Pero en abril volverían a escasear las precipitaciones, por efecto de La Niña -la corriente fría del Pacífico que reduce las lluvias en la región-, según indicó el último informe de la Bolsa de Cereales. De concretarse un nuevo episodio de La Niña, esto «traería aparejada una temporada con precipitaciones inferiores a lo normal, alto riesgo de heladas desde comienzos de otoño hasta mediados de primavera, y una intensa ola de calor desde mediados de primavera hasta comienzos del otoño siguiente», advirtió el trabajo a cargo del agroclimatólogo Eduardo Sierra.
La complicada perspectiva obligará a los productores a planificar con sumo cuidado la temporada próxima. «Para poder implantar adecuadamente la cosecha fina 2009/ 2010, será necesario comenzar a almacenar agua en marzo, ya que, es probable que las precipitaciones se corten a comienzos de otoño, y no aporten humedad desde ese momento en adelante», puntualizó Sierra.


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