La legión de los "osos" se ubicó -agazapada- detrás del escenario donde la demanda se precipitó a tomar posiciones con aires golosos (seguramente, porque mucha orden había quedado pendiente del cierre anterior y donde el índice alcanzó su máxima intensidad). Viendo la altura previa del Merval -con 8.291 puntos- y midiendo contra la cumbre que tocó ayer en su momento de esplendor (8.444 unidades) pues queda una diferencia de trepada del 1,84%. En tal punto es donde salieron los vendedores a tomar utilidades a dos manos, arreciando de tal manera que las agujas del volumen se pusieron al rojo vivo. Y el fuerte sacudón hacia atrás midió de manera exuberante del máximo mencionado a un mínimo de 8.135 puntos, el desplome fue una cascada que se llevó el 3,65% de altura alcanzada. Después, sobre el cierre apareció la clásica recomposición, cubriendo posiciones vendidas -en muchos casos- para retocar al indicador hasta los 8.157 y mediante tal mejora, salir del mínimo con un leve 0,3% de aumento, que deparó el saldo neto, con pérdida del día en el 1,61% (igual porcentual en el índice Bolsa, general). Las diferencias hablaron de 32 plazas con alzas, contra 43 de caídas, dando una imagen de mayor paridad de signos que no coincide con otros testimonios. Entre líderes, solamente YPF se opuso a la tónica, ganando el casi el 3% (con $ 48 millones de negocios). Y por las bajas, la doble marca del mismo grupo -Pampa y Edenor- cayendo más del 5% (la primera con $ 26 millones, $ 16 millones la controlada). G. Galicia retrocedió el 1,9% -haciendo $ 28 millones- y todas las cifras individuales, conducen a una gran figura de la reuda de ayer: el volumen en acciones. Llegando a $ 254 millones, no sólo superando anterior máximo sino doblegando nuevamente a las "cauciones" (sólo $ 230 millones). Hubo de todo en el "combo" bursátil: ritmo desbocado, más avances, golpe vendedor, emoción, un infierno en la tarde. La Bolsa, erupción.
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