11 de septiembre 2009 - 00:00

Moyano advierte al Gobierno: “Habrá más conflictos Kraft”

Recrudecieron ayer los conflictos en la ex Terrabusi y en Metrovías. Hubo masivas marchas de obreros despedidos de Kraft acompañados por agrupaciones sociales y políticas. Los subtes pararon dos horas; fue un caos.
Recrudecieron ayer los conflictos en la ex Terrabusi y en Metrovías. Hubo masivas marchas de obreros despedidos de Kraft acompañados por agrupaciones sociales y políticas. Los subtes pararon dos horas; fue un caos.
«¿Quieren libertad sindical? Ahí la tienen». Hugo Moyano, camino a su reunión con Mauricio Macri ayer a la tarde, escuchaba la reflexión de uno de sus colaboradores, responsable de unos de los gremios más importantes, sobre los dos hechos sindicales más trascendentes de la semana: el caos generado por la izquierda en la Panamericana por la derivación del conflicto en Kraft (ex Terrabusi) y el paro de los subtes.

El segundo es un viejo problema que mantiene la cegetista UTA con el Partido Obrero por la representación de los trabajadores de los subterráneos, tema que podría tener una derivación oficial en los próximos días (ver nota aparte). El primero puede definirse como el problema gremial más grave desde hace muchos años. No tanto por el número de trabajadores implicados, sino por las derivaciones políticas que podría tener el tema en el mundo sindical. Desde la central que maneja el camionero, el desmadre de Kraft debería servir como ejemplo tanto para el Gobierno como para los privados, de la conveniencia de sostener una CGT fuerte y poderosa que contenga este tipo de conflictos laborales dentro de marcos respetables (para los ojos sindicales). Moyano insistía ayer a quien lo quisiera escuchar; que el conflicto en la ex Terrabusi, la empresa privada más importante donde la representación interna está manejada por dirigentes alineados con la izquierda dura, sería un ejemplo claro de lo que se multiplicaría si se formalizara la llamada democratización sindical. Según la visión del camionero, si el Gobierno o la Justicia continúan avalando (como lo hizo ya la Corte Suprema), la formación de gremios afiliados o no a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), e independientes de la CGT, se sucederían casos como los de Kraft de las últimas semanas, y la disputa gremial y social subiría de temperatura hasta límites cercanos a los que se vivió en el país en 2001. Al menos, esto es lo que adelanta Moyano. La «comisión interna» de Kraft es una escisión del Sindicato de Trabajadores de Industria de la Alimentación (STIA), que maneja Rodolfo Daer, irregular compañero de Moyano.

Siguiendo esta línea de razonamiento cegetista, los empresarios deberían agradecer tener que negociar anualmente las paritarias sólo con lo representantes de la gremial oficial, accediendo a los pedidos anuales, como único mecanismo para evitar sufrir situaciones como las que viven los dueños de la ex Terrabusi. Según la CGT, de avanzar la libertad sindical, la situación de Kraft se multiplicaría en sectores como el automotor, sanatorios privados, bancos y petroleras, donde los representantes de la izquierda dura tienen más posibilidades de crecer.

Ayer, el conflicto de la ex Terrabusi trepó un nuevo escalón de conflictividad. Trabajadores de la fábrica, apoyados por militantes de partidos políticos y agrupaciones sociales, cortaron en dos oportunidades, una a la mañana y otra a la tarde, la autopista Panamericana a la altura de General Pacheco, para reclamar la reincorporación de 156 operarios despedidos. Por esto se generaron atascamientos de hasta 10 kilómetros con demoras de más de 60 minutos en horas pico. La primera interrupción se produjo a las 9, y a las 14 retomaron la protesta que se extendió casi una hora y media, en medio de un importante operativo por parte de efectivos de la Gendarmería.

Acompañaron la protesta trabajadores de la empresa alimentaria, también participaron de los cortes militantes de la Corriente Clasista y Combativa, del Partido Obrero y del Partido de los Trabajadores Socialistas. Entre otros dirigentes acompañaban los cortes y la marcha Vilma Ripoll y Néstor Pitrolla.

El conflicto comenzó hace tres meses, cuando los trabajadores arrancaron con asambleas para reclamar mejoras salariales, y se intensificó a principios de julio, cuando se manifestaron frente a la planta para pedir medidas de prevención por la epidemia de la gripe A.

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