En la previa a la pulseada entre Alicia Kirchner y Rogelio Frigerio en Buenos Aires, Mauricio Macri enfatizó ayer, desde Mendoza, que "lo que se vive en Santa Cruz no es casualidad sino causalidad, por un desmanejo de muchos años" en un distrito donde "el kirchnerismo gobernó 20 años". El Presidente se trenzó así en una suerte de contrapunto virtual, a kilómetros de distancia, con Cristina de Kirchner, quien desde Bélgica atribuyó las protestas con asedio que sufrió la gobernadora en el distrito sureño a "grupos muy aislados de activistas, de militantes con una clara intención antidemocrática".
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La exJefa de Estado diferenció además esos episodios -dos en Casa de Gobierno y uno en la Residencia oficial- de la marcha de ayer en Plaza de Mayo contra el fallo de la Corte que habilitó el 2x1 para condenados por delitos de lesa humanidad. "Cuando alguien está 7 u 8 horas sitiando una residencia o una Casa de Gobierno, son intentos golpistas y destituyentes", dijo a C5N.
La crisis que golpea a la provincia volvió así a dejar en evidencia las posturas antagónicas de la expresidente, quien salió en defensa de la gestión de su cuñada, y de su sucesor de Cambiemos, que no dudó en remarcar que los argentinos decidieron "un cambio" para evitar "una crisis de la magnitud de la de Santa Cruz".
En esa línea, Macri invitó a Alicia Kirchner a seguir el ejemplo de su par mendocino, el radical Alfredo Cornejo. "Si la gobernadora quiere ver un ejemplo de lo que hay que hacer, que venga a Mendoza; Cornejo agarró una provincia colapsada y hoy está creciendo", dijo. Por eso se mostró dispuesto a "colaborar con la gobernadora en un camino de volver a sincerar, organizar y ordenar la provincia, que está fuera de todo parámetro de gobernanza razonable".
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