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Mali: Hollande arriesga para frenar a islamistas
El ataque a Gao, la mayor ciudad en la región desértica controlada por la alianza islamista, marcó una drástica intensificación en el tercer día de incursiones aéreas francesas, que ahora se centraron en el corazón de un vasto territorio capturado por los rebeldes en abril.
Francia está determinada a poner fin al dominio islamista del norte de Mali, que muchos temen que pueda ser usada como base para ataques contra Occidente y para vínculos con Al Qaeda en Yemen, Somalia y el norte de Africa.
El ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, dijo que la intervención francesa del viernes impidió que los rebeldes tomaran Bamako y prometió que los ataques aéreos continuarán.
«El presidente está totalmente decidido respecto de que debemos erradicar a estos terroristas que amenazan la seguridad de Mali, de nuestro propio país y de Europa», declaró Le Drian a la televisión francesa.
En Gao, un polvoriento poblado en las orillas del río Níger, donde los islamistas han impuesto una forma extrema de la sharía, o ley islámica, residentes dijeron que cazas franceses habían atacado el aeropuerto y posiciones rebeldes.
París aseguró que cuatro aviones Rafale de última generación volaron desde Francia para atacar campos de entrenamiento de rebeldes, depósitos logísticos e infraestructura en Gao con el objetivo de debilitar a los rebeldes e impedirles volver al sur.
Un portavoz de Ansar Dine, una de las principales facciones islamistas, dijo que los franceses también bombardearon objetivos en los poblados de Lere y Douentza. Residentes declararon que combatientes rebeldes habían abandonado Douentza a bordo de camionetas.
Francia ha desplegado a alrededor de 550 soldados en Mali en el marco de la Operación Serval -bautizada así por el felino africano-, divididos entre Bamako y Mopti, 500 kilómetros al norte.
En Bamako, un camarógrafo informó haber visto ayer a más de 100 soldados franceses desembarcando de un avión militar de carga en el aeropuerto internacional, en las afueras de la capital.
La ciudad misma estaba tranquila ayer. Algunos automóviles se desplazaban con la bandera de Francia colgada de las ventanas para celebrar la intervención de París.
La intervención del presidente de Francia, François Hollande, en Mali ha ganado el elogio de líderes en Europa, África y Estados Unidos, aunque no está exenta de riesgos.
La operación elevó el nivel de amenaza para ocho franceses mantenidos como rehenes por aliados de Al Qaeda en el Sahara y para los 30.000 franceses expatriados que viven en países vecinos, mayoritariamente musulmanes.
Francia, preocupada por represalias en suelo propio, ha fortalecido la seguridad en edificios y en el transporte público. Las autoridades aconsejaron a sus 6.000 ciudadanos que abandonen Mali cuando el portavoz de Ansar Dine y la rama de Al Qaeda en el norte de África (AQIM) prometieron represalias.
En la primera baja de la campaña, París dijo que un piloto francés perdió la vida el viernes cuando rebeldes derribaron su helicóptero.
Horas antes, un funcionario de Inteligencia francés que era mantenido como rehén en Somalia por extremista de Al Shabaab, grupo vinculado a Al Qaeda, perdió la vida durante una fallida operación comando para liberarlo.
Agencias Reuters, AFP, EFE y DPA

