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"Me preocupa la concentración política, económica y mediática"
• Diálogo con el ex presidente y candidato chileno, Eduardo Frei.
• Resiste críticas y aclara: «El que jubila es el pueblo»
Eduardo Frei llegó ayer a Buenos Aires. Almorzó con Julio Cobos, se encontró con Mauricio Macri, y por la noche participó de un ágape en el Teatro Colón. Hoy tiene cita agendada con Cristina de Kirchner. También verá a Ricardo Alfonsín.
Periodista: ¿Qué es lo que más le preocupa del rumbo que tomó el Gobierno de Piñera?
Eduardo Frei: Lo que más me preocupa en Chile es la alta concentración del poder político, económico y comunicacional. Tiene que haber mucha más diversidad.
P.: ¿Tiene opinión sobre el enfrentamiento del Gobierno de Cristina de Kirchner y el principal grupo mediático de la Argentina?
E.F.: No tengo el feeling ni el detalle para poder darle una opinión. Sería irresponsable. Lo que a mí me gusta es que en los países haya respeto entre los poderes del Estado, con una Justicia independiente que no esté entregada a las decisiones de ningún otro poder. Y que haya libertad de expresión. Por eso, he dicho que si hay tanta concentración del poder político, económico y comunicacional, no es bueno para el desarrollo de la sociedad, independientemente de quién sea la persona que esté en el Gobierno. También es importante que haya respeto por las opiniones; que disentir no sea motivo de conflicto.
P.: Si avanzara en una reforma de ese tipo en Chile, ¿se enfrentaría a los dueños de los medios?
E.F.: Mientras haya transparencia, no estoy discutiendo la propiedad de los medios. El problema es cuando los medios, desde el titular hasta las fotos, están manejados. Eso no es bueno para la democracia.
P.: A seis meses de las elecciones. ¿Cree que el Gobierno de Michelle Bachelet o la Concertación podrían haber hecho más por su candidatura?
E.F.: Siempre es posible. Siento que la presidenta jugó un papel muy destacado. Cada uno tiene que asumir sus responsabilidades en el marco de una campaña. Son 20 años, cuatro gobiernos de la Concertación, y lógicamente ha habido un desgaste. Yo digo: ni autocomplacientes ni autoflagelantes. Sí estoy convencido de que no supimos asumir el cambio de Chile. La gran cuestión de la campaña fue la decisión de la clase media emergente, ese 40% que cuando tomamos el Gobierno era pobre, un 20% indigente. El cambio ha sido espectacular. Gente que accedió a un auto, a su casa, y envió a sus hijos a la universidad.
P.: En la campaña ustedes prometieron muchas reformas. ¿No llegaron demasiado tarde luego de 20 años en el poder?
E.F.: Muchas de esas reformas se hicieron. Hemos construido toda la infraestructura hospitalaria de Chile, la reforma de pensiones fue uno de los grandes logros de la presidenta Bachelet. Permitió que 1,5 millón de familias accedan al beneficio de la jubilación. Pero nunca pudimos hacer una reforma laboral en serio. Menos del 10% de los chilenos están sindicalizados, y en una sociedad moderna, si no tienes diálogo social, los beneficios no llegan. La diferencia se hace en un país cuando eres capaz de tener ciertos acuerdos básicos en la sociedad para competir en un mundo global.
P.: En la Concertación surgen nombres jóvenes, como Carolina Tohá, Claudio Orrego o el disidente Enríquez-Ominami. ¿Cómo se resuelve el liderazgo coexistiendo nombres como el suyo o el de Bachelet?
E.F.: El que jubila es el pueblo. Evidentemente, viene un recambio generacional. La generación que vivió la dictadura es la misma que reconquistó la democracia, aunque Bachelet no era dirigente y yo mismo no tenía un papel relevante en los 80.
Soy senador y estoy semana a semana votando leyes, tengo una opinión sobre los temas y la voy a seguir teniendo. En política, se ganan los cargos y uno se juega por eso. Nadie le está cerrando el paso a nadie.
P.: ¿Qué opina de la propuesta de la Iglesia de indultar a presos, incluidos aquellos que cometieron delitos de lesa humanidad?
E.F.: Hasta el momento, ni la Iglesia ni el Gobierno han definido su postura. Desde mi punto de vista, después de todo lo que Chile ha avanzado, con más de 200 altos oficiales de las Fuerzas Armadas cumpliendo, es altamente inconveniente un indulto.
Entrevista de Sebastián Lacunza


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