La tarea recayó sobre el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, que tienen como objetivo concretar una cumbre entre Moyano y los dos grupos que conviven, forzados, con él en la CGT: los «independientes» y los «gordos».
Un anticipo de esa intención fue el almuerzo, en Olivos, que convocó Cristina de Kirchner y del que participaron, en diciembre, más de 80 dirigentes alineados con las distintas vertientes en que se ordena -o desordena- la central de la calle Azopardo.
Para febrero, según las charlas que avanzan entre funcionarios y jerarcas sindicales, se intentará reunir a todos los referentes para establecer una tregua y un sistema de funcionamiento para que la CGT recupere la imagen de bloque único.
Desde la crisis de agosto pasado, cuando los «gordos» estuvieron a horas de pegar un portazo, el Consejo Directivo no volvió a reunirse en pleno. Hubo encuentros pero sin la participación de los «gordos» y de Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA).
La Casa Rosada entrevé que así como el peronismo está en proceso de ebullición y los contactos con referentes del PJ disidente se multiplican, en el universo gremial se produce el mismo fenómeno pero se agudiza por la mala relación que tienen con Moyano.
El Gobierno se puso en alerta sobre la versión, la semana pasada, de un encuentro entre Luis Barrionuevo y caciques de los «gordos», entre ellos Carlos West Ocampo. Hubo sondeos con el dirigente que desmintió la cita, pero la duda es el único elemento estable en la atmósfera K.
Críticas
En concreto, otros referentes de ese grupo, como Oscar Lescano, han lanzado críticas feroces, en público y en privado, contra el Gobierno y han expresado su simpatía por Eduardo Duhalde, con quien trabajan dos referentes fuertes del gremialismo: Barrionuevo y Gerónimo «Momo» Venegas, líder de UATRE y de las 62 Organizaciones.
El Gobierno quiere, ante eso, cerrar filas dentro de la CGT para que no se produzca, como en el PJ, una fuga de dirigentes de peso hacia el espacio opositor. Ya hay un grupo numeroso en la CGT Azul y Blanca, y hay referentes en Las 62 que capitanea Venegas.
La jugada tiene tres eslabones. A saber:


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