20 de julio 2010 - 00:00

Macri agrava pelea con jueces por procesamiento

Mauricio Macri llegó adonde llegó usando bigote. Desde ayer no lo tiene. O ya no lo soporta en esta nueva etapa en la que debe pelear su futuro político, o es parte de una estrategia de mostrar otro Macri.
Mauricio Macri llegó adonde llegó usando bigote. Desde ayer no lo tiene. O ya no lo soporta en esta nueva etapa en la que debe pelear su futuro político, o es parte de una estrategia de mostrar otro Macri.
Mauricio Macri reapareció sin sorpresas en su discurso para rechazar la confirmación de su procesamiento en la causa de escuchas ilegales. Tras una gira al exterior el jefe porteño retomó las actividades por la mañana en la habitual reunión de gabinete y al mediodía habló por primera vez desde la nueva sentencia.

Dijo que procura un juicio oral urgente, volvió a culpar al kirchnerismo por su procesamiento y agregó a la lista de sus enemigos a los tres jueces de la Cámara que se pronunciaron en su contra y a Elisa Carrió (ver nota aparte), quien salió a promover que la Legislatura porteña lo investigue, tras el fallo por su presunta participación en una asociación ilícita supuestamente montada en su administración para dedicarse al espionaje.

Así comenzó Macri la resistencia ante una oposición que, a su favor, aún está dividida (ver nota aparte), pero sin aliados políticos en su cruzada porque no le malogren la permanencia en el cargo.

Desde el Palacio Municipal, Macri arrancó diciendo que pidió a sus abogados que tramiten la posibilidad de «ir lo más rápido al juicio oral» y repitió que no pedirá licencia en el cargo como le solicitan algunas fuerzas políticas porteñas.

Urgencia

Acompañado de legisladores y funcionarios en el Salón Blanco, el jefe de Gobierno explicó que le pidió a los letrados «que vean la posibilidad de que pudiésemos ir lo antes posible a la forma más transparente que existe para que esto se dirima, que se sepa la verdad, que es el juicio oral, que sería lo más transparente».

«Que se hable de esto en detalle a la luz del día, frente a la opinión pública, y que quede en evidencia que realmente no existe nada, salvo una maniobra política transformada en causa judicial»
, amplió sobre la posibilidad de ser juzgado.

Sobre la resolución de la Cámara consideró que «este nuevo fallo repite lo anterior, la suma de falsedades, incoherencias con ningún tipo de prueba».

En cambio, sostuvo que «lo que realmente me tiene muy preocupado» es «que se ha ido profundizando una forma de ejercer el poder por parte del kirchnerismo para agredir, descalificar, y destruir opositores, va echando mano a cualquier instrumento que tenga dentro del Estado».

Apuntó a que «Néstor Kirchner logra que el mismo juez que le da impunidad para enriquecerse administrando el Estado es el que inicia esta causa sesgada, direccionada desde el primer momento para involucrarme a mí personalmente como jefe de Gobierno en lo que él llama una asociación ilícita», aludió a Oyarbide y agregó que «ahora se suman tres camaristas (Jorge Ballestero, Eduardo Freiler y Eduardo Farah) que se hacen cómplices de este accionar».

Más aún confió que presumía que Farah iba a fallar en su contra porque «es un hombre puesto por Javier Fernández, el operador estrella de Kirchner para este tipo de cosas. Cabía la duda sobre qué iban a hacer los otros dos camaristas, si iban a defender la verdad o no».

«Lamentablemente habrá que preguntarse qué cosas tan malas habrán hecho estos camaristas, que los haya llevado a adherir a un mamarracho jurídico como éste, en el que no hay una sola prueba que sostenga el conjunto de palabras que aquí se relatan»
, terminó de acusar a los magistrados.

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