Durante las primarias abiertas, y como suele ocurrir en el turno legislativo, el PRO no pudo conservar su hegemonía porteña. En este caso, la pugna por los votos llegó de la mano del regreso de Elisa Carrió, una rivalidad que hace tiempo se creía superada. Y en suelo bonaerense, la discreta oportunidad de colar tres diputados propios quedó atada a la irrupción del intendente de Tigre, Sergio Massa, la nueva meca antikirchnerista a nivel nacional. Así las cosas, al macrismo no le quedará otra que festejar un triunfo ajeno en tierra bonaerense y que, al mismo tiempo, será una mala noticia para las vigentes aspiraciones presidenciales de su líder.
El relato macrista recibió en las PASO un shock de realidad, un traspié en el primer tiempo originado en un exceso de confianza, aunque con la expectativa de reacomodar las cosas en el complemento.
"No es cierto que los únicos que pueden gobernar el país son los peronistas. No les creo a los que dicen que no se puede", insistió Macri en aquellos días de reflexión y digestión. Sonó forzado, casi exigido a salir a trabar fuerte para no pasar más inadvertido en el campo político como consecuencia de un resultado electoral que abrió cuestionamientos no sólo fuera sino dentro del PRO.
Las preguntas se acumulan en el importante segmento del PRO que no se resigna a las fronteras porteñas, vistosas pero limitantes: ¿Hacia dónde va el macrismo? Y, en última instancia, ¿cómo quedó parado hoy?
"Hoy nosotros no estamos pensando contra quién vamos a competir. Hoy sabemos que tenemos que caminar mucho 2014, que es el año de la construcción, de hacer política. Y tenemos que consolidar ese desafío para que todos sientan y vean que Mauricio quiere ser Presidente en 2015 porque hay muchos que lo dudan. Hay que terminar de estructurar y profundizar el PRO...", afirmó a Viernes la diputada Paula Bertol, rival de dirigentes que prefieren el alto voltaje discursivo, como la ex Poder Ciudadano Laura Alonso.
En sus manos y en las de otros legisladores que se definen como "federalistas" descansan las expectativas de Macri para el entretejido provincial que le permita enhebrar alianzas duraderas para los próximos dos años. No es secreto dentro del partido que Bertol ya tiene tarea una vez que finalice su mandato en diciembre: sumarse al comando PRO que recorrerá la geografía profunda de la República junto a otras figuras como el tucumano Pablo Walter, el misionero Humberto Schiavoni y el porteño Jorge Triaca, para apuntalar el sueño 2015.
Pero antes, sin embargo, deberán resolver un reto mayor: qué hacer con Massa y Buenos Aires.
SOCIOS O RIVALES
¿Se puede confiar en un peronista? María Eugenia Vidal se tomó unos segundos antes de contestar a este suplemento: "Yo confío en las personas. Y hay personas que merecen mi confianza y otras que no. Hay peronistas que forman parte de este espacio, que son mis amigos y a quienes respeto enormemente como Cristian Ritondo, que es un peronista de toda la vida. Y hay otros peronistas con los que no me sentaría. Pero depende mucho de las personas más que de las preferencias partidarias".
En su luminoso despacho de Bolívar 1, con vista privilegiada a la Plaza de Mayo, la vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se siente a gusto, aunque las últimas versiones la dan compitiendo en la provincia en 2015 a falta de referentes locales, una ausencia que hasta ahora el PRO no pudo solucionar y que podría tornarse lapidaria para la proyección nacional. Es una jugada arriesgada de la fuerza de centroderecha más exitosa en décadas.
Días atrás, la evaluación sobre del massismo y sus posibilidades en 2015 del consultor estrella, el ecuatoriano Jaime Durán Barba (sigue pisando fuerte aunque opte por el segundo plano tras el fallido episodio contra el padre de Daniel Filmus), les devolvió cierta tranquilidad a Macri y a sus allegados.
"Massa enfrenta el mismo problema que nosotros -citó al ecuatoriano ante Viernes un dirigente porteño que participó del cónclave, con pedido de reserva- Tiene que encontrar un nombre fuerte para que compita por la provincia y le traccione votos, y aún no lo tiene. ¿Quién será, acaso (el intendente de Almirante Brown, Darío) Giustozzi? Todos somos conscientes de que nadie puede ser Presidente sin ganar la provincia de Buenos Aires."
