26 de noviembre 2013 - 09:13

Monitorea ya el Gobierno la aventura del príncipe Harry en la Antártida

Gobierno nacional monitorea la aventura del príncipe Harry en la Antártida.
El hijo menor de Diana y Carlos, nieto de la reina de Inglaterra, Isabel I, arribó el viernes pasado al continente blanco para protagonizar una carrera al Polo Sur destinada a obtener fondos de beneficencia para los heridos en las guerras de Irak y Afganistán.
El canciller Héctor Timerman instruyó al director de Asuntos Antárticos de la Cancillería, ministro Fausto López Crozet, para que junto con la Dirección Nacional del Antártico (DNA), a cargo de Mariano Mémolli, y el Instituto Antártico Argentino (IAA), dirigido por Néstor Coria, evalúe el impacto ambiental del desarrollo de la competencia denominada Caminata con los Heridos al Polo Sur.
La iniciativa del Reino Unido arrancará el viernes 30 de noviembre y se prevé que finalizará el 16 de diciembre, si no hay contratiempos meteorológicos. Por informaciones internas, el sistema polar criollo se enteró de la llegada del príncipe británico a la base Novolazarevskaya de la Federación Rusa, donde se aclimatará al riguroso frío antártico. Este emplazamiento ruso es un centro logístico desde donde se distribuyen al continente helado las distintas expediciones tanto de turismo de aventura como de investigación. Rusia tiene una fuerte presencia estratégica como proveedor de servicios logísticos antárticos. Posee una flota de buques polares, rompehielos y aviones disponibles para el mercado de alquiler. La Argentina los usó en cuatro campañas y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, firmará en breve un nuevo contrato de arriendo (licitación pública internacional Nº 53/2013, Dictamen Nº 122/13) por el buque polar Golovnin, el rompehielos Dranitsyn, más dos helicópteros Kamov 32, destinados al traslado de los científicos, relevos y la logística, combo cotizado por la empresa Arkadia Pte. Ltd. en 203.712.956 pesos (más de 33 millones de dólares al precio oficial).
Tres equipos de veteranos de guerra de Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá y Australia -en su mayoría con lesiones de combate- intentarán llegar al Polo Sur en una competencia de más de 200 kilómetros por terreno inhóspito y pocas veces recorrido por el ser humano.
"No se trata de obstaculizar la iniciativa de caridad, sino de evaluar a posteriori si se cumplieron las normas del Tratado del Antártico que obliga a los países miembro a preservar del impacto de la actividad de los seres humanos ese ecosistema único", dijo a este diario una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores.
"Los ecosistemas antárticos y subantárticos son de los más ricos y prístinos del planeta y desde 1959 han recibido protección especial a través del Tratado Antártico, la que fue reforzada posteriormente con la firma del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medioambiente, conocido como Protocolo de Madrid en 1991", agregó el funcionario de la Cancillería.
El Tratado Antártico fue suscripto en 1959 por los gobiernos de la Argentina, Australia, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, el Reino Unido, Sudáfrica y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Veteranos de guerra de tres de esos países, firmantes originarios del Tratado: Gran Bretaña, los Estados Unidos y Australia, participan en la carrera a beneficio de los heridos en combate que protagonizará el heredero al trono británico.
"La preservación del carácter prístino del medioambiente de la Antártida debe asegurarse no sólo por el valor en sí mismo del continente, sino también por la influencia que ejercen sobre el clima del resto del planeta las crecientes actividades de turismo de aventura, las pesqueras y de investigación". "Han obligado a los países miembros a redoblar sus esfuerzos por lograr mejores regulaciones para proteger al medioambiente del continente Antártico y las aguas circundantes del océano Austral", agregó un científico del Instituto Antártico Argentino consultado por este diario.

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