1 de octubre 2012 - 00:00

Malvinas: Colombia aceptó barco inglés

El destructor británico HMS Dauntless estuvo de visita en la República de Colombia durante casi 10 días en su viaje de retorno a Gran Bretaña tras la misión de patrullado en Malvinas. El moderno navío de guerra amarró el 9 de septiembre en el muelle denominado Sociedad Portuaria, de la ciudad de Cartagena, Colombia, el 11 se trasladó al muelle turístico de Manga, donde permaneció hasta el 19 del mismo mes. El hecho produjo una grieta en la posición de solidaridad que habían demostrado hasta ahora los países de la Unasur en relación con la cuestión Malvinas y la presencia militar británica en el Atlántico sur. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) está formada por la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Uruguay, Surinam y Venezuela.

No se trató sólo de una estadía protocolar; el destructor de última generación recibió a bordo al ministro de Seguridad Estratégica Internacional británico, Andrew Murrison, quien junto con su colega colombiano debatió en el marco de la primera cumbre anglo-colombiana de Defensa.

El navío de guerra fue desplegado, como lo viene haciendo Londres desde el fin del conflicto del 82, con el objetivo de proteger los intereses del Reino Unido en territorios de ultramar, entre los que están las Malvinas en disputa con la Argentina.

La semana pasada, en medio de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Ministerio de Defensa británico comunicó el relevo del Dauntless por el destructor tipo 42 HMS Edinburgh en las funciones de Patrulla Atlántica Sur (Atlantic Patrol Task South, en inglés), decisión que fue repudiada a través de un comunicado firmado por el canciller Héctor Timerman.

En marzo pasado había ocurrido un episodio de cruce con Perú a raíz de que la fragata británica HMS Montrose -también afectada a la patrulla atlántica- tenía previsto recalar en el puerto de El Callao. El Gobierno de Ollanta Humala dio marcha atrás y rechazó el ingreso, se dijo que por pedido del Gobierno de Cristina de Kirchner, a pesar de que el Congreso peruano ya había aprobado la visita protocolar del buque inglés.

El coronel Guillermo Tabernero, agregado de Defensa de la Argentina en Colombia, se enteró del arribo del destructor británico a Cartagena por los medios de prensa y también por el canal del boca a boca, infalible mecanismo informativo del mundillo diplomático en el extranjero. ¿Comunicó la novedad a su jefe, Arturo Puricelli? ¿Lo hizo también el embajador Celso Jaque con el canciller Timerman? Dos incógnitas que hoy se tornan abstractas. El Dauntless permaneció por casi 10 días en un país de la Unasur, Colombia, y no hubo voces de rechazo oficiales. El 29 de octubre de 2011 en Asunción, Paraguay, se firmó una Declaración de los Estados miembros de la Unasur en la que reiteraban su rechazo a la presencia militar británica en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Espina

La trabajosa construcción de solidaridad regional en torno a los reclamos del país para una salida negociada y por la desmilitarización del Atlántico sur encontró una espina en la administración del colombiano Juan Manuel Santos.

«No es que busquemos la enemistad de Colombia ni de ningún miembro de Unasur con el Reino Unido, sólo hemos dicho en más de un encuentro regional que el asunto a tener en cuenta son los navíos de guerra que se despliegan para militarizar un escenario que debería ser de negociación y no de tensión», dijo a este diario una fuente diplomática.

El cambio de actitud colombiano habría que rastrearlo en la VI Cumbre de las Américas que se llevó a cabo en Bogotá en abril pasado. Cierto temblor entre Timerman y su colega colombiana María Ángela Holguín durante la negociación por el contenido de la declaración final cuyo texto nunca se firmó porque no hubo consenso en el tema de Cuba, la lucha antidrogas y las Malvinas.

No lo dijeron en voz alta, pero los colombianos temían y temen la militancia malvinera porque ellos tienen un conflicto similar con Nicaragua por el archipiélago de San Andrés. Managua considera que Colombia tiene bajo su soberanía una zona de 200 millas que le corresponde a Nicaragua.

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