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“La solución es la apertura de mercados”
“Queremos que el que produce tenga rentabilidad, si no dejará de hacerlo, habrá mayor demanda con mejor oferta y aumentará el precio”, aseguró.
Emilio Monzó: Se cumplieron los tres. Los representantes de los productores son quienes saben más de la problemática del sector por una cuestión de vocación o una cuestión de representación directa de los intereses de los productores. Esta cadena de ayuda a la demanda del productor a través de los intendentes y el Gobierno de la provincia fue lo que mejor se ha hecho en estos meses de gestión.
P.: Uno de los problemas más graves que encontró su gestión fue la sequía en el sur y sudoeste bonaerense.
E.M.: En realidad, actuamos con paliativos. Hay que ser muy claro: si estamos hablando de la zona sur de la provincia, esto es un problema estructural y no coyuntural. Quiere decir que desde el Estado provincial y nacional hay que pensar en la reconversión de la producción de este sector. El régimen climático no favorece a la producción ganadera y no favorece a la producción de trigo que en algún momento se hizo en toda esta región. Hay que reconvertir y cambiar tradiciones y cultura.
P.: ¿Cómo se realiza el cambio de actividad?
E.M.: No hay que generar expectativa sin estudio previo. Queremos hacer una ley de desarrollo de la región del sudeste que la diferencie del resto de la provincia. También en base al Consejo de Desarrollo del Sudoeste queremos hacer un plan estratégico bien pensado, con universidades.
P.: ¿Cuál es su opinión sobre las retenciones coparticipables que el Gobierno nacional cedió y que para acceder deben tener la adhesión de los municipios?
E.M.: Todo lo que sea coparticipable es favorable. Del conflicto entre el campo y el Gobierno se pueden sacar cosas para la agenda de las políticas públicas. Uno de los temas es la coparticipación. Creo que hasta es más importante que el conflicto en sí, de la 125, el hecho de que quedó de manifiesto cuánto aporta la provincia de Buenos Aires al Estado nacional y cuánto le vuelve. Es la que más aporta al PBI nacional y la que más mendiga que ese aporte vuelva a los vecinos.
P.: ¿Cómo afecta a la provincia la caída de stock ganadero?
E.M.: La ganadería, la leche y el trigo son las tres producciones más afectadas; y dentro de estos complejos productivos el sector más perjudicado es el eslabón primario, el productor. La falta de rentabilidad ha hecho, por ejemplo, que en ganadería se provocara la liquidación de vientres. En lácteos las empresas sobrestockeadas, y ahora el trigo está con menor inversión y menos área. Estos productores necesitan mejor precio. Hay falta de rentabilidad en la ganadería. Es muy perjudicial porque para volver a reactivarla necesitamos mínimo 3 años. El Estado ha estado presente con transferencias, con subsidios. Pero la solución es la apertura de los mercados para que traccionen el precio de ese productor. Compartimos que los derechos de exportación son una herramienta que nos posibilita subsidiar para que el aumento del precio a nivel internacional no afecte las posibilidades de consumir. Pero lo que queremos lograr también, y acá está el equilibrio, es que el que produce tenga rentabilidad, si no, dejará de hacerlo, habrá mayor demanda con menor oferta y aumentará el precio. Entonces lo que debemos hacer es abrir la exportación. No tener restricciones. Hay productos que no se consumen a nivel interno y se subsidian productos como el lomo, que no son de consumo popular. Casi todos los productos que demanda el mercado internacional no son los productos que comemos. El corte trasero liberado a la exportación va a generar un precio que incentive al productor.
P.: ¿Abrir el mercado de exportación no contradice la política de la Nación?
E.M.: No es una contradicción. Hay que sugerir cambios cuando la circunstancias cambian. Hay que aggiornarse a este nuevo mercado que no es el mismo de antes de la crisis financiera. Los alimentos tenían un precio virtual, un precio que estaba inflado, pero cuando esto cae, va hacia una realidad. Sugerimos al Estado nacional, a los funcionarios que tienen competencia, un cambio de política.
Entrevista de Patricia Van Ploeg
PERFIL
Oriundo de Carlos Tejedor, Emilio Monzó está casado con una abogada, productora agropecuaria. Tiene cuatro hijos: Emilio, Ramiro, Clara y Dolores. Fue concejal, intendente municipal, diputado provincial y ahora ministro de Asuntos Agrarios del Gobierno de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires.

