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Lula logró frenar en noviembre el ingreso de fondos
Al parecer, la tradicional medicina utilizada para desalentar a los capitales golondrina (hot money) ahora surtió efecto.
Porque cuando Lula decidió el retorno del IOF sobre las inversiones de no residentes en bonos públicos en octubre de 2009, el Gobierno apostó por un impacto en el tipo de cambio y en el flujo de inversiones financieras. En realidad, en esa oportunidad el restablecimiento del IOF no impactó en las inversiones bursátiles ni de renta fija. El dólar siguió deambulando por 1,71 real hasta que a mediados de este año el fuerte ingreso de capitales hacia la deuda soberana brasileña hizo derrumbar la cotización del dólar a 1,60.
Ahí, el Gobierno brasileño apostó nuevamente por el impuesto como instrumento para frenar el flujo de divisas y por el momento muestra resultados, aunque el dólar siga en torno a 1,7 real. Según el balance de pagos de noviembre, las inversiones extranjeras de cartera sumaron ingresos líquidos de u$s 1.700 millones. Pero las inversiones en acciones fueron de u$s 2.000 millones y las orientadas a renta fija registraron salidas líquidas de u$s 8 millones contra ingresos de u$s 1.700 millones en el mes anterior.
Esta estrategia de gravar la inversión externa en bonos también benefició al Banco Central, que redujo sus intervenciones en el mercado cambiario para sostener el tipo de cambio.


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