La independencia, sus guerras y sus hombres

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El autor misionero en su noveno trabajo examina de cerca la motivación de los miles de soldados anónimos que participaron en esas batallas.

¿Quiénes eran, de dónde provenían, a qué aspiraban los hombres y mujeres que se sumaron a la guerra por nuestra independencia? Ese es uno de los interrogantes que llevaron al historiador misionero Pablo Camogli a escribir "Pueblo y guerra. Historia social de la guerra de la independencia", que publicó Planeta. Camogli es historiador académico y periodista, especializado en las batallas de la independencia, que lleva publicado nueve libros. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo pasó de contar las batallas de la independencia a investigar lo que sucedía alrededor de ellas?

Pablo Camogli: Las guerras de la independencia son mi interés permanente como historiador. A través de mis libros fui tomando dimensión de que un campo de batalla implica algo mucho más profundo que el desarrollo de una batalla. Tiene que ver con el origen y composición de los soldados, cómo se estructura el ejército en cuanto a la autoridad, cómo se sostiene en lo económico y lo logístico, el desarrollo tecnológico, la relación con la sociedad civil. Cuestiones que se desprenden de la batalla y que muchas veces son determinantes de su desarrollo. Observo la guerra de la independencia en lo que hace a que los ejércitos lleguen al campo de batalla: cómo se reclutan y sostienen las tropas, las tensiones que generó la militarización, los conflictos que provocó en la sociedad la guerra como fenómeno omnipresente.

P.: ¿Las batallas por la independencia ya se dan antes de mayo?

P.C.
: Hay un continuo histórico desde las experiencias guerreras de algunos sectores, fundamentalmente los pueblos originarios que actúan en clave independentista durante el siglo XVIII. Los guaraníes en 1750 se levantan contra el rey de España porque: "aquí decidimos nosotros". Y Tupac Amaru ve la necesidad de la independencia para solucionar los conflictos sociales en el mundo andino, las revueltas indígenas. Esa vertiente revolucionaria endógena va a confluir en 1810 con la vertiente exógena, las ideas liberales que va a tomar la elite para sumarse al proceso revolucionario. Si pensamos que nuestra historia empieza el 25 de mayo de 1810 vamos a entender bastante poco. Por caso, las posturas de los pueblos originarios altoperuanos, que por momentos acompañan a los ejércitos de Buenos Aires, por momentos se repliegan, arman sus propias guerrillas o están cerca de los realistas. Eso sucede porque interpretan a la revolución desde sus intereses y necesidades. Lo mismo pasa con los gauchos de Güemes y con los que siguen a Artigas. ¿Por qué los gauchos de Güemes van a pelear? ¿Por amor a la patria, porque quieren construir la nación, porque creen en la libertad? No, salen a pelear porque creen que en la Revolución hay una posibilidad de superar el arrendamiento eterno y convertirse en propietarios de parcelas de tierra, y Güemes les garantiza eso. Se pliegan a la Revolución porque les da ascenso social. San Martín tiene claro eso. Él, Belgrano, Castelli son los dirigentes que logran hacer la síntesis entre las dos vertientes revolucionarias y explican con claridad lo que se está haciendo; no dan la orden y que se haga, sino explican y dan sentido al esfuerzo colectivo que se demanda.

P.: ¿Qué lo hace destacar, entre otros, al general Arenales?

P.C.:
Arenales tuvo la capacidad de interpretar e integrar en el mismo ejército a la gente común, los pueblos originarios, los esclavos. Fue un caudillo al que San Martín le vio capacidad aglutinadora. El que fuera español indica que la guerra no fue entre España y la Argentina sino entre dos ideologías, la que buscaba la transformación, la evolución, cambios en la estructura social y política, y la del antiguo régimen representado por las monarquías absolutas en el continente. Yo, que soy misionero, entiendo que la guerra de la independencia en Misiones fue contra Portugal, no contra España, porque allí no había españoles. Si no se hubiera luchado por la independencia hoy Misiones y Corrientes pertenecerían al Brasil.

P.: ¿Por qué tras la independencia comienzan las guerras interiores?

P.C.:
Las tensiones por el destino de la independencia desencadenan la guerra civil, que es la frustración que sienten muchos ante la ausencia de transformaciones por la Revolución, y los proyectos contrapuestos.

P.: ¿En qué está ahora?

P.C.:
Estoy trabajando en la historia de Misiones.

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