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MORENISMOS: ¿Quién se acuerda del BAADE?
El empresario rememoraba con nostalgia no ya el uno a uno de Guillermo Moreno (para importar un dólar había que exportar por otro igual, no importaba qué); sino aquellos días de julio del año pasado cuando el exsupersecretario de Comercio Interior los presionaba para que compraran su reciente creación, el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (BAADE), con el que el funcionario quería darle una mano a Mercedes Marcó del Pont (con la que no se hablaba).
La idea del secretario era relativamente simple. Las empresas comprarían el bono blanqueando dólares o trayendo divisas del exterior a cambio del título. Recibirían un interés del 4% anual (2% por semestre) y, en dos años, se les devolvería el dinero. Moreno confiaba en que un instrumento tan provechoso arrastraría a las empresas a comprarlos y las reservas del Banco Central aumentarían en no menos de u$s 2.000 o 3.000 millones. Junto con los otros u$s 3.000 millones que se recibirían de la otra creación (los CEDIN), la entidad subiría sus existencias en unos u$s 6.000 millones, y el Gobierno tendría un fin de año feliz.
La cosa resultó diferente. Como al lanzar el plan no había mucho interés en las compañías en adquirir el BAADE, Moreno pasó a la acción directa. El primer blanco fue la petrolera Bridas de los hermanos Bulgheroni. El 1 de octubre del año pasado se comprometieron a comprar unos u$s 500 millones de BAADE, aclarando explícitamente que no se trataba de un blanqueo sino de un aporte al proyecto de Vaca Muerta.
Al conocerse las intenciones de los hermanos Carlos y Alejandro, llegó el momento de que Moreno llamara personalmente a sus clientes naturales para el bono: las exportadoras cerealeras. Obedientes fueron a una reunión con el exsecretario y se comprometieron a comprar otra tanda de unos u$s 500 millones en el bono estrella para fortalecer las reservas.
Prudentemente siguieron el ejemplo de Bridas y las cerealeras, las mineras, siderúrgicas, automotrices, fabricantes de electrodomésticos y, especialmente, los bancos. A todos, Moreno los confirmó, sin esperar la aprobación o siquiera el análisis interno, como compradores de BAADE por unos u$s 1.800 millones. El secretario, entusiasmado, ya contabilizaba unos u$s 2.800 millones en promesas, que sólo reclamaban un factor a cambio: que se les habilite rápido la instancia vendedora en el mercado secundario para que, rápidamente, pudieran vender el bono y hacerse nuevamente de los dólares. Moreno lo dio por hecho. Sin embargo, las intenciones del secretario chocaron con la realidad: no era él quien debía autorizar la operación, sino Marcó del Pont. Hasta allí llegó la aventura.
Moreno y Marcó del Pont dejaron sus internas y el Gobierno en noviembre y el BAADE siguió casi inexplorado por las empresas. Hasta hoy. Las empresas tienen la oportunidad de reflotar el título morenista hasta el 31 de marzo. Quizá, si los privados aportan los u$s 2.800 millones que le prometieron al exsupersecretario y las reservas se refuerzan en tal cantidad de dinero; y además los sojeros liquidan lo que prometieron y el Central recibe otros u$s 4.000 o u$s 5.000 millones, la taba se dé vuelta y la situación cambie como un guante. Ya no sería necesario el nuevo sistema de restricciones de importaciones y el Gobierno dejaría de pensar a toda hora en el dólar. Difícil.
@cburgueno


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