- ámbito
- Edición Impresa
Moyano, acto y tropa: entre el respaldo y la advertencia
Es un juego fronterizo entre el zarpazo y el abrazo. El caso testigo fue el acto por el Día del Trabajador que organizó, con la CGT, el 30 de abril del año pasado en la 9 de Julio. Lo promovió como un desfile agresivo para reclamar espacios en las listas del PJ, pero fue, al final, un show de veneración K.
La secuencia parece repetirse, pero el contexto es otro: Moyano resolvió en las últimas horas montar un encuentro de su Corriente Sindical Peronista (CSP) en un estadio -River o Vélez- el 8 de octubre próximo para exponer su poder de fuego para ser considerado y valorado en la interna peronista.
Nada es casual: la decisión la tomó en una sobremesa con la cúpula de la CSP, entre Omar Viviani, Juan Carlos Schmid y Omar Plaini, cuando Kirchner promueve una Comisión de Acción Política (CAP) para el PJ bonaerense, con lo que desconoce la línea de sucesión que delega el mando en el camionero.
Esa «mesa grande», con una jefatura colegiada que reemplace a Alberto Balestrini -tiene destino de manual de diplomacia no formal la frase de Moyano: «El que está internado es Balestrini, no el partido»- es rechazada por el jefe de la CGT, que avisó que si se forma tendrán que «atenerse» a las consecuencias.
El episodio de la CAP sirve como elemento para el malestar, pero, en realidad, hay otro calambre en una fibra más sensible para Moyano y se vincula con el lifting que ensaya el patagónico en sus movimientos desesperados para recuperar imagen para fantasear con un triunfo en primera vuelta en octubre de 2011.
El camionero enfurece con los artificios que anima el ex presidente desde Olivos con sus grupos Sub-45 de jóvenes con visibilidad y buen currículum. Asume, en un cálculo de matemática política básica, que esas alquimias son un desprecio hacia el espacio sindical que él comanda.
«Cuando estaba en su peor momento, le suplicaba a Hugo que armara actos para respaldar al Gobierno de Cristina. Ahora, que mejoró un poco en las encuestas, impulsa esos armados como si fueran la salvación», explicitaron el malestar, anoche, desde la Corriente Sindical moyanista.
En defensa propia, el camionero sostiene que el sindicalismo tiene «caras nuevas» para incluir en las boletas y las fórmulas del PJ, por lo que apadrinó la formación de la Juventud Sindical, que tiene a su hijo Facundo como ordenador y programa un acto para el 23 de agosto en el Luna Park.
Subyace, además, una sospecha. Cada tanto, Moyano desempolva la hipótesis de que la pesquisa judicial que empuja Claudio Bonadío por irregularidades con la facturación de prestaciones especiales financiadas por la APE, cuenta con algún guiño oficial. «Siempre hay un pícaro», ha dicho.
El acto del 8 de octubre, en River o Vélez, donde plantea reunir a más de 45 mil militantes, asoma, entonces, no sólo como una demostración de fuerza del peronismo sindical para que no desplacen a Moyano de la conducción del PJ bonaerense, sino, también, para refutar la táctica K de ocultamiento de los gremios.
Por eso, en el libreto primigenio, no está pautado que Kirchner o su esposa presidente sean invitados al encuentro. Con las semanas, esa hoja de ruta puede modificarse.
Es más: el show operará como un lanzamiento, implícito, de la candidatura latente del camionero como gobernador. El moyanismo evade las definiciones sobre el tema, pero admite que quieren evolucionar de las candidaturas legislativas a las postulaciones para butacas ejecutivas.
En la CSP conciben prematuro oficializar candidaturas, pero el almanaque es veloz. Ayer, entre versiones de un adelantamiento de las elecciones -negadas en Casa Rosada-, el calendario avisó que faltan once meses exactos para el plazo de cierre de listas para las primarias del 15 de agosto.
En paralelo, tal como contó este diario el viernes, Moyano -en estas horas enfermo, lo que le impediría asistir hoy a un encuentro con gremios sindicales en la CGT- prepara otra embestida: para homenajear a Eva Perón, la Corriente hará una marcha de antorchas desde Desarrollo Social hasta la CGT.
Esa caminata al atardecer formalizará el acuerdo entre el moyanismo y un puñado de tribus piqueteras encabezadas por el Movimiento Evita de Emilio Pérsico. Estará, además, la filial porteña de la Seis-Dos, rebelde a la conducción nacional de Gerónimo «Momo» Venegas, y que comanda Alejandro Amor.
El ciclo puede repetirse y, en el spring último, Moyano ofrendar a los Kirchner el despliegue de tropas y los shows como gesto de sumisión. O alimentar el germen de futuras, y más ásperas, rebeldías.


Dejá tu comentario