5 de junio 2018 - 00:00

La hipocresía de los opinólogos

Las críticas al rosarino fueron descarnadas y tienen que ver con un estilo de periodismo que busca más la polémica que la verdad y opinar sin fundamento de cualquier tema como si fueran “todólogos”

Momento grato. Cristian Ansaldi quiso mostrar su momento feliz en un día libre, pero lo hicieron aparecer como un despreocupado que no piensa en la responsabilidad de la Selección en el Mundial de Rusia.
Momento grato. Cristian Ansaldi quiso mostrar su momento feliz en un día libre, pero lo hicieron aparecer como un despreocupado que no piensa en la responsabilidad de la Selección en el Mundial de Rusia.
La foto de Cristian Ansaldi disfrutando de su día libre con su pareja en un yacuzzi alborotó las redes sociales y también a muchos medios de difusión que no ahorraron críticas para con el jugador de la Selección hablando de teorías sobre preparación física, relaciones sexuales que quitan piernas y falta de compromiso con el pueblo argentino por no estar pensando las 24 horas en el Mundial.

Ansaldi, que fue llamado a último momento por Jorge Sampaoli y que fue la sorpresa de la lista de 23 que van a representar al fútbol argentino en Rusia, fue a vivir un momento de felicidad junto "al amor de su vida" como dice en su epígrafe de la foto que publicó en Instagram y hasta explica que la visita va a durar "menos de un día". El pecado que cometió es mostrárselo a todos desde la redes sociales, porque si no hubiera posteado la foto nadie se hubiera enterado, ni metido en su vida, como le pasó a la mayoría de sus compañeros, que deben haber hecho lo mismo que él en su día libre.

En los últimos tiempos tanto los medios de difusión, como las redes sociales se poblaron de "opinólogos" que tanto saben de fútbol, como de medicina, como de física nuclear, aunque en realidad no saben de nada y su misión es ser lo más polémicos posible porque eso les asegura una repercusión en otros medios o redes sociales, donde otros opinólogos se dedican a criticar lo dicho por los anteriores, con lo que después tendrán derecho a réplica hasta el infinito.

Esta Selección llega al Mundial con muchas dificultades, tuvo tres directores técnicos distintos en las eliminatorias y clasificó en el último partido gracias a las apariciones geniales del mejor jugador del mundo, Lionel Messi, que marcó tres goles en la altura de Quito. Un grupo de jugadores que en su mayoría llegan a su tercer Mundial con la última oportunidad de quedar en la historia del fútbol argentino y que necesita para eso armar "un equipo", algo que es muy difícil de hacer en poco más de dos semanas. El técnico les dio un día de descanso porque vio que los jugadores estaban "pasados de rosca" y necesitaban desenchufarse un poco, para entender la idea de juego que quiere inculcarles. Eso también fue aprovechado por los opinadores para criticar a un Sampaoli que no saben ya de qué acusarlo y siempre la comparación es con el seleccionado de 1986 de Carlos Salvador Bilardo, hecho por muchos periodistas que tenían 5 o 6 años en esa época y que opinan por lo que les cuentan otros que tampoco lo vivieron, pero lo escucharon por radio o se lo contaron. Bilardo tenía como preparador físico a un fenómeno como el profesor Ricardo Echevarría, que sabía combinar el trabajo duro con la diversión y cuándo darles libertad a los jugadores, que en algunos casos tuvieron relaciones sexuales, no solo diez días antes, sino durante el Mundial y fueron campeones del mundo. Pero todo lo hicieron con mucha discreción y en esa época no existían las redes sociales, ni los teléfonos con cámara fotográfica, por lo que todo terminaba en un rumor, donde era la palabra de uno contra la de otro. Además el periodismo deportivo de la época tenía una premisa que el conventillo no vendía, algo que cambió en forma rotunda con las redes sociales, donde se pelean todos contra todos y cuando el conventillo es más grande, más le interesa a los demás. No siempre (o en realidad casi nunca) los tiempos pasados fueron mejores, pero en la ética periodística indudablemente sí.

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