25 de noviembre 2009 - 00:00

Los analistas ya hablan de cosa juzgada en la elección uruguaya

La fórmula del Frente Amplio, con José Mujica como candidato a presidente y Danilo Astori como vice, es amplia favorita para el balotaje del domingo. La oposición blanca y colorada no logra cambiar el panorama político que dejó la votación del 25 de octubre.
La fórmula del Frente Amplio, con José Mujica como candidato a presidente y Danilo Astori como vice, es amplia favorita para el balotaje del domingo. La oposición blanca y colorada no logra cambiar el panorama político que dejó la votación del 25 de octubre.
Montevideo - El pulso de la campaña presidencial uruguaya para la segunda vuelta, que se realizará este domingo, fue más agitado que en la antesala de la primera, pero las acusaciones cruzadas y la constante evocación de los años de plomo no lograron pasar de los discursos de tribuna y de las portadas de los diarios al sentir popular. Así, aunque el candidato del Frente Amplio (FA), José «Pepe» Mujica, estuvo varias veces en el ojo de la tormenta, su rival, el «blanco» Luis Lacalle, no logró cumplir el que debía ser su principal objetivo para cambiar la historia: penetrar en el electorado moderado que apoya la administración de Tabaré Vázquez.

A lo largo de este mes, el supuestamente impecable protocolo electoral uruguayo dio un giro brusco. Primero, el hallazgo de un impresionante arsenal en pleno centro de Montevideo y la muerte de su propietario en un enfrentamiento con la Policía fue uno de los primeros sucesos que condimentaron con fuego la antesala de los comicios.

Lacalle no demoró en vincular en el episodio a miembros del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (cofundado por Mujica) en un spot televisivo. «Llegó la hora del enchastre», enfatizó en respuesta el líder de la dupla oficialista ante la denuncia y agregó: «Vamos a tener 20 días, cada vez más negros desde el punto de vista informativo y no se puede creer nada». En otro hecho, Lucía Topolansky, esposa del ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca y también ex militante tupamara, estuvo en boca de todos. Al ser consultada por medios internacionales sobre si en el futuro podría repetirse el recurso a las armas, la senadora afirmó que «en política nunca se puede decir nunca».

El Partido Nacional (PN) y sus aliados colorados se hicieron un banquete con semejante declaración. La polémica tuvo sus quince minutos de pantalla, pero el conflicto quedó sellado tras una aclaración de la posible futura primera dama.

Éstas y otras cuestiones ocuparon las primeras planas de los medios locales y por momentos sembraron inquietud, pero la foto electoral de la primera vuelta continuó prácticamente inamovible.

Así, no sorprende que a cuatro días del balotaje la prensa esté más ocupada por las inundaciones que afectan a parte del país (ver pág. 23) que por la campaña electoral.

Las encuestas en general otorgan al postulante oficialista una intención de voto cercana al 50%, con un 10% de indecisos.

«Hay algo muy importante a tener en cuenta. El comportamiento electoral en Uruguay está marcado por variables duras, como el posicionamiento ideológico. Hay un sector del país que se identifica con la izquierda y otro con la derecha, una condición que se ha perdido en el resto de América Latina», explicó Ignacio Zuasnabar, director de Opinión Pública en la consultora Equipos Mori, a Ámbito Financiero. «Si el Frente Amplio obtuvo un 48% en la primera vuelta, lo va a mantener, es una cifra difícil de revertir en el corto plazo, por más controversias que puedan surgir durante la campaña», agregó.

«Lo mismo para el Partido Nacional y el Partido Colorado. En esos parámetros sólo pueden moverse matices menores» que no lograrían torcer el refavorable para el oficialismo.

«En el fondo, quienes toman la decisión durante la campaña pertenecen a una minoría. El uruguayo forma su voto durante años», coincidió en diálogo con esta enviada el politólogo Adolfo Garcé. «A último momento hubo un esfuerzo del Partido Nacional para presentar dudas sobre la capacidad de Mujica para ejercer la Presidencia. De ahí a que los electores lo tomen, yo lo dudo.», continuó.

Otros analistas también arriesgan que el partido está prácticamente liquidado. Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, dijo que Mujica obtendrá el domingo entre el 51% y el 55% de los votos.

«Salvo una catástrofe, la elección está decidida en favor de Mujica». Tal es el clima que el propio Lacalle analizó ayer en una entrevista con el diario La República la hipótesis de una derrota. «Me voy a hacer responsable, lo asumiré (...) Haremos análisis, espero que serenos, porque un partido tiene que aprender a hacer después la autopsia de la derrota o el fracaso».

Ante estos vaticinios, en la recta final, la oposición jugó una última carta y volvió a las fuentes: la promesa de combatir la inseguridad. «La sociedad ruega por mano firme, clama por represión», aseveró el lunes Lacalle, y repitieron ayer los diarios locales.

«A principios de noviembre Lacalle lanzó ataques más directos contra Mujica, pero en los últimos días bajó el tono y se dedicó a las preocupaciones de la media uruguaya. Hizo foco sobre la inseguridad, uno de los puntos flacos de Tabaré Vázquez», explicó Zuasnabar.

«Es amplio el electorado que está de acuerdo con este tipo de afirmaciones, porque el delito ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos. Además ven a Lacalle más capacitado en ese aspecto», concluyó.

De cualquier modo, el lenguaje elegido -«mano dura», «represión»- parece más apto para captar a los votantes ubicados a la derecha del espectro político, esto es quienes votarían a Lacalle de cualquier manera.

La gran duda es cómo podría un discurso tan ideológico servirle para llegar a electores moderados que, si bien pueden dudar de votar a Mujica por su pasado de extrema izquierda, simpatizan con Tabaré Vázquez.

Según Garcé, batir el parche sobre la inseguridad «no parece una mala idea». «Se trata de una de las grandes preocupaciones de los uruguayos, pero, a esta altura, cualquier esfuerzo es en vano. Lacalle casi araña la Presidencia, pero ya está fuera de carrera», arriesgó.

El de la primera vuelta «fue un resultado difícil de revertir. Cualquier candidato del Partido Nacional habría tenido problemas para conseguir el triunfo. Eso va más allá de las personas que se postulen, porque se trata de competir con los políticos más populares de Uruguay: Mujica, (Danilo) Astori y Vázquez. ¿Quién puede vencer a ese trío?», afirmó Garcé.

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