El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, criticó en duros términos y en plena campaña al Gobierno, y mostró su preocupación ante la creciente judicialización de conflictos, concentrándose en la crisis que atraviesa el fuero de Seguridad Social. «Si queremos menos juicios de los jubilados, lo primero que tenemos que hacer es pagarles y sucede exactamente lo contrario», fustigó el titular del máximo tribunal, además de señalar que «hay mucha litigiosidad innecesaria por incoherencia en las políticas de Estado».
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Lorenzetti -nombrado en el cargo por el actual Gobierno- se refirió así a la problemática situación que enfrentan hoy los juzgados de Seguridad Social, luego de que el fallo Badaro de la Corte (de setiembre de 2007) ordenó reajustar los haberes jubilatorios de acuerdo con la evolución de los precios y de los salarios. El titular de la Corte describió las dificultades que atraviesa la Justicia en una charla que ofreció en el Hotel Marriot, invitado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y con el título «El trascendente rol de la Justicia argentina en los ciclos de crisis y progreso» como convocatoria. Entre las «incoherencias» de las políticas estatales criticadas, Lorenzetti señaló «la generación de juicios en los que el Estado es el gran demandante» y ejemplificó con las causas iniciadas por la ANSES, así como enfatizó que no era razonable que existiera un fuero, como el de Seguridad Social, exclusivamente dedicado al propio Estado.
La jurisprudencia asentada por el caso Badaro tuvo alcance para todos los jubilados que hubiesen iniciado un juicio contra el Estado entre enero de 2002 y diciembre de 2006, por desactualización de sus haberes, lo que colapsó un fuero que ya estaba sobrepasado de causas. Si bien la ley de movilidad jubilatoria, aprobada por el Congreso en setiembre de 2008, intentó alivianar la situación, estableciendo parámetros de actualización generales, no resolvió los reclamos de casi un millón de jubilados que recibieron aumentos inferiores a los que determinó la Corte en el caso Badaro. La situación se desbordó hasta tal punto que a principio de mayo el fuero de Seguridad Social tuvo que suspender la recepción de expedientes por 15 días, por el colapso de los juzgados.
Frente a este panorama, el presidente de la Corte subrayó la importancia de promover formas alternativas para la resolución de conflictos, así como de establecer reglas claras y un fluido diálogo entre poderes y abierto a la sociedad. El problema, afirmó, tampoco es exclusivo de los jubilados: Lorenzetti señaló que el mismo conflicto se presenta en los foros laborales, ya que la legislación es oscura o deficiente. «Así es imposible tener un sistema judicial eficiente. Las reglas claras no admiten dudas», puntualizó el titular del máximo tribunal.
Sorprendido
Empático con su público, Lorenzetti planteó un «entrenós» inicial al afirmar: «Yo, como ustedes, desarrollé gran parte de mi carrera en el ámbito privado. Por eso uno se sorprende cuando llega al Estado. Es una experiencia shockeante, difícil y dura, pero tenemos las responsabilidad de transformar el Estado». Tras la confidencia, el titular de la Corte se sintió a sus anchas para hablar de los problemas de gestión del Estado y explicar el plan de cinco políticas de Estado, en el que el Poder Judicial ha acordado en trabajar. Éstas incluyen una mejor comunicación con la sociedad, la defensa de la independencia judicial, el acceso a Justicia, mayor eficiencia y estimular el trabajo regional.
«Estamos demasiado acostumbrados a que se declaren abstractamente grandes propósitos, que después no se pueden cumplir por falta de gestión», fustigó Lorenzetti, además de destacar la necesidad de que la sociedad civil participe del seguimiento y control de los organismos del Estado. En esta línea, también criticó fuertemente al sistema político local, por su excesivo presidencialismo y el modo centralizado de toma de decisiones, que «genera una oposición que sólo espera que fracase quien gobierna para asumir ellos». Según el presidente de la Corte, esta organización es la que provoca las crisis pendulares de la Argentina, afectando la gobernabilidad.
Lorenzetti además aprovechó la ronda de preguntas para respaldar a la Cámara Nacional Electoral y el fallo que avaló las candidaturas testimoniales y para apuntar contra el Consejo de la Magistratura (ver nota aparte). También defendió el rol asumido por la Corte Suprema, al insistir en la importancia del diálogo entre poderes y en la recomendación de medidas por parte del máximo tribunal, actitud muchas veces criticada por ser considerada una actitud «legisladora» por parte de la Corte.
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