2 de agosto 2013 - 00:24

Massa vs. Insaurralde, cuatro incógnitas sobre el resultado

• El peso territorial, el dispositivo electoral, la “masa” peronista y el esquema de pisos y techos

Sergio Massa “sumó” a Eduardo Amadeo para evitar fuga de votos anti-K. Martín Insaurralde sigue de gira con Daniel Scioli por los distritos. Recursos, en sprint final, ante un resultado con varias incertidumbres.
Sergio Massa “sumó” a Eduardo Amadeo para evitar fuga de votos anti-K. Martín Insaurralde sigue de gira con Daniel Scioli por los distritos. Recursos, en sprint final, ante un resultado con varias incertidumbres.
Sergio Massa amortigua la inquietud de su tropa con estadísticas. Displicente, recita un sondeo que lo muestra 6,5 puntos encima de Martín Insaurralde, con un plus del 5% en el conurbano y casi 10 en el interior.

En Balcarce 50 juran, eufóricos, que la distancia se redujo a 2 puntos, dentro del rango de "error muestra". Confiado, Insaurralde prenuncia su victoria y adivina que la noche del 11 de agosto, el FpV sumaría más de 35 puntos.

Ni encuestas e intuiciones -dos insumos que pueden contaminarse con el deseo- ofrecen, ante un score reñido, certezas. Hay cuatro elementos que se recortan, a 9 días de la votación, como interrogantes para firmar un resultado. Veamos:

1. Tracciones. Aunque se trata de una legislativa, que incorpora más volatilidad que una ejecutiva, la polarización entre dos versiones del peronismo puso a jugar a los territorios. De los 135 intendentes bonaerense, el Frente Renovador controla 21 mientras el FpV domina algo más de 70. Muchos alcaldes tienen altísimos niveles de aceptación y cómo va a incidir esa tracción de abajo hacia arriba es uno de los interrogantes sobre el resultado. Las encuestas muestran incompatibilidades como la de Avellaneda donde la boleta local del FpV mide 44 y la del FR está abajo de 10, mientras que a nivel diputados nacionales, Massa suma 26 e Insaurralde 21. Ese factor anima al kirchnerismo como, a su vez, el massismo proyecta que en los distritos donde juegan sus intendentes, la diferencia se incrementará a favor de Massa, y citan el caso del corredor norte que abarca San Isidro, Vicente López, San Fernando y Tigre, y lo aplican también a San Martín, el segundo distrito con más cantidad de votos de la Primera Sección.

2. Dispositivo electoral. La estructura que se activa el día de la elección validó un viejo axioma: tener fiscales no te hace ganar, pero no tenerlos te puede hacer perder. Intervienen para garantizar la presencia de la boleta propia como para ejecutar la picardía de "eliminar" la boleta rival y,en paralelo, para poner en juego otro dictamen añejo: además de conseguirlos, a los votos hay que contarlos. El manejo del territorio es, en este rubro, determinante y, otra vez, es desigual el despliegue del FpV, con más de 70 intendentes y el FR, con 21,

3. Caudales. No hubo, al menos en la última década, en que el panperonismo supere el 70% de los votos. En esta elección, Massa, Insaurralde y Francisco de Narváez buscan nutrirse de esa universo de votantes. Aun si la polarización lo estira al 75%, y De Narváez hace una elección magra de 10 puntos, el FpV y el FR tienen que repartirse el 65%. En su peor elección (2009), el kirchnerismo sacó un 32,7 y, aun dividido el peronismo, en el peor de los casos no podría estar demasiado abajo de ese número, lo que sugiere una paridad.

4. Piso/techo. Pos- PASO, ante un resultado reñido, el enigma es cuánto puede crecer cada candidato camino a octubre. Hay una presunción, incluso entre los K, que señala que en agosto el FpV estaría más cerca de su techo que de su piso mientras que el FR de Massa, por el contrario, estaría más cerca de su piso que de su techo porque podría nutrirse de votos anti-K que, en este turno, vayan a otros candidatos. Ayer, al sumar a Eduardo Amadeo (que 15 días atrás negó esa posibilidad) Massa empezó a "usar" esos potenciales votos. A gastar a cuenta de octubre.

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