Monseñor Vallejo Balda durmió en una celda de la Gendarmería Vaticana y, según se supo, deberá declarar nuevamente.
Por otro lado, el Papa se quedó "muy amargado" por este nuevo escándalo. Quienes hablaron con él en estos días escucharon a un Francisco "disgustado y amargado".
Fuentes vaticanas hicieron notar por otra parte que en el comunicado difundido el lunes por la Santa Sede no se descartaba incluso la posibilidad de rogatorias internacionales.
Según parece, los investigadores quieren intervenir con más firmeza que en el "Vatileaks I" que hace tres años sacudió al pontificado de Benedicto XVI.
Esa investigación llevó al banco de los imputados al mayordomo Paolo Gabriele y al técnico informático Claudio Sciarpelletti.
La pregunta que muchos analistas se hicieron en ese momento fue precisamente por qué razón los que terminaron pagando por el caso fueron dos protagonistas menores del escándalo, además laicos.
En ese momento Benedicto XVI pidió a la comisión cardinalicia y a los magistrados que investigaban la fuga de documentos que impulsaran sin titubeos el trabajo de limpieza, pero sin imponer al mismo tiempo su enfoque sobre el tema para no ser percibido como un "monarca absoluto", según explicó él mismo.
Tres años después, frente al estallido de este "Vatileaks II", está claro que investigadores y magistrados impulsan una línea de rigor y no tienen intención de dejarse influenciar por presiones.
Esto explica por qué uno los primeros arrestados es un eclesiástico destacado como el monseñor Vallejo Balda, además de la laica Francesca Immacolata Choauqui, quien el mismo lunes fue liberada tras comprometerse a colaborar con los investigadores.
Las investigaciones de 2012 y las de ahora tienen en común que el Vaticano quiere evitar que se crea que el Papa puede ser ayudado con la publicación de documentos reservados.
Vallejo Balda fue secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos y de la Comisión de Estudio sobre las Actividades Económicas y Administrativas (COSEA) y Chaouqui es exmiembro de ese organismo, que tiene un rol estratégico en las que fueron las primeras decisiones de Jorge Bergoglio para reformar el sistema financiero del Vaticano.
| Agencia ANSA |


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