Después de una dura resistencia y hostigados por los separatistas, los soldados de Kiev tuvieron que abandonar Debáltsevo, la ciudad que enlaza los dos bastiones prorrusos de Donetsk y Lugansk, donde se seguía combatiendo a pesar del alto el fuego alcanzado la semana pasada en Minsk, Bielorrusia.
El presidente Poroshenko confirmó que el 80% del contingente ucraniano desplegado en esa localidad, atacada desde el martes por las milicias rebeldes, se había retirado. "Las Fuerzas Armadas de Ucrania y la Guardia Nacional concluyeron la operación para la retirada ordenada de Debáltsevo", dijo vestido de militar y con el semblante serio, antes de volar hacia la zona del conflicto, donde se reunió con algunos de los soldados que habían defendido la ciudad.
Algo que contradicen portavoces de los rebeldes, que en vez de un repliegue organizado hablan de la rendición de miles de soldados desmoralizados que habrían depuesto sus armas antes de abandonar la ciudad gracias a un corredor abierto por las milicias.
Anoche, tras la derrota militar, el mandatario ucraniano propuso a su equipo "debatir el asunto de invitar a Ucrania a fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, que actuarían en virtud de un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU".
Occidente acusó de inmediato a los separatistas de violar el alto el fuego acordado tras la mediación de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, y la OTAN exigió a Rusia que retire "todas sus fuerzas" del este de Ucrania, pero para los insurgentes la operación de Debáltsevo supone otra victoria militar y un nuevo avance territorial.
La zona controlada por los separatistas es relativamente homogénea y las dudas que surgen ahora es si, tras el triunfo de ayer, tratarán de seguir avanzando hacia el oeste o el sur.
Como muestra del control asumido, el líder de la autoproclamada República de Donetsk, Alexánder Zajárchenko, se apresuró a nombrar a un alcalde de Debáltsevo. Según la agencia de prensa de los rebeldes, DAN, el nuevo regidor, Alexánder Afendik, ya ordenó crear "un grupo de trabajo para reconstruir" la ciudad, arrasada por los bombardeos de artillería, y para recuperar cuanto antes la vida normal.
"Rusia y los separatistas deben inmediata y plenamente aplicar los compromisos adoptados en Minsk empezando por el respeto al alto el fuego y la retirada de todas las armas pesadas", insistió la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, en un comunicado. El Gobierno alemán también condenó la ofensiva contra Debaltsevo y la consideró "nefasta para las esperanzas de paz".
En este contexto de creciente tensión, Poroshenko reiteró ayer a Estados Unidos su demanda de que se entregue a Ucrania armas defensivas, durante una conversación telefónica con el vicepresidente Joe Biden.
| Agencias ANSA y DPA |


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