18 de julio 2023 - 00:00

Las gestiones que se avecinan con el board del Fondo: apoya EE.UU. y hay que convencer a Japón y Alemania

Todo indicaría que probablemente se llegue a buen puerto en las negociaciones técnicas gracias al respaldo de Washington. Sin embargo, no será facil defender esa posición ante el Directorio.

Sergio Massa y Kristalina Georgieva. 

Sergio Massa y Kristalina Georgieva. 

Ministerio de Economía

Confirmado el viaje del viceministro, Gabriel Rubinstein; el jefe de asesores, Leonardo Madcur; el secretario de Hacienda, Raul Rigo; y el vicepresidente del Banco Central, Lisandro Cleri, a Washington, todo indicaría que probablemente se llegue a buen puerto en las negociaciones técnicas entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional. Y si esto ocurre, el país en general y el gobierno de Alberto Fernández en particular le deberá un nuevo favor a los Estados Unidos. La administración de Joe Biden fue la que en las últimas jornadas habría presionado sobre la conducción del organismo que maneja Kristalina Georgieva para que no deje caer a la Argentina en una situación de default con el FMI ni potencie una eventual crisis financiera y económica en un momento políticamente complejo como una elección presidencial. Lo hizo a través de Robert Powell, el representante de los Estados Unidos en el directorio del FMI, quién de manera verbal y directa habló sobre la necesidad de ayudar otra vez a la Argentina.

Estados Unidos aclaró que no está buscando rescates o eventos grandilocuentes, sino no dejar caer al país en una crisis y pensar en algún tipo de acuerdo que le permita a la Argentina solucionar su problema coyuntural. Aunque no se habló de este capítulo, la presencia posible de China como posible rescatista del gobierno de Alberto Fernández aceleró la gestión de Powell, quien responde directamente a la secretaría del Tesoro Janet Yellen.

Aunque detente el rol de principal estado influyente sobre el FMI, igualmente no le será fácil a EE.UU. defender la posición argentina ante el directorio. Se sabe que técnicamente se necesita para un plan de ayuda como se está pensando, un voto del 85% de las manos levantadas para aprobar un waiver como el que se negoció, al menos hasta ayer, entre Buenos Aires y Washington. Como lo que propone el país es una alteración de las normas, sólo una votación de más del 85% podría avalar el pedido. Estados Unidos detenta el 16,74% de los votos, con lo cual sin este apoyo sería imposible que la intención de alterar la carta orgánica pueda recibir el 85% necesario. Pero tampoco alcanzaría sólo con el apoyo de ese país para conseguir los votos necesarios. Hay serias dudas sobre el respaldo que le darían a la renegociación del Facilidades Extendidas vigente países como Japón (6% de los votos), Alemania (5,7%), los países nórdicos (3,43%) y otros estados europeos, tradicionalmente reacios a apoyar a la Argentina. Nada nuevo en realidad. Tampoco lo hacían en tiempos de Mauricio Macri.

En el tema votos del board, la situación está marcada de manera clara. Cada estado soberano tiene un porcentaje de votos dependiendo de su PBI, reservas y aportes directos al funcionamiento del organismo con sede en Washington. Cualquier acuerdo normal (Stand By o Facilidades Extendidas) es aprobado con un porcentaje mínimo del 70%; pero se necesita mayoría del 85% para planes especiales o alteraciones de la Carta Orgánica. Recientemente esta mayoría fue la necesaria en casos como la crisis griega de 2010 y la de Portugal de 2011. La necesidad de lograr ese porcentaje fue lo que le jugó en contra a la Argentina en 2001, cuando se desaprobó en el directorio el último desembolso comprometido en el acuerdo vigente ante la negativa de EE.UU. de avalar la propuesta (por recomendación directa de la número dos de esos años, Anne Krueger); así como la aprobación del pacto de 2003 cuando Néstor Kirchner negoció directamente con George Bush un plan de cuotas por fuera de los tratados vigentes.

En el caso actual, también se hace imprescindible que el director norteamericano avale el pedido, ya que su voto a favor o en contra (o su abstención) definirá la suerte de la propuesta argentina. En total el board está integrado por 24 directores ejecutivos que representan porcentualmente diferentes niveles de poder dentro del organismo. EE.UU., Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido pueden elegir un director sin ayuda de ningún otro país. China, Arabia Saudita y Rusia eligen de facto un director cada uno; mientras que los 16 restantes lo eligen según bloques de estados. Argentina, a través de Sergio Chodos, ocupa el grupo con Bolivia, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.

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