11 de octubre 2016 - 00:00

La deserción de la figura republicana más poderosa deja a Trump a la deriva

El ala dura del partido le reprochó haber tirado peligrosamente la toalla a un mes de las elecciones.

La deserción de la figura republicana más poderosa deja a Trump a la deriva
Washington - A medida que se acercan las elecciones, el Partido Republicano muestra una fractura cada vez más irremediable: el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, anunció ayer sorpresivamente y a horas de culminar el segundo debate, que no seguirá respaldando la campaña de Donald Trump. Que el diputado, una estrella ascendente de la agrupación conservadora haya hecho público su distanciamiento, deja al descubierto la nula esperanza de la oposición por conquistar el despacho oval y el creciente temor por perder el control de las dos cámaras del Congreso.

Ryan hizo pública su decisión durante una conferencia con correligionarios, aunque eso no implica que no vaya a votar por el magnate en las elecciones del 8 de noviembre, detalló el diario The New York Times. "Tienen que hacer lo que sea mejor para su distrito", dijo Ryan a los congresistas y se comprometió "a dedicar toda su energía para evitar que Hillary Clinton reciba un cheque en blanco con un Congreso de mayoría demócrata", de acuerdo con las filtraciones.

La confimación a esas declaraciones vino poco después de una vocera de Ryan, AshLee Strong, quien sostuvo que Ryan "va a pasar el resto del mes centrado totalmente en proteger nuestras mayorías en el Congreso".

El portazo de Ryan desató la ira de Trump, que le respondió a través de las redes sociales. "Dedicale más tiempo a equilibrar el presupuesto, los empleos y la inmigración ilegal" en vez de "perder el tiempo luchando contra el candidato republicano", escribió en Twitter.

En la misma línea, el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dijo a sus colegas que "respiren hondo y se centren en su propia carrera" electoral, destacó Politico.

Por su lado, Jason Miller, el principal asesor de comunicación de Trump, aseguró en otro tuit que la llamada de Ryan con congresistas "no cambia nada", porque la campaña del magnate "siempre ha estado impulsada por un movimiento de votantes de base, no por Washington" y su elite política.

Sin embargo, no se quedó solo. De acuerdo con el Times, la reacción de la línea dura del Partido Republicano fue "rápida y furiosa: en el transcurso de una hora, una corriente de legisladores conservadores tomó la palabra para instar a sus colegas a no renunciar a Trump, y reprendió a Ryan por haber entregado la carrera presidencial antes de tiempo".

En medio de ese terremoto político, la candidata demócrata aumentó su ventaja sobre Trump a 11 puntos, de acuerdo con un sondeo divulgado ayer y realizado tras la publicación de un video del aspirante republicano hablando en términos denigrantes sobre las mujeres. Clinton cuenta con el 46% de la intención de voto frente a 35% de Trump, según el sondeo realizado por la cadena NBC y el diario Wall Street Journal. Los otros dos aspirantes a la presidencia Gary Johnson, del Partido Libertario, y Jill Stein, del Partido Verde, recibieron el 9% y 2% de respaldo, respectivamente.

Pese a distanciarse del magnate, Ryan no llegó a retirar su apoyo oficial a Trump, como sí hicieron muchos republicanos del Congreso y nombres históricos del partido después de que se desatara el escándalo por sus comentarios sobre las mujeres en el video.

El círculo de Trump confiaba en detener esa fuga de apoyos con el debate del domingo en San Luis (Misuri), en el que el magnate pasó mucho tiempo a la ofensiva y resistió los ataques de su rival cuando ella denunció su falta de credenciales para ser presidente.

Corto Plazo

Para el analista político Aaron Kall, director de debates en la Universidad de Michigan, la "solvente" actuación de Trump en el encuentro "lo ayudó a corto plazo", pero no es probable que cambie demasiado las cosas en las encuestas. "Trump tenía que calmar a sus votantes para que no lo abandonaran, tenía que mantenerlos contentos", explicó Kall, pero "no hizo todo lo que debería para conectar con nuevos votantes, como las mujeres, los hispanos o los afroamericanos", que serán imprescindibles para él si quiere ganar en noviembre.

Lo mismo opina John Hudak, experto en estudios de Gobierno en el centro de estudios Brookings, para quien Trump "necesitaba cambiar la dinámica de la carrera" y sólo logró salvar los muebles. "Puede que Trump no perdiera votantes anoche, pero hizo poco para afectar las decisiones de la gente que hasta ahora no ha querido comprometerse con él", escribió Hudak en la página web de Brookings.

El último debate, que se celebrará el 19 de octubre en Las Vegas (Nevada), puede ser decisivo al menos en un aspecto: es más que probable que haya finalmente preguntas sobre inmigración, un tema que brilló por su ausencia en los dos primeros encuentros.

Agencias EFE, AFP y ANSA

y Ámbito Financiero