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Lanzó Obama paquete fiscal: prometen aprobación exprés
El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, junto al próximo secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y al jefe de Gabinete, Rahm Emanuel, respondió preguntas de la prensa.
Obama se dirigió al Congreso, que tiene la llave del éxito de su plan. «Tenemos por delante de nosotros un desafío económico extraordinario. Esperamos un informe de empleo sobrecogedor a finales de esta semana», dijo el presidente electo al llegar al Capitolio, donde se reunió con los principales legisladores demócratas y republicanos. El próximo viernes, el Departamento de Trabajo dará a conocer las cifras del desempleo de diciembre pasado, que los analistas creen que mostrarán una destrucción de más de medio millón de puestos de trabajo, lo que elevaría la tasa de paro tres décimas, hasta el 7%.
Con su plan de estímulo, Obama dijo que pretende crear tres millones de trabajos. Fuentes de su equipo de transición revelaron ayer que del paquete total, que se estima en u$s 775.000 millones en dos años, más de u$s 300.000 millones serán rebajas de impuestos. La medida parece diseñada para seducir a los republicanos en el Congreso, afines a devolver dinero al contribuyente en lugar de engrosar la maquinaria del Gobierno con nuevo gasto. Según el plan, la mayoría de los trabajadores recibirá u$s 500 y las parejas u$s 1.000, lo que consumirá aproximadamente la mitad de los u$s 300.000 millones. La otra mitad serán reducciones tributarias para empresas, incluidos incentivos para hacer nuevas contrataciones. El resto del paquete consistirá en inversión en infraestructura, ayudas para los estados y los pobres, y en cumplir algunas de las promesas electorales de Obama, como la mejora del sistema de salud y un uso más eficiente de la energía.
El volumen insólito de los desembolsos asustó a algunos republicanos y demócratas moderados, que prevén con horror un salto de la deuda nacional. Sin embargo, incluso la Reserva Federal, siempre preocupada por los presupuestos públicos, respalda un plan contundente de estímulo fiscal ante la gravedad de la crisis.
La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, deseaba despachar el proyecto de forma expedita en el Congreso y tenerlo listo como regalo para Obama cuando el 20 de enero jure la Presidencia, pero aparentemente no podrá ser así. Robert Gibbs, el portavoz del presidente electo, indicó que esa perspectiva es «muy, muy improbable», mientras que el número dos de los demócratas en la Cámara baja, Steny Hoyer, comentó que espera la aprobación a fin de mes.
En todo caso, Pelosi ayer garantizó antes de reunirse con Obama que el nuevo Congreso «se ocupará sin demora» del programa para «aliviar el dolor que sienten los estadounidenses».
Para eso, Obama intenta evitar que la oposición de algunos legisladores atrase un plan que considera imprescindible y ayer comenzó a hacer sus deberes, con una visita de importante contenido simbólico a los líderes de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, y en la Cámara baja, John Boehner.
Además de con Pelosi, el presidente electo también se encontró con el líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid.
Este plan dejará aún más en la sombra al todavía presidente George W. Bush, quien a pesar de la confirmación de que Estados Unidos ya está inmerso en la recesión, no quiso impulsar un programa de estímulo presupuestario en los últimos meses de su mandato.


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