3 de julio 2013 - 00:00

La cultura, para construir una sociedad más justa

Roberto Dromi, Laura San Martino y  Fernando Lucero Schmidt, coautores de “Gobernabilidad cultural. La industrialización del talento”.
Roberto Dromi, Laura San Martino y Fernando Lucero Schmidt, coautores de “Gobernabilidad cultural. La industrialización del talento”.
El ex funcionario nacional y director de EPOCA (Escuela de Posgrado Ciudad Argentina), Roberto Dromi, la doctora en Historia Laura San Martino, y el vicerrector de la Universidad del Salvador, Fernando Lucero Schmidt, acaban de publicar el libro de su coautoría "Gobernabilidad Cultural. La industrialización del talento", editado por Hispania Libros. Dromi, en diálogo con este diario, se refirió a la creciente importancia que tienen las actividades y productos culturales para el desarrollo económico y las conductas sociales del país, y que este fenómeno es una realidad que debe ser considerada por los gobiernos. La entrevista con Dromi y los otros dos autores continuó de esta forma:

Periodista: ¿Por qué el subtítulo sobre industrialización del talento?

Laura San Martino:
El libro es una defensa del talento y la propiedad de la inteligencia y demuestra que el arte tiene también su propia economía de mercado, al igual que el del petróleo o los granos.

Fernando Lucero Sschmidt: La gobernabilidad cultural promueve la contención social, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, alejándolos de lo que hemos llamado el "auto entretenimiento de la violencia".

Roberto Dromi: La cultura es un bien público que como tal debe construir una sociedad más justa e inclusiva, que profundice el ejercicio democrático y la identidad nacional, por eso debe ser una política garantizada por el Estado.

Periodista: El concepto de "cultura" es amplio, ¿qué enfoque le dieron al término gobernabilidad cultural?

R.D.:
En verdad, entendemos que la cultura es un sistema, y por eso está relacionada con la comunicación, la sociología, la filosofía, la ecología, la axiología, la política, el derecho y la tecnología.

L.S. M. :Es cierto, es un término polisémico, que relaciona con las tradiciones, los modos de vida, las creencias y el desarrollo artístico. SI bien esto se tiene en cuenta, hemos puesto hincapié en el desarrollo artístico y tecnológico de la cultura porque los servicios y productos que se derivan de esa cultura son los que llevan a la industrialización cultural, a las industrias creativas, como la industria editorial, la audiovisual, la de la imagen, la del turismo.

P.: ¿Cómo explican el auge de las industrias culturales en un mundo que parece estar alejado de la cultura?

F.L.S.:
Hoy somos testigos de manifestaciones culturales que antes ni se imaginaron, como los grandes recitales, los megaespectáculos, Internet.

R.D.: También es cierto lo que dice Mario Vargas Llosa en "La civilización del espectáculo", cuando se refiere a la banalización de las artes y de la literatura, un exceso de frivolidad quizás, aunque haya cada vez más personas que tengan acceso a ella, pero así como es polisémico el término cultura, también lo son sus manifestaciones y sus talentos, porque hay una mayor democratización de medios y espacios. Por eso hay que hablar de "culturas", y no de cultura a secas.

P.: ¿Cuál es la situación argentina en las industrias culturales?

R.D.: Mas allá de los avances que se iniciaron en los '90, incentivando las industrias culturales y la gestión en el gobierno actual, podríamos afirmar que el comercio exterior de los servicios culturales apuntan más a la importación que a la exportación. No obstante, el reconocimiento internacional en la producción de contenidos audiovisuales, la publicidad y los videojuegos, son nichos que indican un mercado en plena expansión.

L.S.M.: Debemos reconocer que hubo después de años de silencio una explosión cultural a partir de 1983 cuando la cultura comienza a convertirse en un campo de participación y actuación de creciente desarrollo.

F.L.S.: En verdad, esto no solo se evidenció en la construcción del espacio público sino también en la reconstrucción de los espacios universitarios y académicos, donde se levantaron las barreras que permitieron el libre tránsito de las ideas a través del diálogo, las cátedras, los congresos, los libros. El flujo de ideas que se acentuó con la aparición de Internet.

P.: ¿Cómo dividieron el trabajo de coautoría?

R.D.:
Laura desde lo sociológico, Fernando desde lo académico y yo desde lo político, desde la gestión, desde la visión de un administrativista, sin descuidar el plano de la realidad y con una visión sistémica.

P.: ¿Cómo continúa esta obra en lo práctico?

F.L.S.:
Este año, la Universidad del Salvador, EPOCA y la Universidad Complutense de Madrid, hará un posgrado sobre Industrias Culturales convocando a otros pensadores y protagonistas del quehacer cultural para ahondar en el desarrollo de los talentos, las iniciativas públicas privadas y las "fábricas" de aprendizaje cultural.

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