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La cultura, para construir una sociedad más justa
Roberto Dromi, Laura San Martino y Fernando Lucero Schmidt, coautores de “Gobernabilidad cultural. La industrialización del talento”.
Periodista: ¿Por qué el subtítulo sobre industrialización del talento?
Laura San Martino: El libro es una defensa del talento y la propiedad de la inteligencia y demuestra que el arte tiene también su propia economía de mercado, al igual que el del petróleo o los granos.
Fernando Lucero Sschmidt: La gobernabilidad cultural promueve la contención social, sobre todo entre adolescentes y jóvenes, alejándolos de lo que hemos llamado el "auto entretenimiento de la violencia".
Roberto Dromi: La cultura es un bien público que como tal debe construir una sociedad más justa e inclusiva, que profundice el ejercicio democrático y la identidad nacional, por eso debe ser una política garantizada por el Estado.
Periodista: El concepto de "cultura" es amplio, ¿qué enfoque le dieron al término gobernabilidad cultural?
R.D.: En verdad, entendemos que la cultura es un sistema, y por eso está relacionada con la comunicación, la sociología, la filosofía, la ecología, la axiología, la política, el derecho y la tecnología.
L.S. M. :Es cierto, es un término polisémico, que relaciona con las tradiciones, los modos de vida, las creencias y el desarrollo artístico. SI bien esto se tiene en cuenta, hemos puesto hincapié en el desarrollo artístico y tecnológico de la cultura porque los servicios y productos que se derivan de esa cultura son los que llevan a la industrialización cultural, a las industrias creativas, como la industria editorial, la audiovisual, la de la imagen, la del turismo.
P.: ¿Cómo explican el auge de las industrias culturales en un mundo que parece estar alejado de la cultura?
F.L.S.: Hoy somos testigos de manifestaciones culturales que antes ni se imaginaron, como los grandes recitales, los megaespectáculos, Internet.
R.D.: También es cierto lo que dice Mario Vargas Llosa en "La civilización del espectáculo", cuando se refiere a la banalización de las artes y de la literatura, un exceso de frivolidad quizás, aunque haya cada vez más personas que tengan acceso a ella, pero así como es polisémico el término cultura, también lo son sus manifestaciones y sus talentos, porque hay una mayor democratización de medios y espacios. Por eso hay que hablar de "culturas", y no de cultura a secas.
P.: ¿Cuál es la situación argentina en las industrias culturales?
R.D.: Mas allá de los avances que se iniciaron en los '90, incentivando las industrias culturales y la gestión en el gobierno actual, podríamos afirmar que el comercio exterior de los servicios culturales apuntan más a la importación que a la exportación. No obstante, el reconocimiento internacional en la producción de contenidos audiovisuales, la publicidad y los videojuegos, son nichos que indican un mercado en plena expansión.
L.S.M.: Debemos reconocer que hubo después de años de silencio una explosión cultural a partir de 1983 cuando la cultura comienza a convertirse en un campo de participación y actuación de creciente desarrollo.
F.L.S.: En verdad, esto no solo se evidenció en la construcción del espacio público sino también en la reconstrucción de los espacios universitarios y académicos, donde se levantaron las barreras que permitieron el libre tránsito de las ideas a través del diálogo, las cátedras, los congresos, los libros. El flujo de ideas que se acentuó con la aparición de Internet.
P.: ¿Cómo dividieron el trabajo de coautoría?
R.D.: Laura desde lo sociológico, Fernando desde lo académico y yo desde lo político, desde la gestión, desde la visión de un administrativista, sin descuidar el plano de la realidad y con una visión sistémica.
P.: ¿Cómo continúa esta obra en lo práctico?
F.L.S.: Este año, la Universidad del Salvador, EPOCA y la Universidad Complutense de Madrid, hará un posgrado sobre Industrias Culturales convocando a otros pensadores y protagonistas del quehacer cultural para ahondar en el desarrollo de los talentos, las iniciativas públicas privadas y las "fábricas" de aprendizaje cultural.


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