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La gran duda es si Lula devaluará antes de irse

Hoy impera en el mundo una especie de «guerra fría cambiaria», donde todos los países procuran que sus monedas no se valoricen demasiado frente al dólar. Todos quieren salir de la crisis o mantenerse fuera de ella, exportando más (o importando menos, o sea, un proteccionismo enmascarado). Pero es imposible que todos tengan éxito. Esta historia nunca terminó bien.
Queda aún la duda, si Lula da Silva hará parte del trabajo sucio de devaluar el real antes de entregar el mandato, sobre todo, si su candidata Dilma Rousseff se consolida a sucederlo.
Por lo pronto, en Brasil consideran que el deterioro de las cuentas externas no será sostenible mucho más allá de 2011 (el déficit de cuenta corriente supera ya el 3% del PBI). Pese a ello, todavía las proyecciones marcan un real fuerte este año en torno a 1,75 y 1,80 real por dólar (anterior de 1,80 a 1,90). Para 2011 lo proyectan a 1,82 real promedio. Esto guarda relación con la proyección de un alto flujo de capitales externos y la debilidad del dólar a nivel mundial. Pero ya el ministro de Finanzas, Guido Mantega, salió al cruce advirtiendo que tomará medidas para que el real no se revalorice. Ayer, el propio presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, sostuvo en Londres que Brasil «no debe pagar» por la excesiva desvalorización de otras monedas, que acaban fortaleciendo al real. Las señales son muchas. Algo ya está pasando. Según datos del banco Itaú Unibanco, el ente monetario no sólo comenzó a comprar dólares mucho antes de que Mantega se refiriera al tipo de cambio el 14 de este mes, sino que las aceleró. Hasta el 8 de septiembre habría comprado en el mercado spot u$s 768 millones, según datos del Central (u$s 154 millones diarios promedio). Según los economistas del Itaú Unibanco, entre 9 y el 17 de septiembre, el promedio diario subió a u$s 1.100 millones, esto es, siete veces más que a principios de mes, y 15 veces frente a julio y 8,5 contra agosto. El promedio diario de las intervenciones fue de u$s 71 millones en julio y u$s 130 millones en agosto.
Para Miguel Broda, si bien el tipo de cambio bilateral se asemejará al del uno a uno, frente a una canasta de monedas, el peso se ubicaría en torno a $ 1,42 por dólar, lo que lo haría más competitivo que el de fines de la convertibilidad. Por su parte, Carlos Melconian considera que salvo imponderables con la fuga de capitales, el tipo de cambio llegará seguramente atrasado con elevadas reservas en el BCRA.
Cabe recordar que en octubre 2009, cuando el dólar cayó a 1,73 real en Brasil, el Gobierno anunció un impuesto al ingreso de capitales. Hoy el dólar cotiza en 1,71 real.


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