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Lula, explícito: ‘‘Me llamo Dilma Rousseff’’
Luiz Inácio Lula da Silva participó de la convención partidaria del PT en Brasilia. Tanto el presidente como la candidata, Dilma Rousseff, apelaron al voto femenino.
En la convención nacional del Partido de los Trabajadores en Brasilia convocada para proclamar al binomio Dilma Rousseff-Michel Temer, ante unos 4.000 militantes y dirigentes, el presidente brasileño coronó un operativo de identificación con la candidata lanzado en 2007, cuando mediante un «dedazo» eligió a la ex guerrillera y entonces jefa de Gabinete de su Gobierno (ministra de la Casa Civil).
Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que votar a Rousseff es como otorgarle un tercer mandato consecutivo a él, que goza del 86% de aprobación entre los brasileños.
Esta transferencia realizada por Lula puede revelar el síndrome de abstinencia que podría estar padeciendo. La de octubre será la primera elección, desde el fin de la dictadura en 1985, en la cual el actual mandatario no estará como candidato a presidente, dado que está impedido constitucionalmente para un tercer mandato consecutivo.
«Será la primera elección en la que mi nombre no estará en las boletas, habrá un vacío en la lista. Pero para llenar este vacío, cambié de nombre. Ahora me llamo Dilma Rousseff.
Vamos a ganar estas elecciones. Dilma ya tiene cara de presidenta», arengó Lula, vestido con camisa roja.
Solidez intelectual
Rousseff es una economista de 62 años con más solidez intelectual que Lula, pero menos carismática. Cuenta con cerca del 36% de intención de voto y está empatada con el aspirante opositor, el ex gobernador del estado de San Pablo José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).
«No será casualidad que después de este gran hombre nuestro Brasil sea gobernado por una mujer. Una mujer que continuará el país de Lula, y que hará el Brasil de Lula con el alma y el corazón de mujer», afirmó Rousseff en su discurso en un claro guiño al voto femenino. «Nosotras nacemos con el sentimiento de cuidar y proteger, somos las responsables de nuestros hijos, hermanos y maridos, y si sabemos cómo darles amparo a ellos, también sabemos cómo darle amparo a toda la población brasileña», dijo tratando de explotar una veta que no es su fuerte.
En el mismo sentido, Lula enfatizó una y otra vez que Brasil, en toda su historia, sólo ha sido gobernado por hombres. «Llegó la hora de que una mujer gobierne el país, porque nadie mejor que una mujer para profundizar la mirada social» de Lula, expresó. El presidente dijo estar «absolutamente» seguro de que Rousseff será elegida presidenta. Pero alertó a los militantes a «no bajar la guardia porque no será una elección fácil, ninguna lo es».
El PT aprobó también la designación del presidente de la Cámara de Diputados, Michel Temer, como aspirante a vi-cepresidente, del aliado Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), que históricamente se opuso a Lula, hasta la gran política de coalición iniciada en 2006.
Ese partido de centroderecha fue clave para la gobernabilidad de Brasil en la gestión Lula. Cuenta con las primeras minorías en la Cámara de Diputados y en el Senado, y gobierna en 1.180 de los 5.563 municipios que tiene el país.
Lula pidió a Rousseff que debe tener tranquilidad para evitar el «juego sucio» de la oposición en la campaña electoral.
«Esperamos que nuestros adversarios estén dispuestos a hacer una campaña de nivel elevado y que no hagan juegos sucios inventando denuncias todo el día. Ya sabemos cómo ellos funcionan. Hay que estar tranquilos, porque ellos vendrán con todo, para ganar las elecciones», dijo Lula en su discurso.
El mandatario salió de esta manera al cruce de la calificación de «neocorruptos» dada a parte del Gobierno y del PT por el candidato opositor Serra el sábado (ver pág. 17).
Rousseff, quien nunca disputó una elección, fue guerrillera contra la dictadura militar, que la detuvo durante tres años, hasta 1973, y la sometió a 20 días de torturas seguidas.
Con apenas nueve años en el PT, ya que pertenecía al laborismo del histórico caudillo Leonel Brizola, Rousseff fue ministra de Energía en el primer Gobierno de Lula, y luego de un escándalo de corrupción que obligó al desplazamiento del entonces todopoderoso José Dirceu, ganó el poder casi total del Gobierno como jefa de ministros.
El jueves fue consagrada candidata la tercera ubicada en las encuestas, la senadora y ex ministra de Medio Ambiente de Lula Marina Silva, quien renunció al PT y emigró al ecléctico Partido Verde.
El compañero de fórmula de Silva, una de las principales voces mundiales más conocidas en materia ecológica, será Guilherme Leal, empresario presidente de la corporación multinacional de cosmética Natura.
Agencias ANSA y EFE


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