- ámbito
- Edición Impresa
Lorenzetti alista acuerdo decisivo (esperan a Fayt)
• CANCELÓ VIAJE Y PIDIÓ CARPETA CON TEMAS RESONANTES
Carlos Fayt
Ayer Lorenzetti volvió a confirmar sus percepciones sobre Fayt. Bastó con un contacto directo a los funcionarios de confianza de su vocalía. Según éstos explicaron, el ministro alterna momentos de lucidez con otros de evidente inestabilidad pero en general su ánimo es positivo. Anoche su abogado Jorge Rizzo dijo haberlo escuchado en buenas condiciones tras una charla telefónica. El oficialismo no dejaba de anotar, conocida esta novedad, la cercanía de Rizzo con Mauricio Macri.
En el entorno del titular de la Corte explican que parte de la polémica actual está fundada en la ignorancia del kirchnerismo y sus satélites sobre el funcionamiento interno de la Corte. Por ejemplo, es sabido en el cuarto piso que desde hace años Fayt firma ciertos expedientes desde su domicilio y no en el Salón de Acuerdos. Años atrás era común que el juez se ausentara al momento de debatir temas espinosos y mientras le llevaban la firma a su casa le informaban cómo era la relación de fuerzas. De este modo, Fayt, en la soledad de su estudio privado jugaba un rol decisorio, algo que Enrique Petracchi solía recriminarle. Así sucedió cuando la Corte dio por tierra con las aspiraciones reeleccionistas de Gerardo Zamora en Santiago del Estero.
Algo similar ocurre con la elección de Lorenzetti como presidente para un nuevo mandato que se inicia en enero de 2016. "El Gobierno tiene que entender que en la Corte no es presidente el que quiere sino el que puede y al que votan", explicaban ayer en el cuarto piso para relativizar la afirmación de que Lorenzetti estará en la Corte hasta 2019. Si bien el justice iniciará el nuevo mandato, una vez que el tribunal se integre la presidencia puede discutirse en cualquier momento. Los casos más recordados en las últimas horas provienen de las turbulencias de la Corte de la década del 90. Siendo Antonio Boggiano presidente, Petracchi juntó los votos y lo desplazó luego de avisarle que "le retiraba la confianza".
Otro antecedente con cierta proyección a futuro sería el de Julio Oyhanarte, que cuando Carlos Menem fue electo presidente fue enviado a la Corte con la misión de ser su titular pero no consiguió los apoyos necesarios (Fayt fue su principal opositor).
Plasmados esos argumentos, en el contexto actual el punto crítico sería la salud de Fayt y más aún, entender si puede continuar desempeñando su función. Ayer ese aspecto tampoco inquietaba a Lorenzetti. El justice sabe que el Congreso tiene herramientas limitadas para que el kirchnerismo arremeta contra Fayt a partir de la objeción por su salud.
Ante este panorama el oficialismo buscará mantener el debate candente. Anoche en Balcarce 50 se especulaba con la posibilidad de citar al Congreso a los secretarios de Fayt y si fuera posible a Alfredo Kraut (secretario general de la Corte) y a Cristian Abritta, uno de los letrados más prominentes de la Corte. Al kirchnerismo le interesa particularmente Kraut, que si bien llegó a su cargo con el aval de Lorenzetti, en las últimas semanas ha manifestado críticas, en algún caso al borde de la indiscreción que se permite por el hecho de que ya tiene tramitada su jubilación.
Abritta, en cambio, fue el hombre fuerte de la gestión Julio Nazareno (que a diferencia de Lorenzetti no tenía ningún problema en autovotarse) y cuenta con una memoria prodigiosa, especialmente para citar fragmentos de los escritos de Nicolás Maquiavelo.
Un antecedente, el de Nazareno, que no es menor en la situación actual: si Lorenzetti hubiera votado por sí mismo, la firma de Fayt no habría sido necesaria y este juez no habría quedado en el centro de una escena tan incómoda. En la búsqueda de una elección prolija, la Corte termina siendo cuestionada por sus actos administrativos. Y el pasado, como escribió Faulkner, no es otra cosa que un plano del presente.
El destino inmediato del tribunal precisa de la aparición de Fayt el martes próximo. El contenido del acuerdo quedará escrito, pero la imagen es la clave. Años atrás, cuando el juez de la Corte Ricardo Levene había alcanzado una edad avanzada acudía regularmente al tribunal y no dudaba en circular por el Palacio. Firmaba sentencias pero descargaba toda la labor en sus letrados y casi no recibía visitantes. De hecho, su mayor preocupación, por la que preguntaba cada dos horas, era la alimentación de su mascota, un gato que vivía en la vocalía y que incluso acompañaba a Levene en ocasiones en las cuales el protocolo recomendaba lo contrario.
A partir de hoy circularán por las vocalías expedientes ya en condiciones de contar con una sentencia. Es imperioso para Lorenzetti ser coherente con su pronóstico de diciembre, cuando aseguraba que la Corte puede funcionar con cuatro integrantes y que de hecho puede hacerlo en buenas condiciones. En este sentido el récord cortesano también le brinda buenos antecedentes.


Dejá tu comentario