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Las burbujas dominaron todo el discurso
Fue el único momento en que Cristina de Kirchner y el vicepresidente se saludaron, en el ingreso al Palacio. El resto de la ceremonia ni se cruzaron miradas.
La fuerte recuperación de la economía argentina desde 2003 hasta 2008 nada tuvo que ver con la situación internacional. La caída que se avecina este año, sí. Esa es la visión oficial, que niega la burbuja generada por la hiperliquidez en el mundo y el auge de los precios de todos los commodities en ese período.
Lo bueno es propio; lo malo, externo. Así, mágicamente la Presidente mostró el récord de exportaciones, la mejora en la distribución del ingreso, el desempleo, como logros ajenos al contexto internacional.
Acumulación
Debe recordarse que en esos años todos los países del mundo crecían, salvo Zimbabwe, Costa de Marfil y Seychelles. La Argentina, con una economía que sólo representa el 0,5% de la de todo el mundo crecía, pero sólo por efecto del «modelo de acumulación». Es como imaginar que el récord de las exportaciones argentinas alcanzado en 2008 con u$s 70.124 millones nada tuvo que ver con el contexto internacional.
Varios pasos a dar en medio de la crisis se pueden descifrar del discurso ayer. Por lo pronto se imagina el Gobierno una reforma profunda del Fondo Monetario que habilite desembolsos a los países sin poner condiciones. Es la baraja que se intentará jugar en la próxima cumbre del Grupo de los 20 en Londres. Precisamente la inclusión de la Argentina en ese selecto grupo de países es fruto de otra burbuja, la de los años 90. Fue en esa década cuando el país logró ingresar junto con Brasil en ese club privilegiado. Tras el default de 2001, hubo un par de intentos de expulsar a la Argentina del mismo, proyectos planteados por naciones europeos y hasta incluso avalados por la inédita ausencia de funcionarios argentinos durante la gestión de Roberto Lavagna a uno de esos encuentros anuales del G-20.
También en el discurso hubo picardías estadísticas, común denominador de inauguración de períodos de sesiones ordinarias. A la hora de hablar de la mejora en la situación de las provincias se dijo de cómo mejoraron los fondos que reciben, lo cual es cierto por el crecimiento de la economía (burbuja internacional incluida), pero siempre las comparaciones se hicieron son considerar la inflación acumulada en los períodos en cuestión. O el canje de los Préstamos Garantizados (que no surgieron en el megacanje como se mencionó sino tres meses después) y cuyo tramo internacional estuvo alimentado por la ANSES. Al fin y al cabo, como señalaba un ex ministro «con los números se puede mostrar un derrumbe o un boom de la economía». Basta elegir una fecha adecuada para comparar, olvidarse de ajustar por inflación o por el dólar, o simplemente hacer propio el crecimiento de una burbuja, pero no su explosión.


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