17 de septiembre 2010 - 13:58

‘‘Medjugorje es un lugar conmovedor’’

Pía Slapka sostiene que lo que más disfruta de los viajes es descansar. «Casi siempre averiguo si hay spa en los hoteles», confiesa.
Pía Slapka sostiene que lo que más disfruta de los viajes es descansar. «Casi siempre averiguo si hay spa en los hoteles», confiesa.
Una impactante rubia de ojos celestes (de quien se dijo que era la nueva Valeria Mazza) irrumpió este año junto a Julián Weich en el programa semanal «Justo a tiempo». Pía Slapka, modelo de grandes marcas, conductora con bajo perfil a lo largo de su carrera (comenzó trabajando con Juan Gujis en «Show creativo»), viene demostrando desde que reemplazó a Zaira Nara en el programa de Telefé su alto nivel de carisma y seducción ante las cámaras.

Pía nació en 1983 en el barrio de Palermo. De chica quería ser veterinaria, pero con tan sólo 13 años su destino tomó otro rumbo.

Sucedió, mientras estaba en el colegio, como un hobbie, su etapa de publicidades. Si bien el estudio era prioridad, no tiene problemas en asumir haber sido una alumna traviesa.

Su madre fue incondicional, la acompañaba a todos lados. Es que a ella no le gustaba mucho el medio y cuidaba a su hija, la cuarta de cinco hermanos. Y tuvo que acompañarla bastante, ya que las publicidades cada vez eran más, tanto de marcas nacionales como internacionales.

Con sus 17 años estaba en Punta del Este, como siempre con amigos de su edad, y nunca imaginó que se iba a enamorar de un «señor» (mayor, lo obvia, entre risas) Paul García Navarro, 15 años mayor.

Siempre sintió una Susanita en su interior que le decía: el noviazgo te lleva al altar. Y la llevó; después de dos años y medio de noviazgo, ella le propuso matrimonio a Paul. Se casó a los 20, y sus padres tuvieron que firmar un consentimiento por ser menor de edad.

Pertenece a Multitalent, la agencia que fundaron su marido y su cuñado, Paul y Willy García Navarro, cuando ella decidió abandonar Dotto Models. Una de las cosas que le gustan de la agencia de su marido es que no sólo representa a modelos, sino también a actores y guionistas, y «cada vez más celebrities del medio».

Pía considera que su marido es fundamental en su carrera y no para de decirlo, muchas veces entre risas, para luego confesar que son fundamentalmente una buena dupla, que los dos son pilares fuertes de todo lo que construyen. Eso se hizo evidente cuando Paul tuvo un infarto. Ella estaba tomando sol en la playa cuando sonó el celular y Paul le dijo «me siento mal». Corrió a su casa y lo vio casi desvanecido en el sofá. En la ambulancia pensó lo peor, sintió que lo iba a perder, recuerda tratando de sostener el tono de voz. Fue un momento muy difícil, su padre había fallecido un año atrás y todavía no había cicatrizado esa pérdida. Hoy sostiene que el dolor la hizo fuerte, le enseñó a tomarse todo con más calma, saber frenar a tiempo. Dice que con su marido aprendieron a disfrutar de cada momento de la vida y a elegir las cosas saludables. Sus hábitos cotidianos son comida sana, ejercicio físico y prohibido fumar. Durante el proceso de recuperación de Paul, para Pía la pintura fue un hobbie en desarrollo. Y en la Semana del Arte 2009 se animó a exponer por primera vez, dedicándole a su marido un cuadro que denominó «El misterio del corazón». Las artes plásticas son algo que a Pía le viene como una herencia, dado que es nieta del gran pintor Horacio Butler.

Su optimismo la llevó a recibir en sus brazos, en junio de 2008, a Benjamín, su primer y único hijo; «hasta el momento», anuncia, «porque queremos más». Pero Pía va de a poco, no se anticipa y disfruta el momento.

Además, entre sus múltiples actividades, hace ropa con una amiga y disfruta cocinar y, sobre todo, hacer cosas dulces. En su casa de San Isidro siempre hay proyectos.

Periodista: ¿Un viaje para recordar?

Pía Slapka: Sí, el que hice en 2005. Fue un viaje en busca de paz, y de agradecimiento, después de los infartos de Paul. Viajé con dos de mis hermanos a Medjugorje, en el sur de Bosnia y Herzegovina, que fue parte de la antigua Yugoslavia. Es donde en 1981 la Virgen Reina de la Paz se les apareció a seis niños. Medjugorje es uno de los mayores centros de oración del mundo, comparable con Lourdes y Fátima. Fue realmente muy emocionante estar allí. El santuario congrega mucha gente. Hombres, mujeres y niños que llega de todas partes del mundo. Sorprende ver, entre la multitud de peregrinos, muchísima gente joven. Se habla de milagros, sanaciones, fenómenos inusitados. Lo que allí ocurre es algo inexplicable. Es un lugar conmovedor.

P.: Se te nota muy emocionada. ¿Hacemos un giro de 180 grados? ¿Qué te gusta más: playa o montaña?

P.S.: Playa. Amo el calor.

P.: ¿Qué lugares del mundo pudiste conocer?

P.S.: Conozco Brasil, Pipa, Bahía, Portobelo, Angra. Chile, Viña del Mar, Bahía Inglesa. Miami, Croacia, Split, Dubrovnik, increíble «la perla del Adriático», Bosnia, de México el DF y Cancún.

P.: ¿Tu primer viaje?

P.S.: Fue con mi familia, creo que a Chile, a la capital, a Santiago.

P.: ¿Los viajes son para descansar?

P.S.: Sí, es lo que más me gusta, dedicarme a descansar cuando viajo, relajarme. Casi siempre lo primero que averiguo es si hay spa en los hoteles (risas).

P.: ¿Con las comidas, sos de probar los platos típicos?

P.S.: Nooo. No soy de arriesgarme demasiado. No me gusta equivocarme y después estar muerta de hambre (ríe). Los platos rarísimos los dejo para los exploradores.

P.: ¿Te dejás llevar o te armás una lista de lugares para conocer?

P.S.: Ni ahí. Me dejo llevar, no soy de las que llegan y se vuelven locas por salir a caminar, cero. Veo lo que me interesa, me relajo, lo disfruto.

P.: ¿Próximo check in?

P.S.: Por trabajo, el Distrito Federal de México; y para las vacaciones creo que elegiremos las Bahamas. Estoy averiguando un poco el tema de los huracanes, aunque en mi vida ya he superado algunos fuertes, como la enfermedad de Paul. A nosotros el dolor nos hizo fuertes, nos enseñó a relajarnos, parar y reflexionar sobre por qué se corre, atrás de qué y para qué.

Entrevista de Sara Louzan

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