10 de febrero 2011 - 00:00

Locos por el fútbol

Lionel Messi está loco de contento y así festejó el gol del triunfo ante Portugal. Para él tuvo un sabor especial por el duelo mediático con Cristiano Ronaldo.
Lionel Messi está loco de contento y así festejó el gol del triunfo ante Portugal. Para él tuvo un sabor especial por el duelo mediático con Cristiano Ronaldo.
El empate parecía cantado, pero Lionel Messi tenía una bala en su recámara y la sacó para patear el penal con una frialdad digna de lo que es: el mejor jugador del mundo.

Si faltaba alguna prueba para ello, ayer se enfrentó a su principal enemigo por la corona, Cristiano Ronaldo, y lo superó en lo futbolístico y marcando el gol del triunfo. Es cierto que el partido entre Argentina y Portugal fue nada más que un amistoso y que en el segundo tiempo se desnaturalizó con la profusión de cambios que hicieron los dos equipos, pero también es cierto que el partido sirvió para probar el nuevo esquema futbolístico del equipo de Sergio Batista, copiado como el anterior del Barcelona de Guardiola y que el sistema fue efectivo. Lionel Messi se sintió cómodo en el centro del ataque, porque le permite bajar unos metros para ser el conductor del equipo y porque al tener a Di María y a Lavezzi a sus costados, sabe que tiene pase para los dos lados y, además, cuenta con más panorama de cancha.

Di María jugó casi siempre por derecha para poder rematar, pero el gol, después de una apilada genial de Messi, lo hizo por izquierda entrando a espaldas del primer central portugués Rolando. Lavezzi, en tanto, arrancó por izquierda, pero muchas veces cambiaron de puesto y lo hicieron coordinadamente, porque así juegan en sus equipos.

En el medio, el triple cinco Banega, Mascherano y Cambiasso supo hacer los relevos y también manejó la pelota con criterio, a pesar de la aspereza del mediocampo portugués, sobre todo del pelado Raúl Meireles. Argentina ganaba desde los 13 minutos, pero Cristiano Ronaldo, en una de sus pocas jugadas positivas, consiguió el empate anticipándose a la tardía salida de Sergio Romero para tocar al gol. Después, el partido se hizo de ida y vuelta con llegadas en los dos arcos.

Portugal aprovechó la habilidad de Nani y los nervios del debut de Marcos Rojo para desbordar por derecha y tirar centros que Hugo Almeida desperdició siempre. El exlateral de Estudiantes se fue asentando con el correr de los minutos y hasta acompañó con criterio en ataque. El partido había entrado en ese punto donde todos quieren que termine ya, y Argentina se dio cuenta de que podía ganarlo, por lo que apretó en ataque. Llegó un cabezazo de Pastore en el travesaño y después el penal de Fabio Coentrao al «Burrito» Martínez que le brindó a Messi la oportunidad de darle un nuevo triunfo a la Selección, como hizo con Brasil en Qatar y como quiere Batista que pase siempre.

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