15 de noviembre 2013 - 00:00

LÓPEZ MURPHY: “Con esta economía, el Gobierno no llega a 2015”

La oficina de Ricardo López Murphy se esconde al final del último pasillo de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), sobre la avenida Córdoba. El think tank que lo lanzó a las luces nacionales hoy lo cobija en su ostracismo político. Su refugio es pequeño para un hombre que fue dos veces candidato a presidente de la Nación y ministro de Defensa y de Economía. El lugar está repleto de cajas rotuladas con los temas que lo entusiasman: China, economía, liberalismo y populismo.

LÓPEZ MURPHY: “Con esta economía, el Gobierno no llega a 2015”
Viernes: ¿Lo sorprendieron los resultados de las elecciones de octubre?

Ricardo L. Murphy: Ciertamente. La derrota no fue tan contundente para el Frente para la Victoria como se esperaba después de las PASO. (El intendente de Lomas de Zamora) Martín Insaurralde y (el gobernador bonaerense) Daniel Scioli hicieron una gran campaña después de las primarias. Honestamente, yo pensé que iban a perder por mucho más que 12 puntos.

V.: ¿Cree usted que Scioli hizo méritos suficientes para convertirse en el candidato del oficialismo para 2015?

R.L.M.: Eso es imposible de determinar aún. Faltan dos años. Y además, lo que vimos fue una elección sin propuestas, basada más en nombres que en ideas. Es muy común en estos tiempos, candidatos que se acomodan al clima del momento, pero que no dicen nada: hoy están con el Gobierno y mañana están en contra, o viceversa.

V.: ¿Lo dice por Sergio Massa, Daniel Scioli o ambos?

R.L.M.: Los dos tuvieron sus momentos. Scioli necesita del dinero de la Nación. Y lo de Massa no es una alternativa de oposición, sino producto de la fractura del grupo de poder. Hay que mirar hacia el resto del país. No todo pasa por Buenos Aires. La provincia es un polo superpoblado con un problema estructural muy grande producto de la desigual distribución coparticipativa. Y encima siguen metiendo gente y más gente y subsidios para que no explote. Mientras tanto, las economías regionales están devastadas como consecuencia del atraso cambiario que incide directamente sobre sus exportaciones. ¿Sabe usted cómo reaccionaría un hombre de cualquier provincia si se enterara de la cantidad de dinero que se pone en esta provincia?

V.: Menciona el atraso cambiario, ¿cómo puede corregirse este obstáculo y desmontar el cepo cambiario?

R.L.M.: El cepo cambiario nos ha costado muy caro a los argentinos; ha desalentado inversiones, ha actuado como una suerte de bloqueo. Desalienta las economías regionales, las actividades exportadoras, la producción agropecuaria y hasta al sector inmobiliario. Incide negativamente sobre actividades que generan riqueza en la Argentina y estimula otras actividades poco rentables.

V.: ¿Puede desarmarse?

R.L.M.: Se puede, si se está dispuesto a tomar medidas drásticas. No se hizo en 2011, cuando se estaba en una situación más holgada. Ahora es mucho más complejo porque se deben formular todas las correcciones atrasadas.

V.: ¿Y usted qué medida ejecutaría?

R.L.M.: Deberíamos avanzar hacia un mercado desdoblado, que ya existe en la práctica. Puede haber un dólar para el turismo y los préstamos, regido por el volumen de oferta y demanda, y otro que atienda a las necesidades comerciales de los exportadores, que el Gobierno pudiera regular.

V.: ¿Esto implicaría sincerar la devaluación del dólar blue?

R.L.M.: Una moneda real hoy debería estar rondando los 9 pesos, cercana al valor que tiene el dólar en el mercado paralelo.

V.: Pero hacer semejante corrección de una sola vez impactaría de lleno en el poder adquisitivo de los sueldos, los licuaría...

R.L.M.: Tendría un primer y muy fuerte impacto en los sueldos, es verdad, y sería un dolor muy grande en algunos sectores. Pero si usted no hace estas correcciones lo antes posible, correcciones que se demoraron por años, y transita este dolor de una sola vez, entonces el dolor será aún mucho peor en algún futuro. Ahora, si lo que usted pretende es apostar a llegar a 2015 con el aire que pueda para que luego le explote todo en las manos al que lo sucede, ésa es otra la historia. Con sinceridad, no veo que el Gobierno llegue a 2015 con esta economía.

V.: ¿Está pensando en volver a intentarlo en 2015?

R.L.M.: Cuando fui candidato en 2003 y luego en 2007, lo hice porque percibía que había en la sociedad cierto reclamo que necesitaba ser canalizado. Fui, de algún modo, el emergente de un clima propicio para una opción política diferente. Hoy no lo veo en la sociedad.

V.: ¿Cambiaron las condiciones del país, cambió la opinión de la gente...?

R.L.M.: No es la misma situación que en 2003, eso está claro. Y no puedo decirle si cambió la sociedad en sí. Simplemente no percibo el mismo sentimiento de entonces. El Gobierno minimiza la emergencia de la amenaza de la crisis económica y gran parte de la sociedad, a su vez, relativiza la responsabilidad del Gobierno en esta situación. Hoy no veo que estén dadas las condiciones para volver a competir por la presidencia, lo cual no significa que me aleje de la actividad pública. No se van a librar de mí tan fácil.

V.: ¿Por quién votó en octubre?

R.L.M.: Por Elisa Carrió, porque creo que reflejaba más que otros y con mayor claridad una actitud intransigente en los temas de transparencia y gestión.

