Maduro quita hoy cinco ceros al bolívar y aplica confuso ajuste

Edición Impresa

Para enfrentar la hiperinflación, el Gobierno incrementó el salario mínimo, promete el fin de la emisión de dinero sin respaldo, liberar el dólar y una suba de los combustibles. Un galimatías.

Caracas - En medio de una grave espiral hiperinflacionaria, Venezuela pondrá hoy en marcha su segunda reconversión monetaria en diez años, considerada la primera medida de un plan de ajuste con el sello del régimen bolivariano.

La reconversión suprimirá cinco ceros al bolívar fuerte para convertirlo en el bolívar soberano, que comenzará a circular mañana, ya que el día de hoy fue declarado feriado por el presidente Nicolás Maduro, a fin de desmontar una jornada de protesta con una huelga de un día que organizaba la oposición (ver nota aparte).

La decisión había sido anunciada en marzo, pero dos suspensiones la llevaron hasta este 20 de agosto. Primero se anunció la eliminación de tres ceros, pero la embestida inflacionaria en menos de tres meses la llevó a cinco ceros.

La medida establece que los salarios y precios de bienes básicos, jubilaciones y servicios, así como el sistema de circulante, deberán ajustarse a la nueva denominación, por lo que el bolívar fuerte, que entró en circulación en enero de 2008 tras eliminarle tres ceros al viejo bolívar, se convertirá en el bolívar soberano.

Por ejemplo, una cuenta bancaria que tenga 1.000.000 de bolívares fuertes se convertirá en otra de 10 bolívares soberanos, lo que simplificará las cuentas del país. Pero los analistas sostienen que la reforma no ataca las verdaderas causas de la inflación, que este año podría escalar 1 millón por ciento.

Actualmente, el salario mínimo nacional es de cinco millones de bolívares, incluyendo un bono de alimentación obligatorio, por lo que quienes reciban ese ingreso pasarán a obtener 50 bolívares soberanos.

Sin embargo, un kilo de pollo, que ahora llega a 6 millones, costará 60 bolívares soberanos, mientras que un paquete de huevos de 30 unidades superará los 70 bolívares soberanos.

Maduro anunció el viernes un drástico aumento del salario mínimo nacional, llevándolo a 1.600 bolívares soberanos o 160 millones de fuertes, alegando que con ello se recuperará el poder adquisitivo.

Parte de la actual familia de billetes circulará junto con la nueva, ya que el Gobierno sacó de circulación los billetes de 2, 5, 10, 20, 50, 100 y 500, dejando activos los de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 50.000 y 100.000 bolívares fuertes.

La nueva familia tendrá billetes de hasta 500 soberanos, menos de 10 dólares al cambio en el mercado negro.

Según Maduro, la reconversión será la primera medida de su plan de recuperación y crecimiento económico, del cual se conocen algunas líneas generales. Según sus palabras, será el primer programa integral de recuperación con factura venezolana, sin intervención de Fondo Monetario Internacional (FMI), al que acusa de ser un ente neoliberal.

El programa incluirá elevar el precio de la nafta (ver página 17), que es la más barata del mundo, a niveles internacionales.

Igualmente, se anunció la flexibilización del control de cambio, vigente desde 2003, a fin de abrir el mercado a la libre compra y venta de divisas, aunque el Gobierno no tiene dólares para ofertar en un mercado totalmente abierto.

Otra polémica medida es que el bolívar soberano estará anclado a la criptomoneda petro, que fue creada por el Gobierno para enfrentar las sanciones financieras de Estados Unidos y que se cotiza a razón de un barril de petróleo venezolano, alrededor de 60 dólares.

La vinculación hará que las variaciones del bolívar soberano dependan del petro, una divisa virtual que fue sancionada por Estados Unidos y prohibida para realizar operaciones.

Los analistas sostienen que el petro no es reconocido internacionalmente como moneda legal o de confianza, por lo que deja al bolívar soberano dependiendo de una ficción.

Maduro aseguró que el Gobierno dejará de financiar su déficit con dinero sin respaldo, para lo cual aumentó el impuesto al valor agregado de 12 a 16% e incrementó el impuesto sobre la renta a las empresas más grandes del país.

La economía venezolana atraviesa un largo ciclo de recesión con alta inflación, agudizada por los bajos ingresos petroleros, producto tanto de la estabilidad de los precios del barril como de la caída de la producción de la industria petrolera, que actualmente bombea poco más de 1,3 millones de barriles diarios, en comparación con los 3 millones de hace cinco años.

El PBI equivalía a 300.000 millones de dólares hace cinco años, pero con la depresión económica ha caído a cerca de la mitad.

Agencia DPA y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario