6 de abril 2015 - 00:00

La “Máquina de Dios”, otra vez en funciones

Ginebra - El mayor y más poderoso acelerador de partículas del mundo (conocido como la "Máquina de Dios") volvió a ponerse en marcha ayer, tras dos años de pausa, anunció el CERN, la organización europea para la investigación nuclear.

Esta nueva puesta en marcha del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), situado en la frontera franco-suiza, que incluye un túnel en forma de anillo de 27 kilómetros, va a permitir llevar a cabo una segunda fase de exploración de ignotos territorios de la física.

El acelerador de partículas, situado a unos 100 metros bajo tierra, había permitido confirmar la existencia del Bosón de Higgs, por el que dos científicos del CERN consiguieron el premio Nobel de Física en 2012.

Ese elemento, que ayudó a explicar cómo los objetos tienen masa, es considerado como un componente clave de la estructura fundamental de la materia, conocido como la "partícula de Dios".

Ayer, un haz de protones dio la vuelta al anillo de 27 km de diámetro del LHC en un sentido, y luego, un segundo recorrió el mismo circuito en sentido inverso, indicó el CERN en un comunicado.

Durante los dos años de paro técnico, centenares de ingenieros y técnicos trabajaron para reparar y consolidar el acelerador de partículas para que éste pueda funcionar con una mayor energía, y permitir así a los físicos ampliar su campo de investigación y confirmar, o invalidar, algunas teorías.

Ese aumento de potencia permitirá hacer experimentos dignos de la ciencia ficción.

"El LHC está en gran forma", comentó Frédérick Bordry, director de aceleradores y de tecnología. "Pero la etapa más importante está ante nosotros, cuando llevemos la potencia de los haces a niveles récord", añadió. El resultado son breves y pequeñas, pero intensas colisiones, registradas por cuatro laboratorios instalados a lo largo del gran anillo. Los fragmentos resultantes de las colisiones pueden contener indicios de otras partículas subatómicas, aseguran los científicos. Algunos especulan sobre la posibilidad de que las experiencias permitan hacer descubrimientos insospechados.

Los investigadores explorarán ahora, entre otras cosas, la enigmática materia oscura y el plasma de quarks-gluones. La materia oscura, invisible, compone la mayor parte del universo, pero sólo se puede detectar por sus efectos gravitacionales, explica el CERN en su página web.

Agencia A FP

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