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LA OPTIMISTA HOJA DE RUTA K* PARA LLEGAR A 2015
En el Palacio de Hacienda están convencidos de que acaban de torcerle el brazo a sus enemigos y de que las variables comienzan a obedecer sus deseos. Asumen que las medidas tomadas desde el inicio del año no son muy distintas a un ajuste clásico, pero trazan un mapa que, según dicen, les permitirá volver a los "fundamentals" del kirchnerismo. Marcan también un eje acompasado Kicillof-Fábrega-Capitanich. No prevén tormentas que arruinen sus teorías, un defecto de alto riesgo que los kicillofistas años ha les asignaban a sus criticados. *Kicillofista

"Si hay algo que sobra en estos días es "confianza"; dice el hombre que acompaña la palabra con una posición de relajación algo envidiable y un look acorde con la línea informal que impone el ministro Kicillof. Esto es, corbatas archivadas, peinado prolijamente desordenado, sacos que cuelgan de percheros cansados de esperar un uso que nunca llega, miradas fijas al interlocutor, identificación de enemigos con nombre y apellido. Sobre ellos se martilla permanentemente, señalándolos como los verdaderos responsables de la inflación y las corridas financieras y, fundamentalmente se suman referencias constantes a que se viene lo mejor que vivirá la Argentina del final de la era Kirchner. Reconoce este hombre sub 45 que los primeros pazos fueron algo fallidos y que se pecó de un poco de soberbia e inexperiencia. Reconoce también que dejar de lado el lastre de imagen que dejó el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno será difícil de superar. Pero también pide que el interlocutor le reconozca que ahora sí la situación parece controlada y que los viejos enemigos, "que parecían que se quedarían con la victoria a comienzos de año, fueron vencidos". Parece inevitable a esta altura que cualquier plan económico o político oficial necesite de un némesis que justifique la existencia de las medidas duras que se toman para explicar decisiones de último tiempo más emparentadas con la ortodoxia que con la heterodoxia de raíz estructural de la que bebió gran parte del equipo económico hasta hace no mucho tiempo en las aulas de grado y posgrado de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La fuente del equipo económico se entusiasma. Asegura que todo lo anterior se puede cumplir y que están preparados como nunca para que las promesas se concreten. Piensa que sólo hay que surfear el período que resta hasta mediados de marzo; ya que entre el lunes 17 de ese mes y fines de abril, la situación financiera, cambiaria y productiva estará lo suficientemente controlada como para empezar a pensar en políticas de más largo plazo. La fuente afirma que, si bien es imposible que después de la devaluación del 22 y el 23 de enero no se considere que lo que se viene haciendo desde que comenzó el año es un "ajuste hecho y derecho"; aún se está a tiempo de conquistar otra vez al votante de clase media que años atrás se sintió atraído por el kirchnerismo, bajo la consigna de un plan económico de crecimiento y distribución del ingreso. "Sólo se necesita volver al equilibrio básico de las cuentas públicas", mostrar una reducción sólida del déficit fiscal, reconstruir en parte las reservas, reducir la inflación a niveles reales y sostenibles, amigarse (en lo que se pueda) con los mercados internacionales y reconsiderar la labor de muchos parámetros "intocables" que reinaron hasta ahora en la política económica y que "como mínimo" cumplieron su ciclo.
La fuente se entusiasma. Muestra cuadros, proyecciones de demanda de dólares, exportaciones y reducción de déficit fiscal, y asegura que sólo hay que esperar dos meses; "a lo sumo tres", para que "nuevamente mostremos que dominamos la situación, y hagamos del vicio virtud". Afirma que desde hace 15 días las internas entre Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega terminaron. Asegura que el ministro de Economía le reconoció al presidente del Central que fue oportuna y positiva la decisión de subir las tasas de interés, y que este último felicitó al titular del Palacio de Hacienda por haber manejado con profesionalismo y experiencias las consecuencias de la devaluación en la economía real. Dice la fuente además que ambos funcionarios están en sintonía "como nunca" con el jefe de Gabinete Jorge Capitanich y que "tenemos que aprovechar este momento político".
