12 de septiembre 2014 - 00:00

La oposición quedó más dividida tras la votación

Postales de una sesión eterna: Carlos Kunkel se divierte haciendo la V peronista a las barras que siguieron la disputa desde los palcos. Graciela Camaño  y Federico Pinedo estuvieron en posiciones distintas, pero quedaron entre las  voces más activas de la oposición. Juliana Di Tullio, en tanto, logró sumar a los 134 que aprobaron la ley de cambio de domicilio de pago a bonistas, a pesar de la guerra que se vivió en el recinto.
Postales de una sesión eterna: Carlos Kunkel se divierte haciendo la V peronista a las barras que siguieron la disputa desde los palcos. Graciela Camaño y Federico Pinedo estuvieron en posiciones distintas, pero quedaron entre las voces más activas de la oposición. Juliana Di Tullio, en tanto, logró sumar a los 134 que aprobaron la ley de cambio de domicilio de pago a bonistas, a pesar de la guerra que se vivió en el recinto.
Si alguna ficha le faltaba ayer a la confusión que dispersaron las estrategias de la oposición en el debate por el cambio de domicilio de pago a bonistas, Roberto Lavagna terminó aportándole. El exministro, arquitecto del canje de 2005 junto a Néstor Kirchner, le había elaborado a Sergio Massa un proyecto alternativo al Gobierno que no se votó, pero contó con algunas ideas que el oficialismo luego tomó, como incluir Francia como jurisdicción alternativa para el pago.

Tras la discusión en el recinto, Lavagna terminó alabando como un acierto del Gobierno "no haber caído en la trampa del 1%" de los bonistas que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010.

"Yo creo que el proyecto del Poder Ejecutivo no es el mejor, pero sí hay que decir que es bueno que el Gobierno se haya ocupado de lo principal, que es el 93% de los acreedores que ingresaron al canje", dijo el exministro de Economía. Y ponderó, resaltando "no haber caído en el error, casi me animaría a decir en la trampa, de atender al 1% que ha conseguido esta sentencia en Estados Unidos".

Para abundar más en esa confusión, ayer el radical Eduardo Santín, que votó junto al Gobierno la ley, se cruzó definitivamente con el jefe de bloque, Mario Negri: "Estoy convencido que si ayer al oficialismo no le alcanzaban los votos, el radicalismo hubiera votado; lo que pasa es que como tenían los votos suficientes no hacía falta". Y ratificó su posición: "Voté en soledad; soy un hombre del partido, pero me pareció que en este caso en particular se estaba distorsionando una posición"

El kirchnerismo, en tanto, festejaba: "El oficialismo no va a permitir que el juez de Nueva York, Thomas Griesa, derrumbe el sueño de los que apuestan al trabajo y a la producción", decía Julián Domínguez para alimentar el discurso en una Convención de Cooperativas en la ciudad cordobesa de Villa Giardino.

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