De ahí que la lectura que hizo el PRO de su performance en las PASO en la provincia la haga en forma independiente del resto del país e, incluso, la Ciudad de Buenos Aires. Igual que la estrategia para los próximos años. ¿Es Massa un rival o un potencial aliado?
"Mauricio Macri va a ser candidato a Presidente sí o sí. Massa, no lo sabemos, pero estimamos que sí. En ese caso, vamos a competir. El kirchnerismo va a estar debilitado en 2015, de eso no cabe duda, entonces dependerá de Massa que decida ir por dentro o fuera del peronismo", evaluó ante este diario el jefe del bloque PRO en la Cámara baja nacional, Federico Pinedo.
No todos coinciden con él. De hecho, dos corrientes en pugna conviven hoy dentro del macrismo, cada una abogando por una estrategia frente al ascenso de Massa en Buenos Aires: los PRO "unionistas" y los "autonómicos". Los primeros, por supuesto, son los que consideran que no se puede ganar en 2015 sin mantener una alianza táctica con Massa. Los otros confían en que Macri tiene mejores posibilidades por su cuenta.
"No es un disparate una fórmula Macri-Massa. El objetivo es muy claro, se habló de manera muy concreta y expresa entre Mauricio y Sergio en reuniones en las que yo estuve, y es que necesitamos que el país encuentre un equilibrio", lanzó el intendente de Vicente López, Jorge Macri, a mediados de septiembre.
Para la línea bonaerense, la posibilidad de un acuerdo -aún siguiendo la teoría del "voto últil" de estas elecciones- con Massa puede significar la diferencia entre mantener el escaso territorio conquistado o desaparecer ante la ausencia de un referente de peso en la provincia. Pero lo curioso es que los promotores de la fórmula compartida también tienen sus impulsores en la Ciudad de Buenos Aires y en la mesa nacional.
"Quienes ven una alianza Macri-Massa viable en 2015 plantean que si uno de ellos obtiene un 20 por ciento en una interna de presidenciables y el otro un 17, partirán de un piso de casi el 37 por ciento, lo que alimentará tal nivel de expectativa social que el ganador quedará automáticamente instalado en todo el país como un candidato con muy serias posibilidades. Es casi como que en la semifinal se definirá la final...", describió a Viernes otro hombre cercano a Macri.
Sus cálculos matemáticos reposan sobre una interpretación al menos discutible. Por caso, citan una encuesta de Raúl Aragón & Asociados publicada por Infobae luego de las PASO, que dice que Macri reúne hoy un 17,5 por ciento de intención de voto en la carrera a las presidenciales 2015, mientras que Massa le pisa los talones con el 16,3 por ciento. Son porcentajes bajos, pero combinados casi triplican los del gobernador bonaerense Daniel Scioli (12,7) y el socialista santafesino Hermes Binner (10,7) cuando aún faltan dos años. Carrió viene detrás con el 5,2 por ciento. Como si esas sumas y restas fueran posibles.
TEORÍA DE LOS CONJUNTOS
"Me parece que hay un capítulo por terminar de esclarecer, que es para qué lado va a ir Massa. No quiero prejuzgar, pero queda claro que lo nuestro es un compromiso con otra forma de hacer política", destacó el líder del PRO al ser entrevistado por el diario La Nación en septiembre. Para entonces ya no había "enamoramiento" entre ambos, tal como lo definió la primera dama de Tigre, Malena Galmarini. "Es cierto, no hubo noviazgo -le retrucó el jefe de Gobierno porteño-. Sólo voto últil".
En el grupo de los macristas "autonómicos" celebraron el distanciamiento. Están convencidos de que Macri podrá presentarse mejor como el candidato alternativo, el de la antipolítica, si compite por afuera del peronismo. Son los que enarbolan los datos que Durán Barba llevó al cónclave macrista a partir de su último estudio de focus group y que sugieren que Massa y Scioli son vistos como parte de este ciclo político, como una continuación -aún con sus particularidades- y no como renovación.
"Nosotros decimos que la novedad no es que somos nuevos, sino que somos distintos. Ya no somos nuevos porque tenemos 11 años en el poder activo entre lo que ganamos en 2003 con los primeros legisladores y dos gestiones al frente de la Ciudad -explicó Bertol a este diario la fórmula sugerida por el ecuatoriano-. Sí somos novedosos porque nunca estuvimos durante estos 10 años con el Gobierno actual sino que mantuvimos una posición propia y la reafirmamos".