V.: ¿Votó boleta completa, a Fernando Pino Solanas también?

R.L.M.: Para la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires opté por el Partido Liberal Libertario.

V.: ¿Quedaron resentimientos con Mauricio Macri por quitarle respaldo en 2007 en plena campaña?

R.L.M.: No hay resentimientos; es algo que en su momento me provocó mucho malestar, pero que ahora ya quedó atrás.

V.: ¿Lo ve como un presidenciable?

R.L.M.: Es muy pronto para hablar de candidaturas.

V.: ¿Coincide con la percepción de la derechización discursiva del kirchnerismo en materia de seguridad con los cambios post-PASO?

R.L.M.: Su giro fue más pragmático que ideológico, producto de haber sabido leer muy bien el mensaje de las PASO. Forma parte de la política de acomodarse a los humores sociales. Fíjese cuál fue la reacción inmediata cuando Insaurralde salió primero a hablar de bajar la edad de punibilidad. Salieron a cuestionarlo desde su propio espacio. Luego, se llamaron a silencio y algunos terminaron por explicar lo que en verdad quería decir el candidato. Allí se evidencia la contradicción entre el discurso y lo que realmente piensan. Mientras tanto, no hay una política penitenciaria seria: se les escapan los presos con muletas y tienen encerrados a octogenarios en Marcos Paz.

V.: Pero esos octogenarios son acusados por crímenes de lesa humanidad...

R.L.M.: Sí, pero lo que yo digo es que la ley tiene que ser igual para todos. A cualquier otro preso con esa edad le cabe la posibilidad de la prisión domiciliaria. Yo no digo que no cumpla su condena, pero que lo haga con las garantías que le caben.

V.: ¿Pero no estaría usted minimizando la gravedad del crimen de lesa humanidad al compararlo con un preso condenado por un delito común?

R.L.M.: En la concepción liberal, la cárcel cumple un rol de reconstitución del tejido social. Bajo esta óptica, no concibo la prisión solo como una herramienta de castigo.

V.: ¿Le molesta que lo identifiquen con la derecha?

R.L.M.: Para nada.

V.: ¿Pero se define de ese modo?

R.L.M.: Me defino como un liberal. Esa caracterización, vincular al liberalismo con la derecha, es muy propia de Argentina pero no es asimilable al resto del mundo. En Europa, por ejemplo, los liberales son más centristas y los partidos conservadores son de derecha.

V.: ¿Y en Argentina, qué es ser liberal?

R.L.M.: Es defender los derechos civiles. Es pensar en un país como el que soñaron Alberdi y Sarmiento. El liberalismo son las ideas que se rebelaron contra los absolutismos, a favor de las libertades: la de culto, la tolerancia a la diversidad y la pluralidad de ideas. El liberalismo promueve el federalismo, la división de poderes y la libertad de prensa que propician climas favorables para la iniciativa privada y el desarrollo.

V.: ¿Macri es liberal?

R.L.M.: Macri no es liberal. Al menos, jamás lo escuché defendiendo una posición liberal con firmeza. Macri es desarrollista, si se quiere. Ahora si realmente piensa de otro modo y no lo dice, no podría asegurárselo. El único que representa al liberalismo soy yo.

V.: Ahora, mirando hacia la terna de presidenciables ya lanzados, Massa, Scioli y Macri, ¿el próximo presidente podría ser de derecha?

R.L.M.: Ninguno de los candidatos que vimos en esta elección y que ya se postulan como presidenciables representa la definición del liberalismo. Si Macri es más bien desarrollista, tanto Massa como Scioli son peronistas tradicionales, de una ideología folklórica, idiosincrática, con una visión filosófica incompleta del mundo.

V.: ¿Cómo ve el regreso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?

R.L.M.: No sé cómo puede volver. Lo que me preocupa es que nunca hubo información clara sobe su estado de salud. En cuanto a los cambios que se rumorean, no los veo con el pragmatismo necesarios. Al kirchnerismo le cuesta hacer cambios que no sean pequeñas correcciones. Por lo pronto, el fallo a favor de la constitucionalidad de la Ley de Medios le da un oxígeno imprevisto al gobierno.

V.: ¿Podrá repetir la recuperación de 2011 tras la caída legislativa de 2009 ahora?

R.L.M.: Son dos escenarios distintos, sobre todo a nivel internacional. En 2009, se había derrumbado la economía global y, sumado a la sequía, los precios de los commodities se dispararon. Hoy la soja ya no puede salvar al gobierno de la caída.





BIO



Buenos Aires, 10 de agosto de 1951



Educación: licenciado en Economía de la Universidad Nacional de La Plata, máster en Economía de la Universidad de Chicago (EE.UU.).



Trabajo: presidente de la Fundación Cívico Republicana y de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) hasta junio de 2014. Su último cargo público fue el de ministro de Defensa del Gobierno de Fernando de la Rúa. Tuvo, además, un breve paso por la cartera de Economía antes de renunciar. Fue candidato a presidente en 2003 y en 2007.



Deportes: hincha de San Lorenzo y practica ciclismo y natación. Quizás me vuelva a ver nadar en diciembre (a propósito de las jornadas en aguas abiertas bonaerenses).



Lecturas recomendadas: 1984 (George Orwell), Los intelectuales (Paul Johnson), La sociedad abierta y sus enemigos (Karl Popper).



Música: Chalchaleros, Beatles y Creedence Clearwater Revival.







@mibeldyk

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