"Son los tres meses más importantes para el kirchnerismo en mucho tiempo. Nos jugamos a armar una estructura económica sólida que nos permita salir de la crisis y dejar una herencia que pueda mostrar un modelo que después de 2015 la gente extrañe". La voz, entusiasmada, habla ya de fines del período actual de Cristina de Kirchner y de la responsabilidad que tienen estos 90 días para que haya un largo plazo kirchnerista.
Los terrenos sobre los que entonces el tándem Capitanich-Kicillof-Fábrega quieren avanzar y resolver son los siguientes:
• "Precios Cuidados". El Gobierno está convencido de que el plan es un éxito y la clave para torcer el brazo a las expectativas inflacionarias alcistas. La visión oficial sería que, superada la presión de romper el pacto luego de la devaluación del 22 y 23 de enero (cuando las compañías participantes reclamaban una pausa o tregua en el acuerdo), y con estabilidad cambiaria, sólo resta controlar su cumplimiento hasta el final del compromiso; el lunes 31 de marzo. Hasta esa fecha, los 186 productos deberán estar en las góndolas de todos los super e hipermercados firmantes y con las disponibilidades del caso. No está dispuesto el Gobierno a ninguna negociación de ambas condicionalidades y, en todo caso, quienes no cumplan deberán enfrentarse a las huestes de militantes oficialistas dispuestas a "escraches" varios. No es una amenaza. El pasado viernes 7 de febrero el centro de la Ciudad de Buenos Aires se vio empapelada con afiches de empresarios y CEO de multinacionales y grandes empresas que a los ojos del oficialismo "son los que te roban el sueldo" y "aumentan el precio de todo para sacarte plata a vos". En la repartija aparecieron los responsables de Jumbo y Carrefour, pero también el legendario Alfredo Coto, hasta hace poco aliado del Gobierno y quien le acercó al resto de los supermercadistas para que integren el "Precios Cuidados". Firman los afiches Unidos y Organizados, que no es otra que la agrupación que suma a La Cámpora, la Kolina, Movimiento Evita, Descamisados y a todas las huestes kirchneristas dispuestas a cualquier inmolación para defender el "plan maestro" del Gobierno para enfrentar la inflación. Más si desde el otro lado hay empresarios, objetivo predilecto de los militantes K.
La fe que desde el oficialismo se le tiene al "Precios Cuidados" tiene explicaciones técnicas. Se asegura que a diferencia de los dos planes de controles de precios que había negociado en su momento Guillermo Moreno, el nuevo esquema de congelamiento de valores e productos de la canasta básica tiene dos virtudes. En primer lugar, y a diferencia de los acuerdos del exsupersecretario de Comercio Interior, el actual incluye controles a toda la cadena de producción, desde los fabricantes hasta la góndola, pasando por los transportistas. Se afirma que cualquier intención de salirse del acuerdo argumentando subas de costos, terminan con una reunión en las oficinas del secretario de Comercio Interior actual, Augusto Costa, cruzando a los denunciantes con los denunciados de subir precios, enfrentándolos entre ellos "sacando de mentira a verdad". El segundo argumento parece más realista, el acuerdo virtual y no escrito entre el Gobierno y los supermercadistas y productores de alimentos, bebidas y productos de consumo masivo y de limpieza, se basa en 186 bienes. El resto de los 10.00; 15.000 o 20.000 productos de un local de una gran cadena (dependiendo de su tamaño) está liberado y, con prudencia, puede ir creciendo al ritmo de la inflación real. Esto es en realidad lo que más entusiasmó a los privados a la hora de cerrar el acuerdo.
La intención oficial es incluso aumentar el listado de productos integrantes del listado de "Precios Controlados", hasta llegar a los 400 bienes. Con este nuevo esquema, el oficialismo quiere llegar a junio próximo y, eventualmente, hasta diciembre. Para esto el Ministerio de Economía está dispuesto a renegociar algunos precios donde los productores y supermercadistas demuestren que hubo incrementos comprobables de costos. Pero en ninguno de los casos los ajustes deberían superar un 5% en todo el trayecto del acuerdo.