Para el sociólogo Ricardo Rouvier, el mejor modo de interpretar la disyuntiva electoral entre ambos candidatos es apelando a la teoría de los conjuntos: "Hay espacios comunes y libres entre los votantes de Massa y Macri. Entre los massistas hay un mayor componente de peronismo que entre los de Macri, pero hay también un sector de clase media muy importante que intercepta con la base electoral del PRO. O sea que hay un punto de competencia que es inevitable. En donde se cruzan, es donde compiten..."
¿Cambian las posibilidades del macrismo en un escenario de peronismo encolumnado -Massa, Scioli y otros presidenciables como el entrerriano Sergio Uribarri o el salteño Juan Manuel Urtubey limando diferencias en una interna previa y cerrando filas tras el vencedor- o en uno de peronismo dividido con boletas paralelas en las elecciones generales como en 2003, con Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner disputándose el voto peronista?
"A Macri no le conviene un peronismo unido sino uno fragmentado porque de ese modo puede generar interés de voto en un sector peronista hacia su figura", detalló el director de Rouvier & Asociados a este diario. Y añadió: "Tampoco le sirve todo el peronismo en conjunto detrás de su persona. Eso también sería un problema porque el macrismo incluye sectores fuertemente antiperonistas".
Consultado por Viernes, Pinedo minimizó la incidencia que el peronismo pueda tener según el modo que escoja para resolver sus diferencias: "Mauricio siempre dice que, para ser Presidente, hay que ganarles a todos. Así que nos da lo mismo cómo quiera competir el peronismo. Además, está demostrado en Argentina por (Raúl) Alfonsín, (Fernando) De la Rúa, (Graciela Fernández) Meijide e incluso por (Francisco) De Narváez que es posible ganarle al peronismo oficial. Así que considero que Mauricio está en condiciones de ganar o salir segundo en la primera vuelta y consagrarse Presidente en balotaje".
Esto de ningún modo significaría dejar a sectores peronistas fuera del armado del PRO durante los próximos años. El propio Macri se ocupa de remarcar una y otra vez la línea subjetiva entre "peronismo" y "pejotismo" para legitimar los mandatos negociadores de sus enviados a lo largo y ancho del país. Córdoba y Santa Fe son ejemplos de fracaso y éxito de entendimientos, respectivamente. Y el "fenómeno De Angelis" en las PASO entrerrianas no puede explicarse de otra manera, con casi un 24 por ciento de los votos de las primarias de agosto.
En efecto, la notoria proyección del productor rural no respondió sólo a su popularidad -forjada al calor de su activismo ciudadano frente al conflicto de las pasteras Botnia (hoy UPM) y Ence en Gualeguaychú pero, sobre todo, su rol en la resistencia ruralista a la 125 en 2008- sino de saberlo rodear de sectores con poder de base.
"Se cerraron acuerdos temporales con sindicatos entrerrianos como el de los camioneros, aunque a nivel nacional no se repliquen, además de con las dos alas del peronismo disidente: el bustismo del exgobernador Sergio Busti y Nuevo Espacio, de Emilio Martínez Garbino, que colocaron hombres propios en la boleta a diputados. En el caso de Busti, su esposa, Cristina Kremer...", explicó uno de los arquitectos "federales" del macrismo con despacho en la Legislatura porteña.
No sólo pocos auguraban que Unión por Entre Ríos con De Ángelis capturara casi uno de tres votos en la provincia, sino que ahora las proyecciones para el 27 de Octubre consolidan a De Angelis como el senador por la minoría por delante del candidato radical.
Ante semejante perspectiva, el macrista consultado esbozó: "Es una cagada". ¿Por qué? "Es una cagada que no se pongan en juego cargos locales en Entre Ríos. Como sucedió en Santa Fe hace dos años con Miguel del Sel como candidato a gobernador. Con un piso del 20 por ciento, seguro que podíamos arrastrar al menos a las cabezas de lista en las boletas para municipales que son las bases que necesitamos para armar estructura propia para 2015. Hoy sólo tenemos un concejal en todo Entre Ríos".
UNIDOS PERO NO TANTO
"Siempre nos dicen júntense porque el fin justifica los medios...", cuestionó Macri al ser interrogado sobre el límite de sus alianzas. Y destacó que siempre integró el grupo "de los que están convencidos de la forma y el fondo, porque hay que hacer cosas distintas, a aquellos que sólo están convencidos de las formas".
El tiro por elevación era para UNEN, el último ensayo político de Carrió, y el otro dolor de cabeza para el PRO desde agosto pasado.
