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Moyano logró foto con radicales y frente común en el Congreso
Primer semblanteo, cuando la tensión aún no había aflojado. Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Mario Negri, en la mesa frente a Hugo Moyano, Carlos Acuña, Gerónimo Venegas, Julio Piumato y Omar Plaini.
El resto de la visita de los jefes sindicales a la sede del radicalismo, como ya hicieron con Mauricio Macri y Hermes Binner, transitó en una armonía impensada entre radicales y gremialistas peronistas.
El saldo del encuentro, que había sido pedido por el camionero, dejó el apoyo directo de los radicales a los ocho reclamos de la CGT y un documento firmado en común donde la inflación, el salario, la desocupación y la desigualdad estuvieron en el centro de las críticas.
Allí se puede leer acerca de la "gran preocupación por el efecto de la inflación" sobre el salario y el empleo, que "no sólo continúa deteriorando el salario real de los trabajadores, sino que comienza a horadar el nivel de actividad económica llevándonos a una recesión insólita", con "destrucción de empleo".
Los radicales incluyeron un clásico propio: el "llamamiento al diálogo, a que el Gobierno escuche y salga de su encierro".
La puesta en escena tuvo lugar en el salón de la planta baja del Comité Nacional. Una larga mesa a la que se sentaron de un lado Moyano, Guillermo Pereyra (petroleros), los diputados Omar Plaini (Canillitas), Facundo Moyano (Peajes), Ricardo Cirielli (Pilotos), Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento) y Julio Piumato (Judiciales). Luis Barrionuevo pegó el faltazo y en su lugar estuvieron Gerónimo "Momo" Venegas (peones rurales) y Carlos Acuña (trabajadores de estaciones de servicio).
En frente, la línea se integró por Sanz en el medio; Gerardo Morales, jefe del bloque UCR en el Senado; Mario Negri de Diputados; Julio Cobos, y Ricardo Alfonsín (invitados especialmente para la ocasión Nito Artaza, Miguel Giubergia y el secretario general de la Organización de Trabajadores Radicales, Jorge Astone.
Al final cada uno de los presentes se desveló por aportar armonía: "Los periodistas nos preguntan qué van a hacer con Moyano si llegan al Gobierno, bueno, esto que hacemos hoy, dialogar y buscar acuerdos en las diferencias. Creo que esta reunión con los representantes de los trabajadores trasciende el momento, la situación complicada que vivimos", decía Julio Cobos.
Sanz reconoció que se acordó organizar acciones en conjunto en el Congreso. Eso implica coordinar agenda de proyectos, algunos con modificaciones a la Ley de Contratos de Trabajo.
Para el radicalismo esos temas no son demasiado conflictivos. De hecho, Morales fue presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo del Senado. Es obvio que el jujeño nunca estuvo en sintonía plena con Héctor Recalde, presidente de la misma comisión, pero en Diputados, pero existieron guiños y complicidades en el tratamiento de leyes con reformas laborales que pasaban de cámara a cámara, cuando el diputados ahora K le respondía a Moyano.
Morales decargó en el encuentro una definición sobre el tope a las subas salariales que el Gobierno pretende consagrar para estas paritarias. La frase lo acercó más a la literatura sindical que al radicalismo: "No es el salario la causa de la crisis y no tiene que ser el motivo del ajuste. Que el Gobierno no se desquite con los sueldos". Ni Moyano pudo superarlo.
Los sindicalistas entraron a la sede radical de la calle Alsina como quien ingresa a un museo. Moyano terminó recordando que nunca habían ingresado a ese edificio. Fue entonces cuando Sanz le entregó de regalo las memorias políticas de Alfonsín y el camionero reconoció que "había que hacer una autocrítica" sobre el rally de paros que Saúl Ubaldini le organizó al expresidente.
Mientras debatían corrían por la mesa medialunas, sándwiches, jugos, café y té. Quizás Moyano, que no había concurrido nunca al lugar, no sabía que no es normal en la UCR semejante despliegue de alimentos. En la despedida hubo un cuadro casi tierno: Plaini pidió que le sacaran (para recuerdo) una foto debajo del escudo radical. Ni él mismo podía creer dónde estaba.


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