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Los bancos, UIA y hasta CGT se unen contra Brasil
Hugo Moyano
Este diario dialogó con el principal negociador argentino, quien se mostró sumamente confiado y seguro de que Brasil no recurrirá a la OMC. «En esta negociación, la Argentina es la que tiene la posición fuerte, sencillamente porque ellos son los que tienen un importante superávit comercial y están preocupados por perderlo. Ésa es la verdad de las intimidaciones lanzadas por los funcionarios brasileños», explicó. Y acotó: «Le compramos u$s 17.500 millones y el 90% son manufacturas industriales (el déficit industrial fue de u$s 7.700 millones)».
Ayer, el propio ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Miguel Jorge, bajó el tono del contrapunto al señalarle al diario Folha de Sao Paulo la posibilidad de aceptar cupos para limitar sus exportaciones a la Argentina, en el marco de un sistema conjunto de defensa comercial que evite una inundación en ambos mercados de productos chinos. «Eso (la definición de cupos) está en debate interno en el Gobierno y eventualmente podría ser adoptado», afirmó Jorge.
El negociador argentino comentó al respecto que «precisamente ése es el camino que marcamos en la última reunión en Brasilia; por eso, en la próxima en Buenos Aires veremos de acordar la posibilidad de instrumentar acuerdos voluntarios de restricciones». Por ejemplo, que el importador de toallas argentino consensúe con el exportador brasileño un nivel de operaciones que no dañe la industria local, y luego nosotros lo convalidaremos, señaló. «Claro que -agregó- siempre priorizando que lo que deje de exportar Brasil no lo haga otro país, como China».
Según Folha, el Gobierno brasileño busca una fórmula de conciliación para las negociaciones bilaterales que proseguirán el 12 de marzo. El diario coincide en que la salida que está actualmente en estudio contempla un sistema de cupos voluntarios a ser definidos por los propios empresarios de los dos países: «Los empresarios de cada sector serán llamados para conversar y decidirán entre ellos cuáles son los límites a ser exportados, como en un acuerdo privado. Los gobiernos de los países serían mediadores».
La Cancillería argentina confía en que en la medida en que el comercio bilateral crezca en forma dinámica y equilibrada, el Gobierno está dispuesto a flexibilizar las últimas medidas instrumentadas. «No queremos que el comercio bilateral caiga, pero tampoco soportar solos el impacto de esta crisis global», advierten.
Para la UIA y el Ministerio de Producción, la caída de las importaciones de origen brasileño son resultado de la caída de la demanda doméstica (en particular automotriz) en un contexto de crisis mundial, y no responde a medidas proteccionistas no contempladas por la OMC.
El subsecretario de Política y Gestión Comercial del Ministerio de Producción, Eduardo Bianchi, dijo que las licencias automáticas no afectaron las exportaciones brasileñas y que las medidas antidumping se aplican a situaciones de competencia desleal y, por lo tanto, no configuran una barrera al comercio que se desarrolla en condiciones normales. Sólo el 7% de las exportaciones de Brasil a la Argentina está involucrado en estas medidas. Brasil, en cambio, aplica licencias no automáticas al 50% de las exportaciones de la Argentina a dicho país.


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