Cuando muchos la creían derrotada tras el 1,8 por ciento en las presidenciales de 2011, el "lilismo" se consagró una vez más en la escena porteña con la fuerza inesperada que sólo el pendular electorado porteño es capaz de otorgar. En la sumatoria de sus listas, UNEN, uno de los pocos frentes que compitieron en la Ciudad en las primarias, se impuso en cantidad de votos al resto de las fuerzas políticas. Incluso al macrismo, aunque dentro del PRO confían en que el 27 de octubre la historia será otra.
"No somos un partido de 40 días como UNEN, que nació para esta elección. Tenemos 10 años y eso hace que los dirigentes vayan evolucionando y que además tengamos una vocación presidencial...", subrayó Vidal. Para la vicejefa de Gobierno porteño, que las internas de UNEN generasen cierto interés en el votante de la Ciudad era esperable, porque es un tipo de elector que le gusta incidir. Pero en el PRO no hubo diferencias que justificaran "inventar candidatos para forzar una elección de lista a través de las PASO".
Mostrarse como un "equipo" sin fisura, capaz de alcanzar este tipo de consensos donde otros se fracturan por intereses partidarios, forma parte de los preceptos delineados también junto a Durán Barba. Otro modo de minar la supuesta unidad de las siete dispares fuerzas de UNEN a quienes le endilgan no haber podido mantener "ni un día" su Acuerdo Cívico y Social en la Legislatura porteña ni en la Cámara de Diputados de la Nación en el pasado. Los macristas valoran su propia conducta de bloque frente a las divisiones que arrecian en otros a la hora de votar.
"Siempre dijimos que éramos una fuerza frentista, que no teníamos ningún problema en trabajar de ese modo, y tenemos una diferencia con respecto a otros partidos y es que somos un 'equipo', trabajamos en 'equipo': nos conocemos, cada uno tiene un rol asignado y en eso hay una institucionalidad de base en nuestra constitución ahora a nivel nacional", detalló Bertol.
Otro de los consejos con que abordaron esta campaña y que plantean sostener durante los próximos dos años es evitar las confrontaciones directas. La lectura es que hay un cambio de clima social, y la sociedad ya no busca la confrontación, como podía ser en 2008, sino el diálogo. Por eso es que la orden es no entrar en discusiones.
La cabeza de lista del PRO para el Congreso, Sergio Bergman, siguió la instrucción al pie de la letra en el debate organizado por el canal Todo Noticias, frente a una Carrió protagónica, ducha en la esgrima verbal, y un Juan Cabandié, antes del video de la multa en Lomas de Zamora, más hábil de lo esperado y escudado en gráficos y estadísticas para rebatirla. Bergman sorteó entrar en terreno hostil con ambos pero el precio que pagó fue alto, al punto de quedar deslucido, casi ausente. La otra candidata que acató la indicación de bajar los decibeles fue Laura Alonso, a quien ya no se la escuchó en la campaña a octubre con su habitual verbo inflamado.
En idéntica sintonía se interpreta la directiva de no entrar en el descrédito a mansalva contra el Gobierno nacional en medio de la convalescencia de la presidente Cristina de Kirchner por su drenaje subdural. Postura que se manifestó en el modo en que Macri se diferenció de Felipe Solá, candidato a diputado del massismo, cuando el exgobernador fustigó con sarcasmo al vicepresidente en ejercicio del Ejecutivo, Amado Boudou, y le sugirió que "vaya a andar en moto" en vez de gobernar.
"Creo que la política argentina necesita una renovación, que hay una generación del 83 que sigue aferrada a conducir el país y hace falta una renovación de valores y de formas", sugirió el líder del PRO, a sabiendas de que la carrera hacia la Casa Rosada ya está en marcha. Y con este aspecto guarda relación el tercer consejo del ecuatoriano Durán Barba: presentarse en público no como "oposición" a nadie, sino como una "alternativa" de gobierno (ver recuadro "Dios atiende en Buenos Aires").
"Lo que se dirima en 2013 es parte del libro que se va a escribir en 2015. No hay duda de eso. Va a ser observado como un preludio para la próxima competencia, un preparativo, para quienes compiten como Massa o incluso para quienes están detrás de las campañas, como Scioli...", afirmó Rouvier sin descartar que "otras candidaturas surjan en el camino".
La carrera será de fondo, de resistencia y estrategia. Y octubre, sólo el primer tiempo del partido.
| @mibeldyk |



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