El Nasdaq retrocedió desde máximos históricos el viernes, pero se mantuvo contendido ya que los inversores se decantaron por los rincones de crecimiento del mercado, como el tecnológico.
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Las “tasas” sobre la mesa

Austria dijo que volvería a imponer un bloqueo a nivel nacional a partir de hoy para frenar los crecientes casos de covid-19, lo que genera preocupaciones sobre el impacto en la economía mundial.
Las ganancias en las acciones de consumo discrecional, uno de los sectores con mejor desempeño la semana pasada, continuaron, con Nike y Tesla subiendo más del 2%.
El nerviosismo de los inversores por la desaceleración de la recuperación mundial arrastró a las acciones cíclicas a la baja en tanto la energía y las finanzas fueron las más afectadas por la presión vendedora. La energía cayó más del 3% y sufrió pérdidas por segunda semana consecutiva, ya que los precios del petróleo cayeron.
En este contexto el Índice Dow Jones de Industriales finalizó en 35.601,98 puntos bajando el 0,75%, el S&P500 se situó en los 4.697,96 puntos perdiendo el 0,14% y el Nasdaq Composite apreciándose el 0,40% llegó a los 16.057,44 puntos.
La noticia relevante - El presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, uno de los gobernadores más moderados del banco central norteamericano, dijo el jueves que tiene una “mente abierta” a los ajustes en la política monetaria el próximo año, si la inflación continúa siendo alta.
Esa no es, manifestó, su expectativa, dada su opinión de que las presiones sobre los precios se tranquilizaran en 2022, a medida que se normalicen las cadenas de suministros, y la demanda de los consumidores, ahora concentrada en los bienes, pase a los servicios en lo que sería un retorno a un equilibrio económico más habitual.
Pero una vez que la Fed finalice su programa de compra de activos a mediados de 2022, aseguró, el banco central, evaluará cómo debería ajustar su tasa de política monetaria a corto plazo, que se ha mantenido cerca de cero desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020.
Dada la incertidumbre en torno al covid-19, “podría ser un aumento leve; podría comenzar el próximo año después de que terminemos nuestro programa de compra de activos, o podría ser hasta el 2023; dependerá de los datos que veamos y del estado de las presiones inflacionarias”, enfatizó Evans.
Si las expectativas de inflación aumentan más, desencadenando una espiral ascendente de salarios y precios, “requeriría de condiciones financieras más restrictivas”.


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