30 de abril 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Como si faltaran datos negativos para los industriales argentinos, apareció Brasil y su economía aún más. Va a crecer apenas un 1,6% este año según analistas del Wall Street (lo que seguramente será bastante más que el crecimiento de la Argentina). En determinados sectores como el automotor, está claro que hubo, hay y habrá suspensiones de personal en este 2014. Se estima que ya habría cerca de 3.500 operarios suspendidos. Ya hubo pedidos de funcionarios de no efectuar despidos. Las esperanzas radican en un rebote del consumo en los meses venideros. Es que hasta ahora se estaban vendiendo autos con precios de 2014 a personas con sueldos de 2013. Complicado. En otro de los sectores afectados, el de motos, hay una iniciativa del secretario de Comercio, Augusto Costa, de incluirlo en el menú de "Precios Cuidados". Se duda de que haya algún acuerdo relevante en ese sentido, pero donde sí seguramente lo habrá es en el de la telefonía móvil. También allí se centró la meta oficial y lo más probable es que en las próximas jornadas se anuncie un plan que las empresas del sector deberán ofrecer bajo ese esquema.

"Ahora son tiempos de buen diálogo y trato; y lo que se pacta se cumple, esté escrito o no. Cambiaron mucho". La frase pertenece a un CEO de una empresa industrial que produce y comercia en gran volumen. Se refería a cómo había cambiado el diálogo con Axel Kicillof y Augusto Costa desde aquellas batallas de diciembre de 2013. Según la visión actual, Kicillof pregunta a sus interlocutores cómo ven la marcha de la economía y que críticas querrían hacer. Pero el ministro no quiere que le discutan por inflación y el dólar y quiere que el debate se concentre en la falta de inversión. "Escuchar escucha, pero después no cede nada", se quejaba otro empresario vinculado a la construcción.

Son tiempos de negociaciones paritarias, de un auge de feriados y de las clásicas protestas por controles de precios e importaciones. Dos gerentes de plantas metalúrgicas protestaban por partida doble. Como se trata de un rubro que ya cerró su paritaria con un incremento salarial del 29%, comentaban que la aplicación de los aumentos sin que haya una actualización del mínimo no imponible de Ganancias provoca que no se pueda conseguir personal para horas extras (cuando se las necesita). "La mayoría cobra hoy un promedio de 17.000 pesos mensuales netos, y están todos dentro del impuesto. Luego, a la mayoría si quieren hacer una hora extra, por cada 100 pesos que les pago, les quedan menos de la mitad en el bolsillo", ejemplificaba uno de ellos. No es que haya necesidad de horas extras, sino que en abril se trabajó seis días menos (incluyendo el paro de Hugo Moyano) y sólo para sostener la demanda normal hubo que compensar con producción fuera del horario normal. El otro empresario señalaba que estaba produciendo al 70%, pero su preocupación pasaba por lo sindical y una delegación del PTS en su planta. En ese sentido, el sector de Alimentación se apresta a negociar sus aumentos salariales para este año con un reclamo que arranca en más del 40%. El gremio está manejado por la clásica ortodoxia peronista, pero desde hace ya varios años el Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Partido de los Trabajadores Socialistas viene pisando fuerte y casi llega a un 40% del total de votos en la última elección, aumentos salariales importantes y por encima de los acuerdos generales.

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