• Subsidios. En el Gobierno saben que algo hay que hacer en este capítulo, pero no hay consenso sobre qué. El problema principal es que Cristina de Kirchner no quiere tomar la decisión de subir las tarifas, si antes no hay un estudio serio y profundo sobre a quiénes les caerá la medida y quiénes serán exceptuados. En algún momento, a fines de 2011 cuando aún influía el 54% de los votos conseguidos para un segundo período de la actual jefa de Estado; la reducción de los subsidios (o su eliminación) fue considerado como parte sustancial del proyecto de "sintonía fina". La idea era bucear sobre los sectores que recibían beneficios tarifarios y no los merecían, con detenimiento y puntillosidad. Nunca se pudo avanzar en este sentido y todo quedó en un fallido plan de eliminación de subsidios a los barrios cerrados, countries y lugares de innegable privilegio económico, pero dejando de lado los sectores de clase media. Hubo además un intento de retiro voluntario de los subsidios, que sólo convocó a unos 50.000 adherentes de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Ahora, se sabe que se deberá avanzar rápidamente, y quizá sin la prolijidad con que se podría haber instrumentado el proceso hace dos años; si se quiere dar una señal seria de reducción del gasto público. En total se calcula que por esta vía la emisión monetaria podría reducirse en un año en unos $ 3.000 millones; sólo en Capital y el conurbano bonaerense. "Les damos subsidios a la clase media, perdemos millones y millones de pesos e igual no nos votan", reflexionaba la fuente ante la necesidad inmediata económica y política de avanzar, especialmente, con las tarifas eléctricas.
• Plan retorno al mundo. Según el Ministerio de Economía, el acuerdo con Repsol por la renacionalización de YPF está casi cerrado y sólo resta que el capo de la petrolera española deje de lado su pretensión de que el plan de pagos tenga como garantía activos del yacimiento de Vaca Muerta. Para el kirchnerismo esta exigencia responde a una especie de espíritu de venganza del catalán Brufau, que aún sigue con ira infinita por la estatización. El país propone pagar unos u$s 5.000 millones por la nacionalización, de los cuales unos u$s 1.000 millones podrían ser al contado y el resto en un bono de 5 a 10 años; que a su vez los accionistas de la petrolera podrán vender en el mercado de capitales y hacerlo líquido. En paralelo, avanzan también las negociaciones con el Club de París, que podría avalar un acuerdo general en marzo próximo. En principio, se asegura desde Buenos Aires, el organismo que integran Estados acreedores de la Argentina estaría de acuerdo con recibir unos u$s 2.000 millones al contado (en realidad en un plan de pagos de un año) y obligaciones o un título público a 5 años. La clave de este esquema es que las cuotas las tendrá que liquidar el presidente que suceda a Cristina de Kirchner. Sólo restaría ,para avanzar en el acuerdo final, que Japón y Alemania (los principales acreedores del Club de París), acepten que no intervenga el FMI, cuestión difícil. El plan B es que la Argentina acepte que el Fondo realice una fiscalización "light" prevista en el artículo IV de la Carta Orgánica del organismo. Ese extremo no fue aceptado por cuestiones sobre todo políticas. El último eslabón de esta cadena de la estrategia de "retornar al mundo financiero" debería ser que, hacia fines de 2014, o en el primer semestre de 2015, la Argentina pueda volver a colocar deuda voluntaria internacional a una tasa de un dígito en dólares. En lo posible, cerca del 4,5% o un 5% que viene colocando la Bolivia de Evo Morales en los últimos meses. El sueño es simple y ambicioso: que para la finalización del Gobierno de Cristina de Kirchner, el país haya cerrado definitivamente el capítulo default y no deje ventanas abiertas que su sucesor deba cerrar. Para esto, el retorno a la posibilidad de colocar títulos públicos de manera voluntaria sería el corolario.
La fuente se vuelve a relajar, se entusiasma nuevamente y da por terminado el off the record. Y dice: "En tres meses nos volveremos a ver, y vas a ver que todo lo que te dije se cumplió".
@cburgueno.


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