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Mercado global volátil beneficia trigo argentino
Las cotizaciones del trigo en Chicago experimentaron en el curso de julio la mayor suba porcentual desde el año 1959, con una mejora en este período del 42%.
La situación generada en Rusia y en el norte de Europa, con la pérdida de una parte sustancial de sus cultivos, generó preocupación en un mercado poco habituado a recibir noticias de fallas productivas en una plaza tan relevante. En este sentido, ya se anticipa una caída de las exportaciones rusas de trigo a solamente 11 millones de toneladas, lo que implicaría un recorte de ventas al exterior de prácticamente la mitad en relación con otras campañas. Los datos privados conservadores consignan una caída de la producción triguera en Rusia de 6 millones de toneladas y de 2 millones de toneladas en Ucrania en relación con el último dato del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) del mes de julio, en el que consignaba estimaciones de 53 millones de toneladas y 20 millones de toneladas, respectivamente. Como consecuencia de este fenómeno, las cotizaciones del trigo en Chicago experimentaron en el curso de julio la mayor suba porcentual desde el año 1959, con una mejora en este período del 42%. La suba que se registró en este cultivo, desde los mínimos alcanzados en el mes de junio, alcanzó un 55%. A la crisis productiva generada en Rusia se agregó la fuerte entrada de fondos índice y la cobertura de posiciones de fondos especulativos. La sequía de esta campaña en Rusia, la peor en varias décadas, recuerda un episodio análogo en 1972, cuando a raíz de un pésimo escenario productivo, la URSS iniciaba un ambicioso programa de compras de trigo norteamericano, que disparó los precios de este cultivo en Chicago.
También el Consejo Internacional de Granos recortó la proyección de la cosecha de trigo rusa en 7 millones de toneladas, con una nueva estimación de 50 millones de toneladas. La producción de Ucrania se proyectó en 13,5 millones de toneladas, 3 millones menos que el mes anterior. Con estos daños, y más allá de correcciones puntuales, el mercado promete continuar muy volátil en el resto del año, una circunstancia que beneficia las cotizaciones del trigo argentino. Esta sequía del norte de Europa preocupa a las autoridades económicas de la CEE, por la posibilidad cierta de no contar en esta campaña con una adecuada oferta de granos forrajeros en la región. Esta circunstancia determinó en gran medida la resolución de permitir el ingreso de seis diferentes variedades de maíces genéticamente modificados para abastecer al forraje y la alimentación humana, lo que abriría un importante canal de demanda de mercadería proveniente de Estados Unidos, Canadá, Brasil o la Argentina. Como un reflejo de la suba del trigo en los mercados internacionales, el resto de los granos reaccionaron consecuentemente. La soja logró mejoras apreciables por efecto de esta crisis, además de las preocupaciones en torno a las existencias finales de los EE.UU., que lucen en apariencia insuficientes para atender las crecientes necesidades de la demanda mundial, ante la falta de oferta brasileña y argentina. También se debe tener en cuenta que, a pesar del buen estado de los cultivos en Estados Unidos, la amenaza de la corriente de La Niña preocupa al mercado en el último tramo de su desarrollo. Tampoco la demanda parece frenarse ante el avance de las cotizaciones. Es probable que el USDA vuelva a tener que revisar hacia arriba sus proyecciones de importación de soja por parte de China en el próximo informe del día 12 de este mes, ante las importantes compras de mercadería norteamericana de la nueva campaña que este país viene anotando. A pesar de las especulaciones que se realizan en torno al tamaño de la futura cosecha de soja de Estados Unidos, cabe consignar que el estado de los cultivos que semanalmente difunde el USDA sigue confirmando que el estado de ellos es muy bueno en general, lo que abre la posibilidad de que el informe de agosto aumente la producción de este cultivo. Según Anne Frick, especialista del mercado de soja de Prudential Bache, duda de que la oleaginosa logre mejorar aún más sus cotizaciones, de no mediar una preocupación real en torno al tamaño final de la cosecha norteamericana. Hoy hay un consenso entre los operadores de ese país de que los rendimientos promedio alcanzarán los 2.885 kilos por hectárea, a nivel nacional, que parece un dato conservador. Si se especulase con un recorte de estos niveles, el mercado podría reaccionar con mejores precios. Sin embargo, Frick sostiene que, aun a riesgo de que las cotizaciones de la soja perforen el techo de los u$s 383 por tonelada en Chicago, los precios de la oleaginosa podrán declinar a partir de conocerse el próximo informe de oferta y demanda de agosto, con la posibilidad de algún rebote a partir de setiembre y una baja estacional de las cotizaciones en octubre, cuando comience la recolección en ese país.
Informe de Panagrícola


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