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La DOS, trinchera sciolista que vende destino para 2015
La DOSdebutó, tras meses de ablande, como grupo sciolista.
Fue en la presentación oficial de La DOS, tribu que no sólo expresa al sciolismo explícito sino que invoca el nombre propio, aunque levemente camuflado en un acrónimo, del gobernador. En 15 años de carrera política, es la primera vez que algo de eso ocurre.
Como siempre, a Scioli y al sciolismo hay que despojarlo de las cautelas, los grisados y el protocolo. Por caso, cuando Alberto Pérez dijo saber «la expectativa que genera Scioli en la sociedad a futuro» en realidad refrendó, en el dialecto del «danielismo» el objetivo presidencial 2015.
Fue el detalle más osado -nada comparado con, por ejemplo, lo que hacen o dicen José Manuel de la Sota o Daniel Peralta- que en un esquema donde se gambeteó la idea de «lealtad» a Cristina de Kirchner, se puso como base al peronismo y se rememoró a Alberto Balestrini.
Es decir: a Scioli, aún difuso, lo proyectan como referente de su propio núcleo con soporte en los espacios que desprecia Olivos al escarbar en la tirria PJ-La Cámpora. Además se ignoró a Gabriel Mariotto, delegado K, en la galaxia del poder bonaerense.
Hay, incluso, otras sutilezas. Como la que recuerda que Néstor Kirchner «eligió» a Scioli cinco veces como candidato K: vice en 2003, gobernador en 2007, vice del Consejo del PJ en 2008, testimonial en 2009 y (por inercia o desde el más allá) gobernador en 2011.
Explorar la reiterada selección por parte del patagónico en un recurso, sin decirlo, para contraponer con el destrato sistemático por parte de la Presidente que, además, por primera vez en julio pasado dejó de «auxiliar» financieramente a la provincia.
Los matices figuran en el documento que Martín Ferré, ministro de Desarrollo Social, leyó en la presentación formal de La DOS agrupación que nació virtualmente a principios de mayo pasado pero que renació, no por casualidad, en las últimas dos semanas.
Unos 400 dirigentes, entre los que se mezclaron funcionarios y legisladores, se amontonaron en el hotel Corregidor de La Plata para escuchar el documento y el discurso final, de Pérez, jefe de Gabinete sciolista. Había emisarios de La Juan Domingo, el Grupo Descartes, Peronismo 2020 y Peronismo Sin Fronteras, otras franquicias sciolistas.
Pero en lo formal el sciolismo no tuvo un portal político desde el cual expresarse. Casi una norma del gobernador que fue, siempre, su propio vocero y evitó transitar el terreno de la política convencional. Con La DOS, aquel concepto presenta un giro visible.
Responde a varias lógicas. Una, puntual, se vincula con la postura irradiada desde la Casa Rosada de centralizar la política a través de Unidos y Organizados, relegando al PJ institucional, para volcarse en los sectores juveniles y las organizaciones sociales.
El otro, negado al extremo, se relaciona con lo que se percibe como un deterioro progresivo del Gobierno nacional y de la figura de la Presidente. Frente a ese proceso -misterio y objeto de estudio para los politólogos- Scioli se mantiene prácticamente a salvo.
El tercero, pragmático, y ligado de los dos anteriores, es para mirar a 2013, elección que se presenta compleja para el FpV y en la que Scioli avisó que tiene que poner a resguardo, del propio ultrakirchnerismo, su Gobierno luego de la experiencia accidentada de este año.
Simple: el gobernador -que leyó y releyó el texto fundacional de La DOS- dijo que en 2013 tiene que obtener una cantidad de legisladores leales para no quedar a merced de los vaivenes K, no sólo respecto de las leyes -puja en estas horas para que le traten el Presupuesto- sino también ante un escenario más extremo como un juicio político.


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