3 de diciembre 2009 - 00:00

Kirchner gastó como Chávez y Correa

Kirchner gastó como Chávez y Correa
Quienes se rasgaron las vestiduras cuando Domingo Cavallo elevó el gasto público al 25% del PBI en 1995 tras recibirlo por debajo del 21% en 1991, hoy no encuentran palabras para explicar lo que hizo el kirchnerismo con las cuentas fiscales.

Cavallo fue demonizado por los más ortodoxos por haber incrementado en cuatro años los gastos del Estado en 2 puntos del producto respecto del nivel promedio de los 70 y 80.

Pero en la era K el gasto público directamente ha explotado al pasar de los 23,5 puntos del PBI en 2003 a casi 36 este año.

Los primeros años mostraron cierta cautela y dominio de la política económica. Entre 2003 y 2006 el gasto primario consolidado (Nación más provincias) pasó del 23,5% del PBI al 25,8%, a partir de allí el ritmo de crecimiento se acelera notoriamente. En 2007 pasó a representar el 29,1% del producto, un año después un 31,5% y para fines de 2009 se estima que llegará a 36% del PBI. Pero lo más preocupante es que la dinámica del gasto público hace vislumbrar que se marquen nuevos récords, proyectándose para 2010 con los últimos anuncios de nuevos gastos.

Cavallo, cuando emprendió la carrera del gasto entre 1991-95, lo aumentó a razón del 1,08% promedio anual, mientras que Néstor Kirchner entre 2003 y 2006 lo hizo a razón de 0,8% pero a partir de ese año hasta el presente la administración kirchnerista viene incrementando el gasto primario a razón del 3,4% promedio anual.

El descalabro fiscal de los últimos años encuentra parangón en unos pocos gobiernos de la región. Según un trabajo del Estudio Broda en base a datos de FIEL el gasto real muestra una expansión sólo comparable con la de países populistas como Venezuela y Ecuador.

El crecimiento del gasto público primario real (descontada la inflación «privada») entre 2003 y 2008 fue del 18% promedio anual en Ecuador y Venezuela, ubicándose la Argentina en el 15%. Mientras que en Colombia fue del 5%, en México el 7%, Brasil y Perú con el 8% y Chile un 9%.

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