Lufthansa admite que sabía que el copiloto sufría de depresión

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Fráncfort - La escuela de aviación de Lufthansa, en la que se formó el copiloto Andreas Lubitz, que supuestamente estrelló el avión de Germanwings en los Alpes, sabía que había sufrido una depresión que lo llevó a interrumpir su formación, según reveló ayer la compañía aérea alemana.

Hasta el momento, Lufthansa se había negado a revelar las causas que llevaron al joven alemán de 27 años a interrumpir durante medio año su formación como piloto que comenzó en 2008 en la escuela de la compañía en Bremen.

De acuerdo con las informaciones dadas a conocer ayer, el copiloto informó al centro de que había sufrido un "grave episodio depresivo, pero que ya había cedido", en un e-mail fechado en 2009 relacionado con la reanudación de su formación.

"Finalmente, el copiloto recibió la confirmación médica de que era apto para volar", indicó Lufthansa, algo que ya había adelantado el presidente de la compañía, Carsten Spohr, al calificar al copiloto de "ciento por ciento apto para volar" y "sin ninguna limitación" después de ser sometido a una serie de tests de aptitud y psicológicos.

Este intercambio de correos electrónicos forma parte de una serie de documentos adicionales entregados por la matriz de Germanwings a la fiscalía de Düsseldorf encargada de esclarecer lo sucedido y entre los que se encuentran documentos sobre la formación y el historial médico del copiloto que entró finalmente en la compañía en 2013.

La nueva información se suma a la facilitada el lunes por la fiscalía, que aseguró que Andreas Lubitz recibió tratamiento psiquiátrico hace unos años por tendencias suicidas antes de comenzar su carrera como piloto.

Sin embargo, descartó que padeciera "enfermedad orgánica" alguna como apuntaban muchos medios después de que los investigadores informaron que el copiloto estaba de baja médica el día del accidente y lo ocultó. Asimismo, se negó a entrar en especulaciones sobre los motivos que lo empujaron a hacer lo que hizo.

Los investigadores llevan días recopilando información e interrogando al entorno personal y laboral del copiloto para intentar esclarecer qué llevó al alemán de 27 años a encerrarse en la cabina aprovechando la salida del piloto y estrellar supuestamente a propósito el Airbus que volaba de Barcelona a Düsseldorf con 150 personas a bordo.

Agencia DPA

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