3 de abril 2017 - 22:50

Los Grandinetti: una familia de artistas

• SANDRA, LAURA Y JUAN INTERPRETAN "YO NO DUERMO LA SIESTA", DE MARULL
Los hijos y la hermana de Darío Grandinetti se reúnen en una obra que bucea en vivencias comunes de la cotidianeidad en los pequeños pueblos.

Grandinettis. Laura, Juan y Sandra, reunidos por la obra de Paula Marull, que se representa en su tercera temporada en el Espacio Callejón.
Grandinettis. Laura, Juan y Sandra, reunidos por la obra de Paula Marull, que se representa en su tercera temporada en el Espacio Callejón.
Sandra Grandinetti, hermana de Darío, es tía de Laura y Juan Grandinetti. Los tres comparten escenario en "Yo no duermo la siesta", de Paula Marull, que va por su tercera temporada en Espacio Callejón y es una de las obras destacadas del off actual que puede verse los miércoles a las 21. Darío Grandinetti asiste a verlos a menudo y bromea desde la platea: "Las Marull me discriminan porque no me llaman para sus obras". Darío Grandinetti había protagonizado junto a María Marull el primer episodio de "Relatos salvajes". Dialogamos con los tres Grandinetti sobre las particularidades de las familias de actores, el "gen" de lo teatral y la experiencia en el circuito alternativo, comercial y oficial.

Periodista: ¿Cómo viven el teatro en una familia de artistas?

Laura Grandinetti: Es algo normal, con lo que convivo desde siempre. Es placentero que nuestras conversaciones giren casi siempre en torno de un ensayo, un nuevo proyecto, el comentario de alguna obra o película. Si bien es monotemático, es interesante y divertido. Eso sí, jamás me llamaron o contrataron por el apellido, es una referencia pero siempre que conseguí algo fue haciendo casting.

Sandra Grandinetti: Soy actriz desde los 18 años, he ido a casting y audiciones y nunca sentí que me llamaran por ser hermana de Darío. Lo vivo de manera natural.

Juan: Crecí recorriendo teatros, camarines, acompañando a mi viejo o amigos de mi padre, inclusive antes de saber que me quería dedicar a la actuación. Ahora, desde dentro, soy afortunado porque la mayoría de los trabajos los llevo adelante con el mismo grupo de amigos con los que no siento que esté trabajando. Los conocí en un taller con Javier Daulte, quien me llamó para hacer "Vestuario de hombres", y ahí conocí también a las hermanas Marull, Marcelo Pozzi, Willy Prociuk,Héctor Díaz, con quienes hasta hoy seguimos juntos.

P.: ¿Hay un "gen" de lo artístico que atraviesa a la familia?

L. G.: Hay algo clave que le escuché decir a papá: "La gente que trabaja de esto es porque ama lo que hace". Uno no puede pasarla mal, la actuación exige una entrega y un compromiso que si uno va con la corriente no es viable. El haber visto desde tan chica a papá disfrutando de esto, pasándola bien en ámbitos placenteros, de confianza y sensibles, hizo que nosotros deseáramos eso.

S. G.: No creo que haya un gen. Tengo dos hijos que no trabajan de esto; sí hicieron talleres de teatro, pero hasta ahí. Trabajo con mis sobrinos. Por lo visto, en mi núcleo familiar no les transmití la pasión por la actuación y de mis padres, ninguno fue artista. Viví en Los Angeles diez años y recién cuando regresé a Buenos Aires, siendo más grande, a diferencia de mi hermano o sobrinos, busqué dedicarme a la actuación, pero con otra realidad y criando dos hijos que eran chiquitos. Antes estuve en otra sintonía y dejé el teatro en suspenso.

J. G.: : Se da en muchos ámbitos que los hijos siguen las empresas de sus padres y, en nuestro caso, lo llamativo es que los tres hijos, mi tercera hermana desde Barcelona, fuimos por este lado. De chicos mamamos este ambiente y nos nutrimos de estas cosas acaso de manera inconsciente. Además, de arranque no me tocó un elenco en el que haya competencia, me remito a la escuela de Julio Chávez, en el que había ambiente de no competencia sino compañerismo. Ninguno está por encima del proyecto, por eso también trasciende este tipo de trabajo entre amigos. Hacemos teatro para poder ir a comer después y comentar la función.

P.: ¿Cuál es el tema de "Yo no duermo la siesta?

L. G.: Entré a reemplazar a una actriz, así que vi la obra en el estreno cuando fui a ver mi tía. Lloraba como una nena, no podía hablar, tenía un nudo en la garganta. Paula y María Marull crean mundos que me conmueven; hay algo del Rosario de mi viejo, lo siento cercano. Ese juego antisiesta, buscan pasar el tiempo y en esa quietud de la tarde hay una actividad física y mental rica en esos personajes. Representa a unas nenas poco contaminadas por la ciudad y la madurez.

S.G.: Habla de la infancia por sobre todas las cosas y algo de lo que viví en los lugares del interior. Existían estas familias de clase media que tenían una empleada y era más de la familia que la dueña . Esta obra nos atraviesa con cierta poesía, magia, y realidad cruda, porque la infancia no es tan romántica.

J. G.: En "La Pilarcita", donde también trabajo, y en esta obra, hay un mundo similar relacionado con el pasado de las Marull, veranos en Esquina, donde vivía el padre de ellas; hay un código que hace entrar al espectador desde el comienzo. Es poco pretenciosa, sincera, transparente. Hay un modo inteligente de plasmar la cotidianeidad como pocas veces vi. De espiar la realidad.

P.: ¿Cómo evalúan la escena del teatro alternativo, comercial y oficial?

L. G.: Voy a tener mi primera experiencia en teatro oficial en el Regio haciendo "El relojero" de Discépolo, así que veré cómo es esto de cobrar un sueldo estatal siendo actriz. Me entusiasma porque hay mucha gente trabajando. El off pasa por un momento espectacular; no es un apéndice del comercial sino toda una elección. Hay dueños de sala y directores que apuestan, y es una posibilidad con un precio más accesible que no se refleja en la calidad. Muchas veces el off es igual o mejor que el comercial. De este último estoy alejada, lo transité mucho cuando papá hizo muchos años en La Plaza o el Metropolitan. Es gente que quiero, pero se juegan otras cosas; hay dinero de por medio y no siempre la calidad está en primer plano.

S. G: El alternativo diagrama un espacio importante para el actor porque en el comercial no hay muchas posibilidades. Podés pasarte la vida esperando que te convoquen del comercial. En cuanto al oficial y los actores, en varias ocasiones hubo diferentes intentos de tener archivos de actores pero no prosperó. En otros países el teatro oficial publica audiciones y si necesitan elenco está abierto a todos. El oficial debería ser un espacio para audicionar porque ya en el privado eligen los directores y productores.

J. G.: El alternativo es algo en lo que uno deja de lado muchas cuestiones económicas para hacer algo a lo que uno apuesta. En el comercial quizá pueda haber más guerras de ego, lo que termina perjudicando al material. Y el oficial esperemos que remonte, hay poco interés puesto en eso hoy día y se asemeja más al off, porque hay que apelar al amor al arte.

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