Loma Negra toma crédito del BID para ampliar capacidad

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«Hace dos años tomamos la decisión de ampliar nuestra capacidad de molienda, pero después vino la crisis de principio de 2008, y retrasamos la llegada del equipo que habíamos comprado. Pero como el montaje demora un año, ya para 2010 -cuando el mercado de cemento habrá recuperado los niveles de demanda de 2008- lo tendremos instalado. Y buena parte de esa inversión habrá sido financiada por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo)».

Así explica Ricardo Lima, CEO de Loma Negra, el sinuoso derrotero que siguió el préstamo por u$s 125 millones que otorgó el organismo multilateral de crédito a la principal cementera local, para financiar no sólo su ampliación, sino también la reconversión de parte de sus máquinas para que utilicen combustibles menos contaminantes.

La ampliación llevará la capacidad total de molienda de la empresa a 1,8 millón de toneladas, pero no todo será ampliación: Loma Negra comenzará a utilizar más escoria y menos «clinker» como materia prima de sus cementos para reducir las emisiones contaminantes.

La escoria es más dura que el «clinker» e insume más tiempo en ser molida.

En diálogo con este diario, Lima -un paulista que aún no define por qué equipo argentino «torcer»- explica que la decisión de expandirse y reconvertirse se tomó en 2008 porque estaban al 100% de uso de la capacidad instalada. «Compramos equipos de molienda (uno para la planta LAmalie en Olavarría; otro para la de Catamarca), pero después pasó lo que todos sabemos, y esos proyectos sufrieron alguna demora. Ahora prevemos que la demanda de cemento, que en 2009 cayó sólo un 4,6% en volumen en nuestro caso, recuperará los niveles de 2008", asegura Lima.

Obviamente, los pies de plomo funcionaron no sólo en la compra de los equipos, sino también en el otorgamiento por parte del BID del préstamo solicitado por Loma Negra, que se cerró el viernes pasado. «Nosotros nunca pensamos en renunciar o demorar la solicitud del crédito, que se usará para financiar la instalación en Olavarría», agrega el ejecutivo. La ampliación de Catamarca, en cambio, se hizo con fondos propios.

Garante

«Nos ayudó mucho que el garante del crédito fuera Camargo Correa Cementos de Brasil; eso nos permitió obtener condiciones mucho más favorables», dice Lima. Como se recordará, Amalia Lacroze de Fortabat le vendió su empresa al grupo Camargo Correa, un gigante que tiene entre sus activos a la cementera, una constructora y hasta las Alpargatas de ambos países.

Sin embargo, Lima declina informar la tasa que abonarán: «Sí puedo decirle que haremos pagos semestrales de capital y trimestrales de intereses; podríamos saldar el crédito en ocho años, pero esperamos hacerlo antes».

Destino

También explica que no necesitaron recurrir al BNDES (el ya mítico banco de desarrollo brasileño, «culpable» de muchas de las compras de empresas argentinas por parte de grupos de ese país). «Con nuestro nivel de endeudamiento -que es inferior al promedio del mercado- no hizo falta recurrir al BNDES», dice.

Una parte del crédito se destinará a adaptar los equipos para que funcionen con biocombustibles, quema de neumáticos, residuos industriales, etc., menos contaminantes que los que se utilizan hoy. Eso le permitiría a Loma Negra acceder en un plazo no mayor a los cinco años a los «bonos de carbono», créditos fiscales que se otorgan a las empresas que demuestran haber reducido las emisiones de CO2 (dióxido de carbono).

En lo que hace al mercado interno -al que Loma Negra destina la casi totalidad de su producción-, Lima asegura: «La recuperación arrancó con la obra pública, pero ahora vemos que también la privada está repuntando. La caída en el primer trimestre había sido importante, pero cerramos el año en alza, sobre todo en polos como Rosario, muy golpeados por la pelea por las retenciones a la soja». Por eso, asegura, el balance al 31 de diciembre cerrará en números «no negativos».

También asegura el empresario: «No me hace ruido alguno» el entredicho entre los gobiernos de la Argentina y Brasil por el mercado bilateral. «Si bien nuestro accionista principal es brasileño, somos una empresa argentina que reinvierte aquí sus utilidades y no exporta casi nada; todo lo que producimos se convierte en obras en la Argentina».

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