3 de junio 2010 - 00:00

Kirchner-Kirchner-Kirchner, la fórmula para Santa Cruz

Alicia Kirchner
Alicia Kirchner
El éxtasis por el Bicentenario, algunas encuestas que derrochan optimismo y la familia unida alcanzan por ahora para alentar el proceso de metamorfosis que vive el oficialismo. Tanto que en Santa Cruz, el Gobierno ya se ilusiona con una sobredosis kirchnerista: Néstor presidente, Alicia gobernadora y Máximo diputado nacional.

La posible candidatura al Congreso del hijo presidencial es materia de debate estos días en La Cámpora, el sello que concentra el copyright de publicaciones impresas y on line del kirchnerismo. Máximo abandona poco a poco el bajo perfil y ya se dio su primer baño de masas, la semana pasada, cruzando la Plaza de Mayo durante los festejos patrios junto a sus padres y siete presidentes sudamericanos.

En Santa Cruz, el apellido Kirchner podría monopolizar la boleta para las elecciones 2011. El pater familiae siempre fue el encargado de defender el hogar y el ex presidente está dispuesto a ser la punta de lanza que cobije la candidatura a gobernadora de su hermana Alicia y a diputado de su hijo Máximo. Estaría así garantizado, al menos, que una banca de la Cámara baja siga siendo ocupada por un Kirchner, frente a la obligatoria renuncia que, en caso de alcanzar la primera magistratura, debería presentar el secretario general de la Unasur.

Retorno

Los pingüinos de paladar negro dan incluso por descontado que Cristina de Kirchner volverá a ocupar una banca en el Senado.

El hiperkirchnerismo santacruceño no obedece simplemente a una cuestión de casta o de público apego familiar. El ascenso del matrimonio presidencial en las encuestas, sumado a la irrupción del radical Eduardo Raúl Costa, victorioso en Río Gallegos en los comicios legislativos del año pasado y principal candidato a gobernador de la UCR. Sólo un combo Kirchner parece capaz de frenar la embestida del radicalismo y de conversos como Eduardo Arnold y Sergio Acevedo, quienes acechan al gobernador Daniel Peralta.

Sin embargo, en el corto plazo, los planes de Máximo apuntan a La Cámpora, convertida en una autopista de acceso a puestos de trabajo en Ministerios y dependencias oficiales para sus integrantes. Sin base propia de sustentación social, la agrupación del hijo de la Presidente busca ahora fusionar bajo su ala a todos los sellos del pankirchnerismo. Peronismo Militante, la Martín Fierro y la Vallese son fuerzas con terminales con militancia política propia capaces de reconvertir a La Cámpora para que deje de funcionar como una superestructura de cúpula.

Universitarios

Las últimas elecciones de la FUA, celebradas en Santa Fe, son un ejemplo del aporte que el pankirchnerismo puede hacer en La Cámpora. Fue La Vallese, a través del mendocino Pablo Barrera, quien logró ocupar la secretaría general de esa federación universitaria, reivindicando así la participación del sello de Máximo en esos comicios.

Hasta el legislador porteño Juan Cabandié fue arrastrado a los brazos de La Cámpora. Existe, sin embargo, un incipiente brote de rebeldía en la agrupación del hijo de Néstor y Cristina Kirchner. Se trata del secretario general de la Juventud Peronista de la provincia de Buenos Aires, José Ottavis. Este funcionario que pasó por la albertista Compromiso K ahora impulsa, vía el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, un acercamiento a Daniel Scioli que irrita a un sector de La Cámpora.

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