29 de septiembre 2010 - 00:00

La gran duda es si Lula devaluará antes de irse

La gran duda es si Lula devaluará antes de irse
Por como se perfilan las cuentasa externas de Brasil, el Gobierno kirchnerista podría quedarse tranquilo, al menos hasta las elecciones de 2011, ya que el tipo de cambio bilateral seguirá jugando a favor de la Argentina. Sin embargo, las proyecciones de los economistas locales indican que la paridad real entre el peso y la moneda brasileña llegará a fines de 2011 a un nivel similar al de la convertibilidad. El dato es relevante por la creciente dependencia de la economía local a la de Brasil. Y en este sentido, cabe recordar que el fin del uno a uno comenzó con la devaluación del real en 1998/99. Además, hay que destacar que en el andamiaje cambiario del kirchnerismo el Banco Central, a cargo de Mercedes Marcó del Pont, puede en este «replay» del uno a uno controlar el dólar, pero no el real. De modo que cualquier movida de la política cambiaria brasileña tendrá un impacto seguro en la Argentina.

Hoy impera en el mundo una especie de «guerra fría cambiaria», donde todos los países procuran que sus monedas no se valoricen demasiado frente al dólar. Todos quieren salir de la crisis o mantenerse fuera de ella, exportando más (o importando menos, o sea, un proteccionismo enmascarado). Pero es imposible que todos tengan éxito. Esta historia nunca terminó bien.

Queda aún la duda, si Lula da Silva hará parte del trabajo sucio de devaluar el real antes de entregar el mandato, sobre todo, si su candidata Dilma Rousseff se consolida a sucederlo.

Por lo pronto, en Brasil consideran que el deterioro de las cuentas externas no será sostenible mucho más allá de 2011 (el déficit de cuenta corriente supera ya el 3% del PBI). Pese a ello, todavía las proyecciones marcan un real fuerte este año en torno a 1,75 y 1,80 real por dólar (anterior de 1,80 a 1,90). Para 2011 lo proyectan a 1,82 real promedio. Esto guarda relación con la proyección de un alto flujo de capitales externos y la debilidad del dólar a nivel mundial. Pero ya el ministro de Finanzas, Guido Mantega, salió al cruce advirtiendo que tomará medidas para que el real no se revalorice. Ayer, el propio presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, sostuvo en Londres que Brasil «no debe pagar» por la excesiva desvalorización de otras monedas, que acaban fortaleciendo al real. Las señales son muchas. Algo ya está pasando. Según datos del banco Itaú Unibanco, el ente monetario no sólo comenzó a comprar dólares mucho antes de que Mantega se refiriera al tipo de cambio el 14 de este mes, sino que las aceleró. Hasta el 8 de septiembre habría comprado en el mercado spot u$s 768 millones, según datos del Central (u$s 154 millones diarios promedio). Según los economistas del Itaú Unibanco, entre 9 y el 17 de septiembre, el promedio diario subió a u$s 1.100 millones, esto es, siete veces más que a principios de mes, y 15 veces frente a julio y 8,5 contra agosto. El promedio diario de las intervenciones fue de u$s 71 millones en julio y u$s 130 millones en agosto.

Para Miguel Broda, si bien el tipo de cambio bilateral se asemejará al del uno a uno, frente a una canasta de monedas, el peso se ubicaría en torno a $ 1,42 por dólar, lo que lo haría más competitivo que el de fines de la convertibilidad. Por su parte, Carlos Melconian considera que salvo imponderables con la fuga de capitales, el tipo de cambio llegará seguramente atrasado con elevadas reservas en el BCRA.

Cabe recordar que en octubre 2009, cuando el dólar cayó a 1,73 real en Brasil, el Gobierno anunció un impuesto al ingreso de capitales. Hoy el dólar cotiza en 1,71 real.

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