28 de noviembre 2013 - 00:00

La “gran coalición” Merkel debuta con promesas sociales

Angela Merkel, flanqueada por los líderes de la bávara Unión Social Cristiana (CSU), Horst Seehofer, y del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, firmaron ayer en el Parlamento alemán el pacto de futuro Gobierno de coalición.
Angela Merkel, flanqueada por los líderes de la bávara Unión Social Cristiana (CSU), Horst Seehofer, y del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, firmaron ayer en el Parlamento alemán el pacto de futuro Gobierno de coalición.
 Berlín - El bloque conservador de la canciller alemana Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) suscribieron ayer un acuerdo de Gobierno de coalición marcado por el gasto social y las inversiones millonarias, sin subida de impuestos y sin incremento de deuda.

Más de dos meses después de los comicios y tras más de un mes de negociaciones, Merkel junto al secretario general del SPD, Sigmar Gabriel, y el líder de los conservadores bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer, presentó el acuerdo de 185 páginas cerrado ayer, en el que los tres dirigentes consiguieron respetar los principales compromisos electorales de sus respectivos partidos.

"Yo estoy tranquila y hago mi trabajo", señaló la canciller en la multitudinaria rueda de prensa que protagonizó en Berlín junto a sus aliados.

El pacto deberá superar el filtro de la realidad financiera y el imprevisible resultado de la consulta a los más de 470.000 afiliados socialdemócratas, que decidirán el destino de la gran coalición en un referéndum vinculante cuyo resultado se conocerá el 14 de diciembre.

La sombra de esa consulta planeó sobre la comparecencia de los tres líderes políticos quienes, no obstante, se mostraron convencidos de que Merkel será investida para una tercera legislatura por el Bundestag (Parlamento) el 17 de diciembre, como está previsto.

"Hoy, como hace 150 años, los socialdemócratas quieren mejorar la vida de los ciudadanos. Este acuerdo de coalición la hace mejor y fortalece a Alemania y a Europa. Por ello, los militantes del SPD lo aprobarán con seguridad", subrayó Gabriel ante las dudas surgidas.

Su confianza se asienta en la inclusión en el acuerdo de su promesa estrella en campaña: un salario mínimo interprofesional de 8,5 euros la hora que se plasmará en una ley en 2005, aunque habrá una transición de dos años.

El SPD logró también que Merkel aceptara la doble nacionalidad para los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania, un proyecto largamente demandado por la amplia comunidad turca residente en el país.

La consolidación fiscal, el refuerzo del bienestar general y la mejora de la justicia social serán los tres pilares del nuevo Gobierno, resumió por su parte la canciller, quien hizo hincapié en la importancia de reducir la deuda.

El pacto de Gobierno dedica varias páginas a la crisis europea y ratifica que la consolidación fiscal -Alemania no tomará nueva deuda a partir de 2015- debe extenderse a toda la UE. Berlín no desea "una unión de las deudas, sino una unión de la estabilidad", subrayó Merkel.

La "gran coalición" sumará 504 de los 631 escaños, mientras que la oposición quedará limitada a La Izquierda -poscomunistas y disidentes del SPD- y los Verdes, con quienes la canciller barajó gobernar en un inicio.

Los líderes no ofrecieron una cifra global del gasto que supondrán los compromisos adquiridos, que los medios alemanes sitúan entre los 20.000 y los 23.000 millones de euros.

Una importante partida (alrededor de 2.000 millones de euros) se destinará al sistema de pensiones: se incrementarán aquellas para las madres de hijos nacidos antes de 1992, se flexibilizará la jubilación a los 67 años para que los trabajadores con 45 años cotizados puedan retirarse a los 63 y se creará en 2017 una "pensión mínima de solidaridad" de 850 euros mensuales.

Finalmente, en el acuerdo también se incluyó una de las principales reivindicaciones de la CSU bávara: la aprobación en 2014 de un peaje en las carreteras alemanas para los automovilistas extranjeros, siempre que respete el derecho europeo y no suponga una carga adicional para los conductores nacionales.

La Confederación de la Industria Alemana (BDI) criticó los gastos incluidos en el pacto, pero la Bolsa de Fráncfort marcó un nuevo máximo histórico.

Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters

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