Un remate de semana que no dejó conformes a operadores de ninguna parte, en cuanto a poder observar una definición clara de los cierres. Hecho que provino de desarrollo muy variado, tanto aquí como en el exterior, para derivar en un final desprolijo y donde fue difícil acertar si se trató de cierre «papel», o cierre «dinero». En Wall Street surgía otro temido indicador, el de los desempleados, pero en tal caso tenían hecha una previsión. Decir que se aguardaban unos 550.000 y para cuando se difundió la suma de 355.000: hacer jugar como de «bueno» lo anunciado, en función de lo estimado.
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Y el Dow Jones pudo saltar la valla, tendiendo a situarse entre lo neutro y lo positivo del 0,15%. En otros referentes la situación lució parecida, con el Bovespa en leve retroceso del 0,31%. Y en lo que se refiere al Merval, hacer piso en los «1.628» puntos, viniendo desde los «1.654» del jueves. Poder superar levemente lo previo, con el máximo en «1.657» unidades. Y culminar con un nivel de «1.638», más cerca del mínimo, que dejó casi un 1% bajista.
Como pocas veces, un mercado partido al medio y con «31» acciones dejando utilidad, por otras «31» decayendo. Lo que hizo más densa la niebla para las conclusiones. Más bien, una figura en el espacio, flotando, no sabiéndose bien si subía, o derrapaba. De última, el aporte de volumen realizado y que desmejoró lo que se venía viendo. Sólo $ 31 millones de efectivo para acciones, cierre de negocios ante el ataque vendedor, que podrá ser visto como un rasgo positivo: siempre y cuando no se afinque en tal rango de manera consecutiva. La semana: bien favorable para el Dow Jones, con el 4,3% de suba, superado por el Merval clásico que dejó casi el 5% de evolución. Muy lejos el Bovespa, apenas un 0,55% de mejora. La Bolsa, opaca.
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